No rendirse nunca. Aceptar que no habrá respuestas para todas las preguntas y que lo desconocido será parte de la memoria de los seres queridos. No olvidar que el Estado y la Marina perdieron un submarino, perdieron a sus queridos soldados, su orgullo y su reputación. Eso no es nada fácil”. La cadena de desgarradores consejos y reflexiones emitidas hacia los familiares de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan no proviene de una persona cualquiera. Se trata de una voz autorizada: Nurit Manor es la viuda del sargento mayor Dan Manor, que el 25 de enero de 1968 estaba junto a 68 camaradas en el submarino israelí INS Dakar cuando emitió la última comunicación. 31 años después apenas se encontraron unos restos de ese buque bajo el mar Mediterráneo.

Nurit Manor tenía 24 años cuando sucedió esa tragedia, era madre de dos niños, uno de 2 meses y otro de un año y 8 meses. Desde ese entonces se convirtió en una ferviente activista en este tipo de tragedias. En diálogo con Infobaeenvió un emotivo mensaje a los familiares del ARA San Juan.

“El Estado puede construir una estatua conmemorativa para el submarino ARA San Juan, de modo que todas las familias puedan reunirse en el día en que el submarino se perdió como un día conmemorativo comunal”, dice Nurit a modo de consejo a las familias del submarino argentino.

No solo ello: la viuda del sargento Manor sugiere que cada familiar de los tripulantes del ARA San Juan elija continuar la vida en plenitud y en felicidad. “A las viudas jóvenes, como a mí, les sugiero estudiar una profesión desafiante, viajar, volverse a casar”.

El INS Dakar había sido un submarino británico de la Segunda Guerra Mundial, que tras 23 años de servicio a la Corona fue vendido al gobierno israelí junto con otros dos submarinos mellizos. Pero en 1968 se perdió en el fondo del Mediterráneo. Israel lideró 25 expediciones de rastrillaje del submarino. En 1997, por presión de familiares, el gobierno israelí convocó a la Armada americana para reanudar la búsqueda y encontrar al Dakar. Rastrillaron a una profundidad de 3000 metros en el lecho marino del Mediterráneo y el 9 de mayo de 1999 se halló una parte de la nave. El submarino se encontraba muy cerca del lugar donde había realizado su última comunicación. La vela del sumergible pudo ser recuperada pero no se encontraron los restos humanos de los 69 tripulantes.

“Mi consejo a los familiares en este tipo de tragedia es formar un grupo de todos los miembros de las familias para que puedan intercambiar sentimientos y darse apoyo, hablando entre ellos, de preferencia bajo la guía de una persona profesional. El grupo puede formarse con el apoyo de la Armada”, dice Nurit Manor.

Para esta viuda de un submarinista israelí se podrán hacer esfuerzos y presionar a la Armada para seguir buscando al buque perdido. Pero hay un tema que, a su entender, no se borrará jamás: “Con los submarinos no hay lugar final de la desaparición, el último punto de contacto no está claro, se desconoce el motivo de la falla, la hora exacta, etc. No hay tumba. Los miembros de las familias tienen que aceptar que no habrá respuestas para todas las preguntas. Lo desconocido será parte de la memoria de los seres amados”. Es que para Nurit “la vida de un submarinista siempre tiene muchos secretos”.

Así, la viuda del sargento Manor entiende que en este tipo de tragedias “es muy difícil encontrar el curso de las acciones de lo que sucedió ya que no hay una caja negra [para registrar lo ocurrido], entonces es difícil presentar una acusación directa ante el Estado”. Pero inmediatamente Nurit aclara: “Uno no debe olvidar que el Estado y la Marina perdieron un submarino, perdieron a sus queridos soldados, orgullo y reputación. Eso no es nada fácil”.

Desde 1968, año en que desapareció el Dakar, la viuda del sargento Manor se mostró muy activa mundialmente en la causa del submarino y otros casos similares. “Será sabio pedir ayuda mental para que los miembros de las familias superen la pérdida con menor dolor y menor tristeza”, dice a modo de consejo. Pero también deja un hilo para la esperanza: “Si el submarino es descubierto en el futuro, esa será una oportunidad para encontrar las razones de la desaparición”. No pudo decir lo mismo del caso del Dakar, ya que después de 31 años se descubrió el submarino pero sin conclusiones finales.

“Todos esos 31 años de angustia fueron muy difíciles. Como no hay sepultura para los perdidos, la pérdida del submarino sigue siendo un caso abierto. Cada miembro de la familia tiene que consolarse de algún modo. Solía ​​decirles a mis pequeños: ‘Tu padre está en el cielo, te sigue a todos lados. Tu padre te mira y te cuida todos los días y todas las noches'”, dijo Nurit Manor a Infobae en una entrevista vía mail.

A diferencia de lo que ocurrió en la Argentina, donde la búsqueda continúa luego de tres meses de la desaparición, en el caso del Dakar, el operativo de las fuerzas israelíes y extranjeras duró solo 10 días. “Después de eso no había posibilidad de recuperación. Cada año, la armada solía enviar un equipo de búsqueda en un buque especial durante dos semanas, pero era con pocas posibilidades”, recuerda Nurit Manor. En este sentido, como consejo a la Armada la viuda del submarinista israelí dijo que “el Estado puede contratar a una empresa que se especialice en el rescate de buques y submarinos perdidos para realizar la búsqueda”.

Hace pocos días el gobierno israelí rindió un homenaje a las víctimas del Dakar al cumplirse 50 años de esa pérdida. “Las familias de los miembros del equipo perdido pueden elegir entre continuar la vida en felicidad o continuar devastando sus vidas”, dijo Nurit Manor. Como consejo a los familiares del ARA San Juan no lo duda: “Sugiero elegir continuar la vida en plenitud y en felicidad”.

Entre los consejos de Nurit figuran la idea de tratar de encontrar una ocupación que pueda alejar la mente de la tristeza, hacer trabajo voluntario y obtener beneficios ajenos. “A los niños de los soldados perdidos les digo siempre: recuerda que papá o mamá hicieron un trabajo importante en el submarino, te están mirando desde arriba, desde el cielo, mirando a sus amados hijos”.

Infobae

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