El Rabino Abraham Skorka de la Comunidad Bnei Tikva y Rector del Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer fue premiado con el Jan Karski Eagle Award  por su trayectoria en materia de diálogo interreligioso y por su continua promoción por la paz entre los pueblos. El acto se llevo a cabo en el Ministerio de Relaciones Exteriores y contó con la presencia del embajador de Polonia, Marek Pernal; el embajador del Estado de Israel, Ilan Sztulman y  Monseñor Carlos Malfa, secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de Chascomús y Santiago de Estrada, secretario de Culto de la Nación.

La Fundación Jan Karski le otorga a diferentes personas e instituciones el premio Eagle (aguilá), desde el año 2000, para aquellos que contribuyen a la paz, al diálogo interreligioso, el respeto entre las naciones y la no discriminación entre los galardonados se encuentra el ex presidente de Israel, Shimon Peres (Z`L), y el año pasado se le entregó el águila al Museo del Holocausto de Whashington D.C.

El conductor de este reconocimiento fue el locutor Martín Wullich quien mencionó que el Rabino Daniel Goldman, Omar Abboud y  el Padre Guillermo Marcó enviaron una salutación al rabino Skorka por este reconocimiento internacional. También organismos interreligiosos de Estados Unidos enviaron una salutación. Antes de dar comienzo con el acto formal, el grupo litúrgico de Bnei Tikva entonó el Himno Nacional Argentino, el Hatikva, y además se entonó el Himno Nacional de Polonia.

El primer orador fue el embajador polaco realizó un minucioso análisis acerca del rol de Jan Karski durante la Segunda Guerra Mundial, cabe señalar que el embajador es historiador, y se preguntó si la misión que encarnó Karski, como miembro de la resistencia polaca y que poseía información sensible, fue en vano. Inmediatamente Pernal se contesta y dice: “De ninguna manera”. Continuando con esta línea el embajador criticó el papel de Estados Unidos y Gran Bretaña por “desoír” a este “héroe polaco”, como la califica Pernal a Karski. Por último, señaló que pese a esta situación que vivió Karski continuó peleando por los derechos humanos de las personas mientras se encontraba viviendo en los Estados Unidos.

Luego, el embajador de Israel en Argentina, Ilan Sztulman aseguró que su tío hizo el curso de artillería pesada junto a Jan Karski, y que su familia vivió en la ciudad polaca de Lublin, es por eso que reafirmo: “Tengo una admiración muy grande por lo valores que representa en la sociedad mundial”. También hizo referencia al premiado, que lo calificó como un “amigo”: “Abraham es mi competición; yo representó al Estado de Israel, y él representa al Pueblo Judío”. Finalizó su discurso felicitando al rabino de la comunidad Bnei Tikva: “Kol Hakavod Abraham”.

A continuación, Monseñor Carlos Malfa aseveró que estaba muy feliz de estar en “ese honroso acontecimiento”, y en consonancia con la fiesta de Janucá aseveró: “Él está recibiendo una luz (en referencia al premio)”. Luego el presidente ejecutivo de la Fundación Jan Karski, que no pudo asistir por problemas de salud, en una extensa carta relacionó la relación judeo-cristiana con Abraham Skorka.

Por último, el Rabino Skorka agradeció a su familia y a Dios por haberle dado el valor y la fuerza para encarar el camino que eligió de muy joven. Luego relató que su vida siempre estuvo vinculada a a Polonia porque su familia pudo huir y forjar una nueva vida: “Cada vez que veo estas tres banderas (por la Argentina, la de Israel y la de Polonia), las miro como pueblos con gente de carne hueso (…) Gran parte de la historia judía está ligada a Polonia. Por eso tenemos que recrear el vinculo entre los dos pueblos”.

Durante su discurso destacó a la figura de su padre y la señaló como una “persona que le enseñó el diálogo” a diferencia de sus abuelos y su madre que nunca hablaron acerca de lo ocurrido durante la Shoá: “Allí donde está la palabra, se destierra la violencia”. Además remarcó que Dios los bendijo como “un muy buen socio” el ex Cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco.

Por último, el grupo liturgico de Bnei Tikva le regaló al rabino de la congregación una canción de amor polaca que traducida al castellano se llamaría: “Yo soy tuyo” que fue compuesta por el músico polaco-judío que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, Wladyslaw Szpilman, y que luego se lo caracterizo en la película “El Pianista”.

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