Mientras la semana pasada se celebraba la Semana de Jerusalén en Santiago, la Federación Palestina desató una inusitada campaña de incitación al odio incompatible con la larga tradición de coexistencia intercomunitaria de Chile y el ejercicio del sistema democrático.

El reconocido arqueólogo Joe Uziel tenía previstas cuatro conferencias sobre “Judaísmo y Cultura Judía a la luz de los recientes hallazgos arqueológicos en el Primer y Segundo Templo de Jerusalén”, en las Universidades de Chile, Católica, Padre Alberto Hurtado y de Los Andes.

Coincidiendo con la nueva política de robo de identidad del patrimonio y herencias judías y cristianas, incitaron a través de sus contactos en los movimientos estudiantiles a llamar al Boicot a dicha actividad académica, cuando podían sencillamente concurrir y discutir acorde al ambiente universitario.

La Universidad Padre Alberto Hurtado suspendió finalmente la actividad arguyendo que no podían garantizar la seguridad del expositor y los asistentes. Con el mismo argumento, la Universidad de Chile la desarrolló a puertas cerradas. Ambos hechos fueron transmitidos en sendos comunicados como victorias contra el falsamente denominado Apartheid israelí. En síntesis, quienes equivocadamente acusan a otro de ejercer un régimen de apartheid, pretenden combatirlo estableciendo uno.

Cabe recalcar que en las restantes dos universidades, el evento se desarrolló con total normalidad, incluso con dirigentes de su sector, quienes pudieron preguntar y debatir.

Durante el domingo, pagaron aproximadamente 20.000 dólares americanos por un aviso firmado por COMUNIDAD PALESTINA DE CHILE 2017 y CLUB PALESTINO en el Diario El Mercurio, con una tirada de 300.000 ejemplares, que pregunta con falsos mapas: “Te gustaría que borraran del mapa? 50 AÑOS DE OCUPACION Y APARTHEID EN PALESTINA.”

(ver foto adjunta)

Llama la atención que el mismo Club Palestino de Fútbol de Chile, utiliza el argumento inverso desconociendo la existencia del Estado de Israel en sus camisetas, luciendo en las mismas toda la región como propia.

En ese ambiente, se llevó a cabo un encuentro futbolístico entre el equipo del Estadio Israelita Macabi (EIM) y el Estadio Palestino, quien obró de local. Según surge del informe arbitral, el juez expulsó 3 jugadores del equipo palestino por conductas antideportivas, violencia desmedida, amenazas, golpes a los árbitros, desatando el ataque de 70 personas contra los árbitros y los 12 jugadores y entrenadores del club judío, arrojando colillas de cigarros y agua. Con el encuentro suspendido, y mientras estos tuvieron que retirarse, los palestinos locales festejaron con fuegos artificiales. El Dr. Ariel Gelblung, Representante del Centro Wiesenthal para América Latina, sostuvo “En la misma semana que planteamos al Ministro de Deportes y Diputados de Chile nuestro Programa contra el Racismo en el Deporte, estos hechos demuestran que deben ser tomadas medidas urgentes en dicho sentido.”

Hasta ahora, dicha Federación siempre había cuidado de sostener que su encono era con Israel y no con los judíos. Sin embargo en una carta abierta en el diario La Segunda, el Secretario General de la Federación, se refiere a la Comunidad Judía como Comunidad Sionista. El Director de Relaciones Internacionales del Centro, Dr. Shimon Samuels, concluyó: “ Su odio es genérico. Israel, Sionismo, Judaísmo para ellos es una sola cosa. Dejaron caer sus máscaras y mostraron su verdadera cara, abandonaron el discurso políticamente correcto y se asumen asimismos como antisemitas

1 Comentario

  1. La reacción de la comunidad judía chilena, por lo tímida y contenida, brinda cada vez más oxígeno a la violencia judeófoba sin control ni límites por parte de la comunidad árabe chilena. Falta un fuerte reclamo institucional, concreto y efectivo por parte de la comunidad chilena judía para hacer oir su opinión respecto de este tema. La libertad de opinión expresada libremente debe ser reclamada con toda fuerza a las instituciones chilenas para que éstas se hagan responsables de hacerla respetar, para todas las partes involucradas. Todas las mentiras expuestas por esta campaña son fácilmente rebatibles por gente que conozca la historia de este conflicto. Y debe tener la misma fuerza de difusión que tiene toda la campaña que en los últimos años está desarrollando violentamente la comunidad árabe chilena. No olvidar que la inmigración árabe a Chile y Argentina lo fue a principios del siglo XX, mucho antes del renacimiento y existencia del Estado de Israel. Su salida del imperio otomano, propietario de las tierras que reclaman los árabes como propias, lo fue buscando posibilidades de vida mejores que en su tierra de origen. Adviértase que si hoy no se hace un reclamo firme para tener igualdad de oportunidades en la exposición de la realidad del Medio Oriente pasado y actual, el terreno les quedará totalmente libre a los árabes chilenos para seguir exponiendo sus falacias, y volviéndose cada vez más violentos contra la comunidad judía. NO DEBEMOS OLVIDAR QUE EL QUE CALLA, OTORGA.

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