Se presentó en la Fundación OSDE la exposición “Margit Eppinger Weisz – Travesías” y la Mesa Redonda “Hungría 1945 – Juicio a los criminales nazis”.

Dibujos de Margit

Ante un auditorio completo,  moderó la presentación la escritora y psicoanalista Diana Wang. La serie de dibujos de Eppinger Weisz sobre los llamados juicios por los Tribunales Populares, presentes en la exposición (pertenecientes al Museo y Archivo Judío de Hungría), funcionaron como punto de partida para la realización de la mesa redonda.  La coordinadora del evento presentó a la historiadora Marcia Ras, quien se refirió al contexto histórico del Holocausto judío en Hungría y la participación que tuvieron en él los miembros del partido nazi Cruz Flechada.

También expuso la abogada Natalia Luterstein, quien explicó en detalle las particularidades de los Juicios por Jurados Populares, que fueron los que se utilizaron para condenar a los jerarcas de la Cruz Flechada.

Luego de unas palabras de Wang, fue Marion Eppinger, la hija de la artista Margit Eppinger Weisz, laque concentró la atención de todo el auditorio hablando sobre su experiencia de vida en Hungría.

Entre los presentes se encontraban el representante del Centro Wiesenthal Lic. Ariel Gelblung y el abogado constitucionalista Dr. Daniel Sabsay, quien fue una de las personas que le realizó preguntas a Marion que ella contestó.

Daniel Helft , nieto de Margit, creador e impulsor de la idea de exponer los dibujos

El nieto de Margit, el periodista y docente Daniel Helft, autor de la idea de generar esta muestra, le dijo en exclusiva a Vis á Vis: “Estoy conmovido y feliz, esta es una muestra de mi abuela, quien fuera una extraordinaria artista que sobrevivió al Holocausto. Hace un año y medio se me ocurrió esto y conté con el apoyo de mi madre. Ella es la verdadera responsable de este logro ya que sin su autorización y sus aportes (ella vivió junto a mi abuela y sobrevivieron a la guerra) no se pudo haber hecho. Aunque era una niña tiene muchos recuerdos de esos momentos. Una familia de húngaros cristianos son los que escondieron a mi abuela y protegieron a su familia. Cuando termina la guerra vuelven a Budapest, y en ese momento las autoridades húngaras enjuician a los miembros del partido nazi Cruz Flechada, quienes habían cometido atrocidades en un lapso muy corto de tiempo. Llevaban a los judíos al borde del Río Danubio y los empujaban encadenados al agua o ahí mismo les pegaban un tiro para que caigan heridos. Mi abuela se postuló y fue la única autorizada a hacer los dibujos de lo que sucedía en el juicio, los retratos y expresiones. Al finalizar todos los miembros de Cruz Flechada terminan en la horca. Ella entrega esos dibujos que quedan en resguardo en el Museo judío Húngaro. Fuimos con mi mamá y el Museo nos prestó y acá está. Este es el legado de mi abuela, mostrar su maravillosa obra, exponerla y ver como una mujer después haber pasado por el horror, volvió a su arte. Por eso, mi emoción“.

Diana Wang y Marcia Ras

La historiadora y especialista en temática sobre el Holocausto, Marcia Ras, también dialogó con Vis á Vis y dijo: “Es como todo acontecimiento, más de una dimensión, por un lado es muestra de arte extraordinaria que es Margit Eppinger Weisz, y por el otro a la vez se puede subdividir en dos también; lo que sucedió en Hungría que estamos disfrutando y lo que está logrando su familia, que es el reconocimiento público de alguien que era una artista, pero que la vida la traspasó a través del Holocausto. Si bien pudo pintar, no pudo trascender y hoy si su familia logra darle un cierre y que su obra se conozca”.

A su vez, sobre las diferencias entre esta historia y el resto sobre el Holcausto, Ras afirmó: “El Holocausto es un mosaico de episodios discretos, vos podés mirar la historia en general o concentrarte en cada uno de ellos, y la historia de los judíos húngaros tiene sus singularidades, la de ellos es que llegaron ilesos a Marzo del 44 y en un muy corto lapso de tiempo fueron masacrados con una crueldad y rapidez increíble”.

Marion Eppinger (la hija de Margit)

Resumen de la vida  de Margit 

Margit es la artista húngara que, por el devenir de la historia, vivió en la Argentina. Fue una mujer libre, que tomó importantes decisiones a lo largo de su vida. Estas decisiones requirieron diversas travesías para poder ser concretadas, como viajar sola a Berlín y París en la década de 1920 para estudiar y trabajar, fugarse para salvar la vida de su familia, emprender viajes exploratorios en busca de un lugar de residencia o, ya mayor, visitar múltiples lugares del mundo para registrar en sus pinturas y dibujos diversos paisajes, personas y atmósferas.

Margit estudió en Budapest con el pintor Adolf Fényes. Su pintura, fundamentalmente compuesta por retratos y paisajes, se inscribió en los realismos de entreguerras. En su estancia parisina, a mediados de la década de 1920, se vinculó con el mundo de la moda al colaborar con ilustraciones en diversas publicaciones. En 1930, regresó a Budapest y, a pesar de haber contraído matrimonio y tenido a sus hijos Marion y Ervin, continuó con su carrera artística participando en salones y obteniendo distinciones. En 1939, Europa se sumerge en los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Margit y su familia lograron sobrevivir a la guerra, la discriminación y la persecución por ser judíos. Si bien las leyes antijudías ya estaban vigentes en Hungría, a partir del 18 de marzo de 1944, día en que el ejército alemán invadió el país, comenzaron las deportaciones masivas a los campos de concentración. Esta situación provocó que escaparan a Eslovaquia y, gracias a la ayuda de una familia húngara, aristocrática y católica que los ocultó, pudieran sobrevivir. En los primeros meses de 1945, liberados por las tropas rusas, emprendieron el regreso a Budapest.

Nuevamente en su ciudad, Margit activó los lazos con la escena artística. En esos años de la inmediata posguerra, entre 1945 y 1947, su casa se convirtió en un lugar de encuentro. Las visitas de artistas —como Corneille, Jacques Doucet, Jenõ Barcsay y María Modoc—, escritores —como Louis Aragón— y músicos —como Sándor Reschofsky y Zoltán Kodály— quedaron registradas en un pequeño cuaderno de visitas. También se vinculó con los artistas que conformaron el movimiento llamado “escuela europea”, concentrado en la pequeña ciudad de Szentendre. Más allá de restablecer los vínculos y contribuir a reactivar la escena artística, en definitiva, volver a tener una vida normal, Margit sintió la necesidad de ser testigo de la historia. Esa necesidad la llevó, a fines de 1945, a presenciar el juicio del tribunal del pueblo a los jerarcas nazis húngaros. En un breve texto biográfico, Margit señalaba que “[…] fue la única artista autorizada a asistir a los juicios contra los criminales de guerra para poder retratarlos”. Sus dibujos, rápidos y expresivos y realizados en carbonilla, tenían la función de reflejar lo que sucedía. Margit interpretó el lenguaje corporal de los acusados y capturó sus expresiones y posturas; precisaba plasmar las imágenes de los culpables frente a la justicia. A diferencia de las fotografías, su trazo develaba la emoción que le producía ser testigo privilegiado de ese momento.

Ya en la Argentina, a partir de 1948, colaboró con sus diseños en diversos talleres textiles hasta que, en 1959, comenzó a trabajar exclusivamente en la empresa textil familiar y así abandonó su carrera artística. Margit no solo dibujaba modelos, también hacía los moldes con las instrucciones para la elaboración de las prendas. Esta incursión en el mundo de la confección se extendió hasta mediados de la década de 1960, cuando retornó al mundo de la plástica. En ese momento empleaba el óleo, la témpera, la acuarela, el grafito, la carbonilla y las fibras para pintar fieles retratos, diseñar múltiples paisajes que registraban sus viajes por Europa, Latinoamérica y África y registrar mundos imaginarios. En 1975, expuso sus obras, por primera y única vez, en la galería Martina Céspedes de Buenos Aires.

Esta exposición propone una travesía, con el poder transformador que posee el viaje, por la producción artística de esta artista húngara-argentina que, pese a las vicisitudes que debió enfrentar, continuó creando.

Protagonistas de la muestra y expositoras

Marcia Ras Historiadora (UBA). Magister de la Université de Toulouse-Le-Mirail, Francia. Becaria de Yad Vashem, del EHRI (European Holocaust Research Infrastructure) y de The Holocaust Research Institute, Royal Holloway, Universidad de Londres. Se perfeccionó en el Mémorial de la Shoah, París. Coordina para el Museo
del Holocausto de Buenos Aires el proyecto de investigación sobre víctimas con ciudadanía argentina. Dicta seminarios de grado sobre el Holocausto en la Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

Natalia Luterstein Abogada y Doctoranda en el área de Derecho Internacional Público por la Facultad de Derecho (UBA). Master en Derecho Internacional Público por The London School of Economics and Political Science. Profesora a cargo del curso “Derechos Humanos y Derecho Constitucional” correspondiente a la Maestría en Derecho en la orientación en Derecho Constitucional y Derechos Humanos (UP) y
Profesora a cargo del módulo de responsabilidad internacional del individuo en “Responsabilidad internacional del Estado y del individuo” de la Maestría en Relaciones Internacionales (UBA). Profesora a cargo de “El Procedimiento Penal ante la Corte Penal Internacional”, curso de la Maestría en Derecho Penal del MERCOSUR de la Universidad de Buenos Aires.

Diana Wang Lic. en Psicología, psicoanalista y escritora argentino-polaca. Miembro del Museo del Holocausto de Buenos Aires y de la Junta Directiva la World Federation of Jewish Child Survivors of the Holocaust. Columnista de La Nación.

Marion Eppinger – Médica (UBA) Hija de Margit Eppinger Weisz. Sobreviviente del Holocausto en Hungría

Cecilia Rabossi- Curadora

 

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