Rosh Hashaná significa “cabeza del año” y es la denominación del año nuevo judío. Una fecha que invita a hacer una profunda introspección para descubrir y determinar qué queremos repetir y en qué aspectos nos proponemos cambiar, mejorar y renovarnos, tanto interiormente como en nuestros vínculos con el prójimo.

es costumbre en las festividades judías que haya ciertos platos cargados de simbolismo. La comida aquí tiene un doble significado. Por un lado, el tradicional Seder de Rosh Hashaná, una ceremonia previa a la cena, que si bien es antigua, es poco conocida y practicada; y por otro, la cena en la que se comparten platos tradicionales. Los pertenecientes a la cena familiar varían de acuerdo a la procedencia, si se trata de ashkenazi o sefaradí.

Algunos de estos platos se conservan desde hace siglos y su tradición pasa a través de generaciones al tiempo que otros, más modernos, van encontrando su lugar y se imponen como nuevas maneras de celebrar la fe.

El nexo común son los ingredientes. En la cocina judía están muy presentes las verduras, y las carnes (de vaca, pollo o pescado), así como los huevos cocidos y las mezclas de frutos secos. Para estas fechas, además, se agregan algunos específicos, como el puerro, la remolacha, las espinacas, las zanahorias y la calabaza.

Estos alimentos representan los deseos para el año que se inicia. Por ejemplo, con los platos dulces se augura que su cualidad se transmita hacia el nuevo ciclo. Otra tradición es comer cabeza de pescado para que en el año que comienza “estemos a la cabeza”, al frente, distinguidos por las buenas acciones. En tanto, el deseo de que las buenas acciones sean muchas se refuerza con la granada, fruta típica de a tierra de Israel, que se caracteriza por contener una abundante cantidad de semillas.

Como en todo iom tov (día festivo), se disfruta la cena a la luz de las velas y con la alegría del vino, acompañados por una jalá (pan trenzado) especial de Rosh Hashaná, que invita a pensar en continuidades y nuevos inicios.

Receta Varenikes

​Ingredientes

(Rinde aproximadamente 50 varenikes)

Para la masa

– 2 huevos.

– 2 vasos de harina común (4 ceros).

– Agua (cantidad necesaria).

– 1 chorrito de aceite (aproximadamente 2 cucharadas).

– 1 cucharadita de sal.

Para el relleno

– ¾ Kg de puré de papas.

– 3 cebollas picadas.

– Aceite (cantidad necesaria).

– Sal (cantidad necesaria).

– Pimienta (cantidad necesaria).

Preparación

– Colocar en un bol la harina, incorporar los huevos, el aceite y la sal.

– Agregar el agua y dejar descansar 20 minutos. Hervir las papas y hacer el puré cuando todavía estén calientes.

– Rehogar las cebollas e incorporar al puré, sin el aceite.

– Condimentar con sal y pimienta.

– Estirar la masa y con un cortapastas de 8 centímetros de diámetro formar círculos.

– Colocar el relleno y cerrar uniendo los dos extremos.

– Hervir en abundante agua con sal. Retirar con una espumadera.

– Servir con mucha cebolla frita cortada en rodajas, bien caliente.

Knishes

Ingredientes

Para la masa

– 1/2 kg de harina 0000.

– 1 huevo.

– 4 cucharadas de aceite .

– 250 cc de agua tibia.

Para el relleno

– 1 kg de puré de papas.

– 3 cebollas picadas y rehogadas en aceite.

– Sal y pimienta.

Preparación

– Mezclar los ingredientes del relleno y dejar enfriar. En la mesada con harina, amasar muy bien, formar tres bollos tiernos y dejarlos descansar tapados.

– Estirar un bollo con el palo de amasar hasta dejarlo delgado.

– Levantar la masa entre las manos y estirarla lo más que se pueda mientras va girando sobre sí misma, haciendo que por su peso se vaya “estirando sola”.

– Untar la masa con aceite. Arrollar para armar el rollo y separar porciones con el canto de la mano.

– Dar forma de knishes. Acomodar en una placa aceitada, pintarlos con huevo o aceite.

Por Fernando Rubin, presidente de LimudBA, grupo organizador de Rosh Hashaná Urbano. Las recetas son de Hola Jacoba, restaurante de comida judía.

 

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