El político ultraderechista lo dice en el primer tomo de sus memorias. El libro se agotó en Francia antes de llegar a las librerías.

En esta primera entrega el político repasa su vida desde su nacimiento en 1928 hasta que en 1972 fundó el Frente Nacional (FN). Y el sitio web de Amazon, no da abasto. Los primeros 50.000 ejemplares impresos se evaporaron en minutos y ya se está imprimiendo una segunda tirada de la obra, titulada Fils de la nation (Hijo de la nación).

La salida de las memorias se produce poco después de que la justicia devolviera a Jean-Marie Le Pen el cargo de presidente de honor del FN que le había arrebatado su hija y heredera, Marine Le Pen, que lo expulsó de la formación por sus constantes declaraciones revisionistas sobre la Segunda Guerra Mundial.

En pleno proceso de suavización de la imagen de la formación ultraderechista, con la vista puesta en las presidenciales de 2017, Marine se alejó de su padre y la relación no se ha recompuesto desde entonces.

El fundador del FN aseguró en declaraciones a la radio RTL que espera que su hija lea el libro porque “aprenderá muchas cosas que no sabe”, pese a que, dijo, “cree saberlo todo”. Le Pen cedió a su hija las riendas del FN en 2011, cuando Marine Le Pen inició una operación de cambio de imagen de la formación ultraderechista.

Pero el contenido del libro ya levantó mucha polvareda. Porque Le Pen no se arrepiente de ninguna de sus ideas racistas. En las 403 páginas de la primera parte de sus memorias, el hombre, al borde de los 90, sigue sosteniendo muchas aberraciones.

A las cámaras de gas, que los nazis usaron para exterminar a los judíos europeos, el dirigente las califica “como un detalle. Si no es un detalle, ¿qué es?”.

Tampoco reniega de las torturas que utilizaron las fuerzas armadas francesas durante la guerra de Argelia, entre 1954 y 1962. Él no las llama torturas, sino “interrogatorios musculosos”.

Clarin

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