El presidente de la Filial Paraná de DAIA, Diego Dlugovitzky, fue reconocido por la Municipalidad de Paraná y el Arzobispado de Paraná por su labor social dentro de la ciudad y por la búsqueda permanente de la Paz y Fraternidad entre las personas.

El Intendente de la ciudad, Sergio Varisco, hizo entrega de la bandera de Paraná al presidente de la Filial.

A su turno, Monseñor Juan Alberto Puiggari entregó un retoño del olivo traído a las tierras entrerrianas por los jesuitas en el año 1.600 y que hoy se encuentra en la escuela Mariano Moreno de la ciudad de Paraná.

Monseñor recordó como en diciembre del año 2.013, cuando se generaron conflicto sociales en la provincia, fue Diego Dlugovitzky quien se acercó al Arzobispado proponiendo hacer una celebración conjunta, entre católicos y judíos en favor de la paz y armonía de nuestra sociedad y así se hizo en la Catedral de Paraná.

De este inédito reconocimiento para un dirigente de la comunidad judía local, además de los mencionados, participaron Sandra Villalba Suquilvide del Taller de Inclusión Mensajeros de Francisco, con quien Dlugovitzky, además de trabajar y de haber celebrado Rosh Hashaná, comenzó una campaña de plantar olivos para llevar paz y al día de la fecha ya se plantaron en la Parroquia de San Agustín, en la ONG Arco Iris Paraná quienes trabajan con chicos que están en tratamiento oncológico dentro del Hospital de Niños San Roque, en el Centro Mariápolis Paraná, y en la Escuela de Oficiales de Policías Salvador Macia, en ocasión del día de recordación del Policía caído en cumplimiento del deber.

También estuvo presente el Padre Germán Brusa de la Fundación Presencia Presente de la cual Diego Dlugovitzky es Tesorero, quién sostiene el Instituto Secundario de Gestión Social Pablo de Tarso en el barrio Anacleto Medina de Paraná.

Del Movimiento de los Focolares estuvieron Jorge Yáñez, Tomás Henderson y Ramiro Arévalo, quienes junto a Mario Nudelman, han conformado una Fundación la cual Diego Dlugovitzky preside y que busca incorporar la fraternidad en todas las actividades de la vida cotidiana. Partiendo de la formación del grupo de trabajo, conformado por miembros de un movimiento de la Iglesia Católica y un dirigente de la comunidad Judía, hasta la ayuda a un centro comunitario que brinda un plato de comida a gente necesitada, trabajo en recuperar la cuenca de un arroyo, etc., en todos los aspectos la fraternidad está presente.

Mario Martínez, Pochi Llorens, Samuel Madrid Paez y Raul Masutti, entre otros, junto al presidente de la Filial DAIA y miembros de la Bnei Brith local, han conformado un espacio de Cultura del Encuentro,

Por el trabajo junto a éstos grupos y otras acciones más, desde charlas en colegios en contra de la discriminación y la violencia, hasta recibir a una madre que su hija fue víctima de feminicidio, han determinado el reconocimiento llevado adelante.

Visiblemente emocionado por el reconocimiento recibido, Diego Dlugovitzky destacó que “el trabajo y la ayuda social (tzedaká) se da siempre con alguien más, con otro, por eso el reconocimiento recibido debía ser compartido con todas éstas personas e instituciones que forman parte de ese entramado de relaciones en búsqueda de una sociedad mejor.

El Olivo Jesuita.

Corría el año 1573 Juan de Garay llamó “La otra Banda”, a lo que hoy es la ciudad de Paraná. Luego de fundar la ciudad de Santa Fe, ingreso a las tierras para explorarlas, y las consideró una extensión de Santa Fe y entregó gran parte de ellas a sus acompañantes, en reconocimiento de la tarea realizada y también para que comenzaran su poblamiento. Construyo una estancia, en la ciudad de Paraná que se la conocía con el nombre de “La Cruz”. Poco después se trasladó a estos lugares, su yerno, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) quien organizó expediciones al interior de la provincia y se enfrentó con los indígenas. La Compañía de Jesús –que tiene entre sus miembros al Papa argentino Francisco– estuvo presente en el país, inicialmente desde el 1600. Un grupo de ellos procedentes de la corriente de Santa Fe, comenzaron su acción de conquista de almas y poblamiento, y Juan de Garay les cedió la estancia de “La Cruz”. La huella de los Jesuitas es imborrable en muchas regiones del país, tanto como sus construcciones como en su acción evangelizadora con los aborígenes. A la estancia de “La Cruz” la rebautizaron con el nombre de San Miguel, y la proveyeron de oratorio. Es dónde se encuentra hoy la escuela Mariano Moreno y en uno de sus patios está el histórico árbol, que nos deja un legado, una historia llena de esfuerzos y sacrificios por los que misionaron éstas tierras.

La Bandera de la ciudad de Paraná

La bandera municipal fue creada por la ordenanza nº 7641, sancionada el 1 de junio de 1994 y promulgada el 23 de julio del mismo año. En su artículo primero la ordenanza establece la creación de la Bandera de la Municipalidad de Paraná y en su artículo segundo que la misma estará constituida por el Escudo Municipal en forma preponderante y su fondo será de color blanco.

El escudo municipal es obra de Santos Domínguez y Benguria. Su introducción se efectuó el 25 de mayo de 1877 en una reunión de la Comisión Municipal, que además contó con la presencia de vecinos.

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