“Hay una ciudad que todos los años se detiene por un minuto, así se titula el video que produjo hace unos años el Muzeum Powstania Warszawskiego- el Museo del Levantamiento de Varsovia- sobre lo que pasa cada año el primer día del mes de agosto y que circula por Internet. Eso es lo que vengo a ver en esta esquina. Es lo que quiero que vea mi papá” de esta forma, Ana Wajszczuk, escritora y periodista, relata en los primeros capítulos de su libro, “Chicos de Varsovia” de Editorial Sudamericana, la historia de sus abuelos y de los primos del mismo abuelo, los cuales lucharon en el Levantamiento de Varsovia para la resistencia polaca contra los nazis que venían ocupando Polonia hace cinco años.

En la entrevista que le realizó La Cadena Judía de Información Vis a Vis a la escritora, ella relata la historia de cómo surgió este libro, los descubrimientos familiares que se fue encontrando a lo largo de la investigación y los pensamientos que fue desarrollando a medida que se fue enterando de la historia.

Polonia fue invadida por los nazis en 1939. El Levantamiento de Varsovia sucedió en 1944 tras cinco años de ocupación del Tercer Reich en Polonia. Tras 63 días de combates terminó con la vida de 200.000 polacos de la resistencia. El Levantamiento se organizó desde la clandestinidad, pero por la poca capacidad armamentista y la poca ayudó que recibió de los Aliados fue una masacre. Este asesinato en masa retrata con crudeza cómo el nazismo no sólo generó una máquina asesina de exterminar a los judíos, sino a todo aquel que fuera diferente y que desafiara la supremacía aria.

– ¿Cómo surgió tu interés por la temática del Levantamiento de Varsovia?

– Yo siempre, desde muy chiquita, no sabía por qué, me interesaba el tema relacionado con la Segunda Guerra Mundial y con lo que había sufrido la gente durante la guerra. Cuando era chica me regalaron el Diario de Ana Frank y mi tía se llamaba Ana como yo, me sentía muy identificada con esas historias. En el año 2000, cuando yo tenía 25 años, me llegó un correo de un primo de mi abuelo que había armado el árbol genealógico de la familia en Internet. Cuando vi toda esa historia dije “Guauu”. Me sorprendí mucho. Yo no sabía la historia de mi familia. Mis abuelos después de la guerra no volvieron a Polonia, se instalaron en Inglaterra y después vinieron para la Argentina. Nunca hablaron de su vida ni de la familia que quedó en Polonia o qué les había sucedido. A partir de ahí se me abrió un mundo nuevo…escribí un libro de poesías sobre las historias que yo me imaginaba de mis familiares, entre ellas esta historia de los tres primos de mi abuelo que habían peleado en el Levantamiento de Varsovia y eran muy jóvenes.

– Entonces a partir del mail surge la idea del libro…

– Hace tres años, cuando se cumplió el 70º aniversario del Levantamiento de Varsovia, me pareció que era una buena oportunidad para publicar en Argentina, y empecé a investigar si había sobrevivientes en nuestro país y encontré algunos. Dos de los sobrevivientes que entrevisté ya se murieron, y después encontré hijos que contaban las historias de sus padres. Esta investigación que hice fue tapa de la Revista La Nación, pero al ser una nota periodística tuve que achicarla mucho y entre lo que se perdió estaba la historia de mi familia. A partir de ahí se me ocurre la idea de escribir el libro. A través de la investigación del libro me fui acercando, de hecho, empecé a estudiar polaco…

– Pero en un momento, en el libro hacés mención a que esta historia te es ajena, ¿por qué?

– Sentía que era una historia ajena porque mis abuelos no me criaron dentro de la comunidad polaca en la Argentina. Mis abuelos hablaban polaco entre ellos y con mi papá y mi tía. La única tradición polaca que teníamos eran en Navidad que íbamos a la Misa de Gallo a la Iglesia polaca, pero yo no entendía nada. En mi familia no existía el baile ni comidas típicas. Tampoco me mandaron a los grupos de scouts, entonces era bastante ajeno hasta que yo lo empecé a buscar. Mis abuelos nunca hablaron. Mi abuelo falleció cuando yo tenía siete años y mi abuela recién empezó a hablar cuando apareció este tío. Ella se sintió feliz que a sus nietos le interesaba el tema.

– ¿Quién es “J”?

– “J” es el hijo de la que sobrevivió al Levantamiento, Danuta. Cuando yo empecé a hacer esta nota para La Nación me contacté con él, me dio información para publicar, y después por cuestiones de espacio no la usé en la nota, pero nunca más hable con él. Cuando “J” se entera por mi tío de Estados Unidos que yo iba a hacer el libro puso el grito en el cielo. Yo quería hablar bien de su familia. Me mandó un mail muy agresivo. Tiempo después mi tío me comenta que “J” tenía cierto rencor con nuestra familia porque cuando sobrevivió su madre, la familia que la ayudó no es la de mi lado familiar, sino que del otro. Durante muchos años en Polonia fue muy difícil mantener viva esta historia y él en un mail me escribió: “Ahora todos hablan del Levantamiento, qué fácil, pero cuando te podían meter preso por poner una flor en el cementerio nadie hablaba”. En un momento me angustié bastante porque me puse a pensar si realmente no debía contar esta historia y después me di cuenta que lo tenía que rearmar para mostrar las dificultades con las que me encontré.

– ¿Cuánto influyó tu papá para generar “Chicos de Varsovia”?

– Yo creo que mucho porque es el protagonista de alguna manera. En el viaje que hicimos, más allá de que me traducía muchas cosas porque hablaba polaco. Mucha gente me habló en Polonia porque era la hija de él, era como un certificado de garantía mi papá. En Polonia la nacionalidad se obtiene por sangre. Estaban todos muy felices de verlo, se acordaban de la familia, incluso parentescos muy lejanos. Mi papá fue el transmisor de la historia sin serlo y, a la vez, yo le conté una historia, pero sin él esa historia no me hubiera llegado.

– ¿Por qué creés que el Levantamiento polaco es tan poco difundido y conocido?

– El Holocausto fue tan inimaginable y terrible que los que sobrevivieron enseguida empezaron a dar testimonio, el más conocido Primo Levy con “Si esto es un hombre” lo escribió en 1945. Los sobrevivientes sintieron la necesidad de dar testimonio para contar el horror que sucedió. Por otro lado, Polonia hasta el año 90´estuvo bajo un régimen satélite y esta historia ser de un movimiento nacionalista, y apenas terminada la guerra Stalin manda a asesinar o deporta a un montón de excombatientes. De hecho, mi abuelo no vuelve a Polonia por que al haber sido soldado polaco tenía mucho miedo que lo envíen nuevamente a Siberia, ya la había pasado. Hoy vas a Polonia y encontras una placa o un monumento en cada esquina, eso no existía hasta que no cayó el comunismo. Eso permitió que se comiencen a abrir archivos y la gente empezó a dejar de tener miedo y contar sus historias. Igualmente son testimonios que no han salido de Polonia, que no se han traducido, pero sí en Polonia hubo un renacimiento a partir de la creación del Museo del Levantamiento que se creó en 2004. Hoy el gobierno polaco está a cargo de un partido super conservador y de derecha y se apropió un poco de esta historia, le viene bien la parte del heroísmo, es por eso que no le podes contar otras cosas que fueron ciertas por que ponen el grito en el cielo.

– ¿Alguna vez te pusiste a pensar cuál hubiera sido tu reacción si estabas en el lugar de tus primos?

– Lo que a mí me motivó a escribir este libro es la sensación de qué la pasa a una persona cuando la historia la pone en una situación fuera de lo común, como es pasar una guerra de estas características, ¿qué hubieras hecho? A mí me sorprendió la valentía, yo no sé si hubiese sido tan valiente. Me gusta pensar que sí hubiera combatido contra los nazis, pero siempre esta esa duda. Una de mis entrevistadas, que no está en el libro pero sí en la nota en la revista, me comentó que cuando estalló el Levantamiento le dijo a su madre “mamá, estalló el Levantamiento, me tengo que ir”. La madre se puso a llorar y no la vio nunca más. Es durísimo.

– ¿Cómo reaccionó tu familia frente al libro?

– Muy emocionados. Mi papá sigue llorando como durante todo el libro. Mi tía también. Yo tenía cierta curiosidad de qué iban a decir, pero el libro lo leyó mi tío de Estados Unidos, porque necesitaba que lo leyera un polaco. Yo traté de ser respetuosa con todos, pero tampoco iba a dejar de contar cosas porque la familia se podía ofender. Es como si le hubiera vuelto a dar vida a esas historias que habían quedado en el pasado y ponerlas en valor. Yo siempre creo que hay cosas que pasan de generación en generación. Yo al volver para atrás pude ver de dónde venía mi papá, por qué era como era, por qué mis abuelos me parecían personas muy distantes con relación a mis abuelos argentinos. Pero también, ahora, entiendo por lo que pasaron. Para mi papá fue un regalo este libro: yo le conté su historia.

Por último, Wajszczuk aseguró:  “La historia del Levantamiento es muy trágica. Son historias que sabés que tienen todo para perder, pero lucharon igual por el amor a la vida, a la dignidad y al heroísmo”.

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