Una casilla de guardavidas en Frishman Beach, una de las playas más céntricas de Tel Aviv, fue intervenida con intensos colores por artistas urbanos y convertida temporalmente en un particular hotel de sólo tres habitaciones con vista al Mediterráneo.

Para alojarse allí no es posible reservar: sólo 15parejas podrán vivir la experiencia de dormir a pasos del mar si participan de (y ganan) un concurso organizado por la oficina de turismo de la ciudad israelí a través de la web hotels.com. La estadía incluye el desayuno, según se aclara oportunamente, igual que la imbatible vista al mar.

La casilla de Frishman Beach es otro caso dentro del fenómeno de los hoteles “pop up”, es decir alojamientos únicos, generalmente insólitos, que se ofrecen sólo de manera pasajera y luego se “desactivan”, generalmente con fines promocionales.

 

Vía La Nación

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