Primero fueron unas pintadas antisemitas. Una semana más tarde, ha sido un incendio provocado. Un nuevo ataque a un comercio kosher en Créteil, al sureste de París, ha provocado una oleada de indignación y miedo al resurgimiento del antisemitismo en toda Francia, sobre todo al producirse en el tercer aniversario del ataque, el 9 de enero de 2015, a Hyper Cacher, otra tienda de comida judía en París. Ese fue el último acto de una oleada de atentados yihadistas en la capital francesa que comenzó dos días antes con la masacre en la revista satírica Charlie Hebdo y que dejó, en 72 horas, una veintena de muertos, entre ellos tres clientes y un empleado de la tienda kosher asesinados por Amedy Coulibaly, un francés radicalizado de 32 años que reivindicó la toma de rehenes en Hyper Cacher en nombre del Estado Islámico.

El ataque al comercio judío en el suburbio parisino se produjo en horas de la madrugada del lunes al martes y dejó la tienda completamente destruida. No se trata de un accidente. “La verja de la tienda fue destruida por uno o más individuos antes de que empezar el fuego”, confirmó la prefectura de policía al diario Le Figaro. El incendio se propagó a una tienda adyacente, otro comercio judío. “Se está privilegiando la pista criminal”, confirmó la fiscal de Créteil, Laure Beccuau.Ambos comercios ya habían sido víctimas de ataques antisemitas. El 3 de enero, aparecieron pintadas varias cruces gamadas en sus escaparates, al igual que en la fachada de un edificio de París donde viven varias personas de confesión judía. El ministro del Interior, Gérard Collomb, manifestó su “profunda indignación” y reclamó la identificación y puesta en manos de la justicia de los responsables, a la par que transmitió su apoyo a la comunidad judía de Francia.

Para Albert Elharrar, presidente de la comunidad judía en Créteil —23.000 miembros en una población de 90.000— hay una “continuidad” entre los dos actos vandálicos. “Es algo que nos remueve”, dijo a la agencia France Presse. “Intentamos vivir y olvidar, de recuperar la tranquilidad, pero hay elementos que siembran el terror”, lamentó.

El dueño de la tienda destruida, un musulmán de 44 años, tuvo que ser brevemente hospitalizado por el shock que le produjo la noticia. En declaraciones a AFP, aseguró que la comunidad judía y la musulmana viven en el marco del “respeto” en Créteil. “Yo soy musulmán y trabajo en una tienda judía, no hay incompatibilidad alguna”, dijo el comerciante, bajo condición de anonimato. Según el afectado, “se está intentando crear un conflicto que no existe en Francia”.

Los actos antisemitas han disminuido desde el pico de 2015. En 2016, se registraron 355 acciones antisemitas, una disminución de casi el 59% respecto al año anterior, según las últimas cifras oficiales del Ministerio del Interior. Pero son datos relativos, puntualiza Frédéric Potier, delegado interministerial para la lucha contra el racismo, el antisemitismo y el odio anti-LGTB (DILCRAH, por sus siglas en francés).

“Desde 2015, tenemos un número de actos antisemitas que en tendencia global bajan, pero regularmente se producen actos que hacen que siga habiendo mucha inquietud y emoción en la comunidad” judía, explicó este martes a varios medios europeos. Y otra señal preocupante, señaló, es que las acciones antisemitas ya no se producen solo en lugares colectivos como sinagogas o cementerios, sino que también se han registrado ataques “en las casas”, como las recientes cruces gamadas pintadas en un edificio en el distrito 14 de París o, el pasado abril, el asesinato de Sarah Halimi, una mujer judía de 65 años que fue salvajemente golpeada y después lanzada por la ventana de su vivienda en la capital francesa por un joven musulmán vecino con problemas psiquiátricos. Su muerte provocó una gran polémica entre la comunidad judía que reclamó que sea considerado como un crimen antisemita, algo que la fiscalía solo solicitó el pasado septiembre.

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