El ex Presidente de la República Oriental del Uruguay, en una entrevista especial de Jana Beris (Ana Jerozolimski), sobre su nuevo libro.

Para Julio María Sanguinetti, la afinidad con Israel y los valores que representa, no comenzó cuando se convirtió en el primer Presidente de la República en visitar el Estado judío. Vivió esa cercanía ya desde antes, como periodista, y simplemente como batllista, como ciudadano uruguayo conocedor de la historia y buen observador de la realidad.

El septuagésimo aniversario de la independencia de Israel que se celebró recientemente, es para él una ocasión apropiada para este homenaje, para el análisis del significado de Israel para la civilización occidental. Sobre esto y sus propias vivencias, es esta entrevista.

P: Dr. Sanguinetti, su apoyo a Israel, desde siempre, es conocido y es el motor que le llevó a escribir este libro, que recoge artículos suyos sobre el tema…

R: Así es. El libro recoge artículos míos de toda la vida sobre el tema de Israel, el judaísmo, el antijudaísmo, el antisionismo, sus batallas. Me pareció importante , en el marco de los 70 años de Israel, y dada la importante participación de Uruguay en su creación, juntar esa larga prédica y docuementarla.

P: ¿Por qué decidió escribir este libro? ¿Está de fondo la sensación-o convicción- de que demasiada gente no entiende a Israel?

R: Obviamente, la ocasión la da el aniversario, pero la cuestión básica es que la batalla por la existencia de Israel sigue allí y nos obliga a combatir prejuicios y falsedades todo el tiempo. O sea que no son textos muertos, sino el testimnoio de una larga militancia, que desgraciadamente tenemos que seguir sosteniendo. Se incluye incluso alguna de las polémicas sostenidas. Hemos tenido en Montevideo un gran músico transformado en agitador racista y que se le declara “ciudadano ilustre” de Montevideo…

P: Lo cual deja en claro por cierto la problemática de los antisemitas que esconden sus sentimientos bajo la máscara de una supuesta mera crítica al gobierno de Israel. ¿Qué es lo que usted considera clave aclarar? Más allá de Roger Waters por cierto.

R: Hay muchas cosas fundamentales, especialmente desde el inicio, porque todo el tiempo se soslaya que la creación , en 1948, fue en base a la recomendación de las Naciones Unidas de que se funden de dos Estados, uno judío  y otro árabe, lo cual los árabes rechazaron. Esto mide el absurdo del odio antiisraelí, que pudo más que el valor de la creación de un Estado árabe, que hubiera dado legitimidad a la población árabe palestina. Allí se podrían haber creado los dos Estados  pero setenta años después seguimos discutiendo la posibilidad de dos Estados….

P: El título del libro es un pronunciamiento en sí. Aunque lo siento casi como una pregunta retórica…¿Por qué “La trinchera de Occidente”?

R: El debate ha tenido muchas etapas. Hoy estamos ante un avance islámico sobre los valores de Occidente, que desde las  Torres Gemelas , Atocha y los reiterados atentados en Francia, le ha revelado al mundo que el problema no está simplemente en la franja de Gaza. Hay un mundo islámico que todos los dias, a los gritos, nos dice que está en guerra contra todo el Occidente “corrupto” ,mientras  que a este Occidente le cuesta mucho asumirlo. Naturalmente han sido tan brutales y reiterados los atentados, que no se pueden soslayar, pero nadie entiende claramente que Israel es la avanzada de Occidente. Todos piensan que el ejército de Israel ganará siempre, pero si mañana pierde una batalla ( no digamos la guerra, sino una batalla importante), ¿ alguien piensa que en Bruselas o París no se producirá una avalancha de radicalismo islámico? En esa frontera del Medio Oriente se juega también el destino de Occidente.

El Dr. Sanguinetti, como Presidente de la República, y su esposa la Profesora Marta Canessa

P: Es natural que conflictos complejos no sean captados por el promedio de la gente en su real dimensión. Pero creo que en el caso de Israel y los árabes hay otra cosa.Y en los últimos años, ha ido en aumento la distorsión mal intencionada a mi criterio. ¿A qué atribuye esto?

R:  Israel ya no es el pequeño David luchando por su sobrevivencia. Se ha mostrado fuerte y ha logrado sobrevivir. Paga el tributo de esa sobrevivencia, de su éxito. No han podido con él, lo que le vale rencores y envidias. Grupos de izquierda en Europa levantan la bandera palestina e ignoran olìmpicamente la constante agresión que sufre Israel. Inovocan el derecho palestino pero no se le reconoce ese mismo derecho a Israel. A partir de allí se hace ese travetismo mentiroso de transformar el antisemitismo en antisionismo. El primero niega a la etnia, a los seres humanos; el segundo le niega al pueblo el derecho a tener un Estado. Son dos caras de la misma moneda.

P: ¿Contra quién o contra qué estamos luchando quienes defendemos a Israel?

R: Luchamos contra la intolerancia y la discriminación, contra el dogmatismo y el prejuicio. Pero sobre todo luchamos por lo nuestro, por nuestra civillización, esa amalgama que nace en el judeo-cristianismo y se enriquece con la filosofia griega y el derecho romano. Occidente es ese conjunto de valores. Esto es lo que está en juego. Por eso “la trinchera”.

P: Todos sabemos-y ya hemos hablado de eso en otras entrevistas- que el problema no es la discrepancia con tal o cual política del gobierno de Israel, lo cual es más que legítimo, sino lo que interpretamos como demonización de Israel, intento de quitarle legitimidad.¿Tiene una receta clara para distinguir entre una cosa y otra?

R: No hay receta. Hay que predicar y predicar . Por eso digo que lo que escribí no es solo un libro. Es un acto de afirmación, de fe y si se quiere de militancia por todos los valores en los que creemos que los demócratas.

P: A menudo hay gente que me pregunta, en conferencias, por qué Israel no explica mejor. Yo digo que si bien hay lo que mejorar en los planteamiento públicos, se ha hecho mucho al respecto. Y más que nada, que creo que ahora el problema principal en la ola hostil que hay en diversas partes, es que muchos simplemente no quieren escuchar. ¿Cómo lo ve usted?

R:  El tema no es tanto de Israel como de todo el resto, del mundo democrático, de quienes creemos en los derechos humanos y no podemos aceaptar que gente que se dice progresista defiende la “sharia”, la ley islámica, que subordina a la mujer y le niega toda personalidad. Israel podrá cometer erroes, pero es una democracia y no una tiranía como las musulmanas. O sea que todos los demócratas debiéramos tenerlo claro. Lo que ocurre que la misma gente que no ve una dictadura en Venezuela, no entiende el desafío democrático en Israel.

Cuando viajó a Israel, también cruzó a Egipto y visitó al contingente uruguayo en la Fuerza Multinacional de Paz en el Sinaí, un aporte a la paz entre Israel y Egipto.

¿Fisuras en la visión de Uruguay?

P: ¿Cree que en el Uruguay de hoy no se capta debidamente todo lo que usted está planteando aquí?

R: En Uruguay , por su tradición, pienso que la mayoría entiende, pero hoy el antisemitismo – o antijudaísmo- ha variado de campo. Ya no es de derecha, es de izquierda; ya no invoca la etnia sino que se disfraza de antisionismo; abraza la causa palestina, cuando los ricos Estados árabes prefieren darlas armas para agredir a Israel que hacer inversiones que proporcionen trabajo.

P: Siempre dijimos que la amistad con Israel es política de Estado en Uruguay, que cruza líneas partidarias. ¿Cree que algo ha cambiado al respecto?

R: La política sobre Israel fue originalmente una causa batllista, por la lucha previa a la creación del Estado, por el apoyo de los estadistas batllistas, que luego fueron fundamentales en el proceso de Naciones Unidas: Luis Batlle Berres Presidente, Enrique Rodríguez Fabregat, Embajador en Naciones Unidas y Oscar Secco Ellauri, historiador que integró la delegación que trabajó en la Comisión de los 21.  Con el correr de los años se fue ampliando el espectro de apoyo, especialmente por el esfuerzo del Presidente Lacalle, que valoro. En los últimos tiempos, es notorio que grupos del Frente Amplio aparecen , bajo la bandera de apoyo a los palestinos, en contra de Israel. Invocan el antisionismo, reducen el tema a la oposición al gobierno de Netanyahu y a partir de allí hasta han acusado a Israel de genocidio.

P: Muchas gracias Dr. Sanguinetti.

R: Gracias a ti.

Fuente: www.semanariohebreojai.com

por Ana Jerozolimski (Jana Beris)

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