Un tribunal sentenció que el Estado austriaco deberá aumentar sustancialmente la cantidad de compensación debida a la expropietaria de la casa donde nació Adolf Hitler en 1889 y vivió hasta los 3 años.

El tribunal regional en la ciudad de Ried im Innkreis, en el norte de Austria, consideró que el gobierno no había pagado las sumas debidas a la anterior propietaria tras expropiarle el histórico sitio, según información del sitio Deutsche Welle.

De esta manera, ordenó al gobierno pagar a la expropietaria, Gerlinde Pommer, una suma de 1.5 millones de euros (alrededor de 1.7 millones de dólares), equivalente al monto que el equipo legal de la expropietaria pidió originalmente para ella después de encargar una valoración de la propiedad localizada en el pueblo fronterizo con Alemania de Braunau am Inn.

El Estado sólo se limitó a pagarle 310,000 euros (alrededor de 350,000 dólares) por el inmueble.

La familia Pommer fue propietaria del edificio antes de ser comprado en 1938 por Martin Bormann, un colaborador cercano de Hitler. El edificio fue colocado bajo protección estatal del régimen nazi y regresó a los Pommer después de la Segunda Guerra Mundial.

Gerlinde Pommer heredó la propiedad en 1977.

El hogar natal de Hitler ha atraído a neonazis y otros extremistas durante años, con varios extremistas que hacen el viaje a Braunau am Inn para tomarse una foto frente al edificio.

Hasta 2011, era el hogar de un centro para personas discapacitadas, pero Pommer rescindió el acuerdo cuando el gobierno quería hacerlo más accesible para personas en sillas de ruedas.

En 2016, el Estado austriaco ordenó la expropiación del edificio de tres pisos y de su estacionamiento después de varios intentos fallidos de comprarlo a Pommer. Ella se había negado a vender el edificio o llevar a cabo obras de renovación esenciales.

Pommer apeló la apropiación estatal, argumentado que era inconstitucional, pero un tribunal falló a favor del Estado.

En 2016, el ministro de Interior austriaco, Wolfgang Sobotka, dijo que el edificio sería demolido hasta su cimentación y que se construiría un nuevo edificio. Los críticos dijeron, sin embargo, que el estado eliminaría su incómoda conexión con el Tercer Reich si procedía con la propuesta, lo que representaría una especie de acto destinado a borrar la historia.

Fuente: Deutsche Welle / Enlace Judío

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