El Museo Memorial del Holocausto de EE.UU. retiró un reconocimiento de defensa de los derechos humanos concedido a la Premio Nobel de la Paz y líder de facto de Birmania (Myanmar), Aung San Suu Kyi, ante la pasividad “para condenar y parar la brutal campaña” contra los rohinyá.

La tibieza de la que fuera valedora del mayor reconocimiento mundial a la lucha por la paz, así como los mensajes de odio esbozados desde su partido contra la comunidad rohinyá, son los elementos que han llevado al museo, ubicado en Washington, a dar este paso.

“Lamentamos fuertemente rescindir ahora el reconocimiento. No hemos tomado esta decisión a la ligera”, afirmó en una carta Sara Bloomfield, la directora del centro, concebido para “combatir el odio, prevenir de genocidios y promover la dignidad humana”.

En 2012, el centro le otorgó la primera edición del premio Elie Wiesel debido a la “inspiración” para millones de personas que supusieron su resistencia a la dictadura militar y su defensa de la libertad y los derechos humanos para todas las personas de Birmania.

Suu Kyi había sido en 1991 la ganadora del Premio Nobel de la Paz por su oposición pacífica durante la dictadura birmana (1962-2011).

La institución había seguido de cerca la campaña llevada a cabo por el Ejército birmano contra los rohinyá, así como las reacciones de la líder del país, y realizaron una llamada pública a tomar medidas ante las preocupaciones en Myanmar en 2013.

Después de este momento enviaron misiones sobre el terreno birmano y a la vecina Bangladesh para tener “pruebas de primera mano” y comprender la amplitud de la “persecución y los crímenes” cometidos, así como las responsabilidades y motivaciones de las partes involucradas.

En 2015, el museo publicó un informe en el que reconocían signos de un genocidio incipiente bajo el título de “Nos quieren a todos fuera” y, en 2017, hicieron públicos datos que documentaban crímenes de “lesa humanidad, limpieza étnica” y lo que calificaron como “crecientes evidencias de genocidio” cometido por los militares birmanos contra los civiles rohinyá desde octubre de 2016.

“Lamentablemente, en los cinco últimos años la situación ha ido progresivamente a peor y hoy parece insostenible para la población rohinyá”, incidió Bloomfield.

Una operación militar en el norte del estado Rakáin (antiguo Arakan), en el oeste del país, provocó la huida desde el pasado agosto de más de 640.000 rohinyá residentes en el área hacia Bangladesh.

En este sentido, explicó que el centro esperaba que Suu Kyi “hubiera hecho algo para condenar y parar la brutal campaña y expresar solidaridad” con la comunidad atacada en 2016 y 2017.

El museo criticó que el partido de la gobernante, la Liga Nacional para la Democracia, haya rechazado cooperar con la ONU, protagonizado una retórica de odio contra el colectivo y negado el acceso a los periodistas al estado de Rakáin.

Asimismo, volvieron a urgir a Suu Kyi a que colabore con los esfuerzos internacionales para aclarar lo sucedido y asegurar la responsabilidad de los autores sobre las atrocidades cometidas contra los rohinyá, que carecen en su mayoría de un estatus en el país debido a una ley de ciudadanía de 1982.

 

Vía Aurora

Sin comentarios

Deje una respuesta