Un tribunal alemán condenó a cadena perpetua a un palestino que asesinó a cuchilladas a una persona e hirió a otras seis en un supermercado de Hamburgo el pasado julio y que afirmó que actuó por motivos jihadistas.

El hombre, Ahmad Alhaw, de 27 años, declaró al inicio del juicio que se identifica con el grupo terrorista Estado Islámico (EI), aunque los investigadores no encontraron vínculos directos y determinaron que actuó en solitario.

La Audiencia Territorial Hanseática, en Hamburgo, lo condenó por asesinato, intento de asesinato múltiple y lesiones graves en seis casos, lo que dificultará su excarcelación anticipada tras 15 años en prisión, cuando se revisa la cadena perpetua, destacaron los reportes.

El procesado acuchilló el 28 de julio de 2017 en un supermercado a un hombre de 50 años, sobre el que se lanzó sin mediar palabra, e hirió gravemente a otro.

A continuación salió corriendo del supermercado con el cuchillo ensangrentado en la mano a una concurrida calle comercial donde hirió a otras cinco personas.

El atacante fue reducido por diversos ciudadanos que le lanzaron sillas y otros objetos mientras llegaba la policía y que evitaron así que se produjeran más víctimas.

El procesado se había declarado culpable de todos los cargos imputados por la Fiscalía y había afirmado, a través de su abogado, que actuó “por motivos religiosos”.

Según manifestó, su intención era matar a tantos cristianos como le fuera posible y afirmó que actuó por voluntad de Dios.

Para la defensa, el ataque se produjo “bajo una situación de extrema tensión”, pero la acusación, avalada por un informe psiquiátrico, sostuvo que era totalmente responsable de sus actos.

El terrorista entró en Alemania en 2015 como solicitante de asilo y se le asignó como punto de residencia Hamburgo, donde en 2016 se le notificó que su petición había sido rechazada.

Quedó a la espera de ser expulsado, pero la orden no pudo ejecutarse por no tener los papeles en regla.

A partir de ahí se observó una clara radicalización, empezó a vestirse a la usanza islámica y a recitar el Corán.

En el albergue al que le habían asignado las autoridades de inmigración, un centro con 600 asilados, se le conocía como una persona de comportamiento complejo e inestable.

 

Vía Enlace Judío

Sin comentarios

Deje una respuesta