El futbolista argentino judío que juega en el Hapoel Bnei Lod (equipo árabe) de la Segunda División de Israel, Diego Nicolaievsky, dialogó en exclusiva con Vis á Vis por Radio El Mundo – AM 1070 y recordó sus inicios como profesional en Gimnasia y Esgrima La Plata, cómo marcha su carrera actualmente, la relación entre árabes y judíos en el país y cuáles son sus proyectos.

Nicolaievsky recordó el programa deportivo que conducía Gustavo Szpigiel y mostraba todo el deporte de Faccma: “Minuto 91 era un programa muy lindo para ver. Dentro de lo que era la televisión en ese momento, era un programa que esperábamos todos los que jugábamos en Faccma para ver si salíamos un ratito por lo menos. Hoy en día está en Youtube y cada tanto es muy lindo verlo”.

Luego, se refirió a su debut como profesional y el apoyo que recibió: “Fue algo que siempre lo sentí. Fui apoyado por mucha gente y recibía muchos mensajes de apoyo. Era algo que me hacía valorar dónde estaba y hasta el día de hoy que valoro el lugar que tengo de poder jugar y sentir el apoyo de mucha gente. Fui a Gimnasia (La Plata) con edad de Sexta División, ya era grande para empezar a jugar al fútbol, pero surgió la posibilidad. Me fue bien y ahí empecé a crecer hasta que me llegó la chance de subir al plantel de Primera. Sin haber hecho pretemporada empecé a jugar en Reserva y se me dio la chance de subir. A las dos semanas apareció esta posibilidad y donde se me dio la chance de poder entrar en el partido de vuelta de la Copa Sudamericana contra Estudiantes de La Plata. Fueron 15 minutos donde no era muy consciente de lo que estaba haciendo pero me salieron bien las cosas. Y a los tres días volví a jugar en esa cancha contra el mismo rival y entré media hora. Me volvieron a salir bien las cosas. En los primeros partidos pisé fuerte y después el fútbol me fue llevando y la competencia que había en ese plantel me llevó a quedar un poco relegado. Hoy me encuentro en Israel viviendo cosas totalmente distintas pero disfrutando mucho”.

Sobre su actualidad en el Hapoel Bnei Lod, un equipo árabe que juega en Israel, contó: “Acá todo lo que es el cuerpo técnico, la dirigencia, los utileros y el masajista son árabes, pero en general en el plantel hay más judíos que árabes. Lod es una ciudad del centro del país, no es los árabes del norte que están más aglomerados en un lugar sino que es una ciudad mitad judía y mitad árabe. Me recibieron muy bien. Los árabes y los judíos se pueden relacionar perfectamente, no hay problema de ningún tipo. Apenas llegamos, al segundo día, el técnico nos invitó a la casa a cenar como bienvenida y nos encontramos en la casa en un lugar en donde en la parte de afuera tenía una jaula con cinco o seis loros y una pileta pelopincho con una manguera llenándola de agua con peces grandes. Todo muy exótico. Fue impactante. La comida era todo muy voluptuoso y te atienden 10 puntos. Tiene cuatro, cinco hijos que eran los que nos atendían y te servian diferentes cosas. Estuvo muy bueno. Yo había estado hace dos años en un club completamente judío (Maccabi Herzliya), en donde por ahí a la mañana los compañeros rezaban y acá lo encontrás en el lado árabe. Es normal y son cosas que te hacen crecer”.

A su vez, agregó: “Lo que a mí me toca vivir es pura normalidad. Te metés a tomar un café en cualquier lado o vas al supermercado y hay gente árabe trabajando, tanto en Tel Aviv como en Jerusalén como en todos lados. Acá hay mucha gente que quiere el mal de unos y otros y por eso está la guerra que no se puede solucionar, pero también hay muchos que están contentos con el país que les toca vivir y eligen. Israel está muy ordenado y está muy bien. Se pueden relacionar tranquilamente unos con otros. A mí me toca vivirlo en un plantel. Acá ni siquiera se da a lugar a una discusión religiosa. Si hay alguna pelea puede ser normal del fútbol por si hay alguna patada de más o por algún grito o por lo que sea, pero nunca vas a encontrar un grito de ‘vos sos judío o vos sos árabe'”.

“Cuando yo llegué, a los dos meses falleció el presidente y el club lo manejaba una familia. Es decir, el presidente era uno de los hermanos, el otro hermano era el técnico y había un tercero que era dirigente. Cuando falleció hubo problemas con el técnico, era muy allegado a su hermano (el presidente). Hasta que compró el club otro árabe civil de mucha plata, el cual era el presidente anterior al que falleció, o sea, lo volvió a tomar. Cambiaron los técnicos, también árabes, y vinieron jugadores nuevos en su mayoría árabes. Pero también pueden venir judíos y están los que somos de afuera. Yo soy judío pero hay compañeros extranjeros e igual compartimos todos juntos. No es una cuestión religiosa sino futbolística”, reveló.

  • ¿Se extraña la Argentina?

“Siempre se extraña. El año pasado estuve en Jujuy y hace dos años me vine acá a Israel y yo sé que el día de mañana voy a estar en Argentina. Hay cosas que dejo y que se extrañan. Año a año uno va cambiando los pensamientos y va cambiando qué es lo que quiere. Sinceramente el fútbol te lleva a eso. Nunca iba a pensar estar en Israel e irme a Jujuy y de Jujuy volver a Israel”.

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