El Tribunal Federal N° 1 comenzará, el 6 de marzo, el juicio oral y público contra los ocho neo-nazis acusados de perpetrar ataques violentos y racistas contra la comunidad LGBT y boliviana., muchos de estos ataques terminaron con heridos de gravedad que tuvieron que ser hospitalizados por la golpiza que sufrieron.

Está será la primera vez que un grupo con ideología neo-nazi enfrentará un juicio oral y público en Argentina. En la etapa de instrucción los fiscales habían reunido más de 100 pruebas contra este grupo violento. Los ocho acusados y procesados por el juez federal Santiago Inchausti argumentó que este grupo pertenece a una organización, por lo que le había aplicado el artículo 213 bis del Código Penal por tratarse de una asociación delictiva y, además, a cada acusado se le atribuyó los siguientes delitos: amenazas coactivas, daños, lesiones leves agravadas, y también se aplicó el artículo 3 de la Ley 23.592 (Ley Antidiscriminatoria).

Daniel Adler, uno de los fiscales que llevó adelante está causa, había escrito en su fallo que está organización neo-nazi “salía a la noche a cazar personas, como lo hicieron las SS en 1940”. El fiscal aseguró al medio Buenos Aires Times: “La tendencia violenta y racista se ha visto reducida debido al trabajo del sistema judicial. Esto significa que cuando hay una respuesta institucional eficiente, se puede detener”.

Durante la etapa de instrucción, este caso tuvo un fuerte impulso desde los organismos del Estado y organizaciones de la sociedad civil entre las que se destacan: INADI, la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y el Centro Simón Wiesenthal.

Los hombres que estarán en el banquillo de los acusados a principios de marzo son: Gonzalo Paniagua, Nicolás Caputo, Alan Olea (presunto líder de la organización), Oleksandr Levchenko, Marcos Caputo, Franco Martín Pozas, y Giordano Spagnolo.

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