Cuando un usuario pone la palabra Israel en el buscador de Google, inmediatamente se puede visualizar una imagen del país con la información más importante entre la que se destaca que Jerusalén es la capital del Estado de Israel hace más de 3.000 años.

El miércoles de la semana pasada el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump expresó en una conferencia de prensa el reconocimiento de Jerusalén como la capital del Estado israelí y por ende ordenó el traslado de la sede diplomática estadounidense a dicha ciudad. Una de las autoridades del gobierno de Trump aseguró que tardarán dos años en mudarse a Ierushalaim.

2 Comentarios

  1. Yo les diría a los dueños de VisaVis, como a la mayoría de la dirigencia sionista y comunitaria, ¿por qué no se van a vivir a Israel y se alistan en el Tzahal, como yo sí estuve, y se enfrentan a los balazos y bombazos al enemigo? O mejor dicho, ¿por que no mandan a sus hijos a morir? La guerra y la violencia siempre es terrible. Sin embargo, y aunque no deje de ser trágico, cuando lo precede una gesta independentista o la defensa de una Nación, es comprensible y hasta un imperativo moral. Pero este no es el caso: que un loco desquiciado como Trump, se le ocurra hacer esta jugada estratégica, que sólo contempla sus aspiraciones y tapar la corrupción de Netaniahu, quien está apunto de caer preso, una jugada que le costará al vida a miles de israelíes, en un contexto en el que la gran mayoría está en contra de este primer ministro, es no sólo un despropósito político sino una jugada que colocará a Israel en medio de un volcán. Es muy fácil gritar ¡dale, pateá, hacé el gol! pero desde la tribuna o, peor aún, a distancia, sentado en un sillón mirando el partido por televisión. ¡Hagan silencio, hipócritas pusilánimes!

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