Un chofer de un autobús en Jerusalén recibió una entusiasta reacción de los pasajeros que vieron su vehículo convertido en una sucá. El mismo conductor, durante las festividades de Pésaj, había decorado su unidad de trabajo como una mesa del séder.

Las personas esperan siempre acontecimientos de todo tipo al subir a un autobús de línea, pero en esta ocasión les aguardaba a los pasajeros una hermosa sorpresa, cuando Ihab un residente musulmán de Ras al-Amud del este de Jerusalén, decoró su vehículo con guirnaldas y adornos de Sucot.

“Mi objetivo es mejorar las relaciones con mis pasajeros, a la luz del hecho que a menudo son tensas y doblemente en Jerusalén”, explicó Ihab.

Los adornos de la sucá fueron comprados con dinero propio de Ihab en una tienda en los barrios occidentales de la ciudad, e invirtió tres horas de trabajo para adornar el autobús. Además de haber solicitado el permiso correspondiente a la compañía Egged, sin el cual no hubiese sido posible llevar a cabo su misión.

La respuesta de los pasajeros ha sido encantadora, oigo muchísimos “esta es una forma de viajar”, “felices fiestas” o “qué hermoso pensamiento”, manifestó el conductor.

 

Vía Aurora

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