El Tribunal contencioso-administrativo federal de Alemania dio luz verde a la expulsión del cuerpo de la policía de un agente con tatuajes neonazis y acusado de realizar el saludo hitleriano, que llevaba diez años suspendido pero que no había podido ser despedido hasta ahora.

En su argumentación, el Tribunal recordó que los funcionarios deben estar comprometidos con el orden constitucional y defenderlo, y manifestó que quien rechaza el orden liberal, democrático, legal y constitucional que marca la ley fundamental no reúne las condiciones para ejercer un cargo público.

Aunque los tatuajes sean en principio sólo un adorno corporal, al llevarlos “el cuerpo se usa deliberadamente como medio de comunicación”.

Y el acusado, de 43 años, no sólo llevaba tatuados signos rúnicos -utilizados por los nazis- y emblemas de grupos de música ultraderechistas y racistas, sino que además, destaca el tribunal, realizaba de forma reiterada el saludo hitleriano, posó con una esvástica y tenía en su casa parafernalia nacionalsocialista.

La fiscalía comenzó a investigar al hombre, comisario de policía en Berlín, en 2007, al ser acusado también de haber editado folletos y CD con canciones que incitaban al odio racial, pero el proceso se archivó al no poderse probar que mostrara en público sus tatuajes o el saludo hitleriano.

Un tribunal penal lo absolvió de la acusación de incitación al odio racial al no haberse demostrado con claridad que la canción que se presentó como prueba estuviera relacionada con el “Diario de Ana Frank”, la adolescente de origen judío que escribió el libro mientras vivía escondida de los nazis en Ámsterdam y que murió en un campo de exterminio.

A pesar de ello, las autoridades de Berlín decidieron suspenderlo temporalmente y recurrieron a una instancia superior, el tribunal de lo contencioso-administrativo de la ciudad-estado, que volvió a rechazar la acusación contra el policía.

 

Vía Aurora

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