Sin que sirva de precedente hoy voy a reflexionar sobre el tema más desconocido del cual podría un servidor escribir, de fútbol.

En particular del partido que enfrenta a España e Israel en el estadio El Molinón situado en la ciudad de Gijón, en Asturias. En realidad, vamos a tratar de todo menos de fútbol, en el sentido más deportivo de la palabra.

La primera impresión, de alguien que desconoce este deporte de masas, es que el mencionado partido arranca y es percibido como un choque bélico y no como un choque deportivo. La extrema izquierda representada por partidos, grupos violentos, confluencias y mareas independentistas están calentando el ambiente incitando, a la manifestación violenta contra Israel. No solo contra la selección de fútbol de Israel, que también, sino contra el gobierno israelí y los judíos en general.

El Ayuntamiento de Gijón firmó en su momento una moción de carácter municipal, en apoyo de las tesis BDS, contra Israel ¿Un ayuntamiento promotor del boicot a Israel? Hasta este punto de locura política hemos llegado en este país. El boicot promocionado por el mismo ayuntamiento de Gijón fue firmado por el grupo Socialista, por Xixón Sí se puede y también por Izquierda Unida, todos ellos en calidad de grupos municipales. Vaya papelón que les viene encima al Ayuntamiento de Gijón. La tarjeta roja de boicot y protesta, que pretenden sacar a los jugadores de Israel, se la están sacando a su propio Ayuntamiento. Muchos pensábamos que Asturias era un lugar acogedor, para el turismo israelí, pero ahora nos lo pensaremos dos veces antes de gastar o invertir en esta bonita zona de España.

La bella ciudad de Gijón ha sido ensuciada, empapelada y pintada con mensajes antiisraelíes y pro-palestinos. Lo hemos dicho otras veces, pero más que ser mensajes a favor de los palestinos, a los cuales no se les aprecia en este país, son mensajes antisemitas contra los judíos. La excusa perfecta, a modo de perfecta tormenta, de los profesionales en la exportación de odio antijudío se han juntado este fin de semana en Gijón. La violenta fiesta está asegurada y especialmente si llegase a ganar el encuentro la selección de Israel. Todos los expertos dicen que es muy improbable que pudiera ganar la selección israelí a la selección española, pero en fútbol dicen que todo es posible.

El seleccionador israelí, Elisha Levy, ha declarado “que su equipo afronta el duelo, con buen ánimo y con la esperanza de hacer un buen papel”. El equipo español es líder en su grupo, pero juega con la presión de ganar. El entrenador Levy, con apellido de valientes, está consciente de la fortaleza deportiva del rival, pero se apoya en el buen ánimo y certera fe, de los resultados alcanzados por su equipo, en otros encuentros de su grupo. La fe es muy importante en el buen ánimo del equipo y de fe, en toda circunstancia, sabe mucho Israel.

El encuentro será una prueba más, para las profesionales Fuerzas de Seguridad encargadas de mantener el orden. Las Fuerzas del Orden están preparadas, para toda posible contingencia en un encuentro declarado de “Alto Riesgo” dado el ambiente violento generado por los degenerados y violentos grupos de extrema izquierda. La actuación policial será un escaparate internacional de esa profesionalidad, y buen nombre, del que goza las mencionadas Fuerzas del Orden. Los violentos altercados que suelen producirse en los campos de fútbol, con más frecuencia de lo que parece, aconseja un dispositivo especial que minimice los riesgos del público en general, de los deportistas y de las mismas Fuerzas de Seguridad. Los medios deportivos hablan de “un despliegue de seguridad sin precedentes” de forma específica.

Lo más probable es que se exhiban banderas islamistas de exaltación al terrorismo y todo tipo de símbolos antijudíos, que por muy desagradables no lograrán desanimar a una selección acostumbrada a la presión. El mundo entero estará pendiente de este encuentro, que esperemos sea un ejemplo de deportividad dentro y fuera del campo.

La imagen de España se podría ver muy daña, con las consecuencias económicas que conllevan, si los violentos grupos municipales logran sus objetivos antisemitas. Imagínese por un momento que la selección española sufriera un violento boicot en cada partido en los diferentes países donde tiene que jugar ¿Se imagina que nuestro héroe Iniesta sufriera el insulto y el desprecio de violenta multitud desde las gradas? Yo como español que soy me ofendería y mucho. Todo menos fútbol puede ser el partido entre España e Israel. Piense en las consecuencias para nuestra buena imagen en el exterior. Piense en definitiva en los demás y que gane el mejor en este emocionante partido de fútbol que espero presenciar, aunque no soy un aficionado ¡La afición a Israel es el mejor partido, que juego todos los días!

Unidos por Israel

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