Coincidiendo con el recuerdo de la anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938, el Gobierno de la república alpina anunció que planea construir en el centro de Viena un “muro conmemorativo” con los nombres de los casi 66.000 judíos austríacos asesinados durante el Holocausto.

La coalición de Gobierno, formada por el partido democristiano ÖVP y el ultranacionalista FPÖ, decidió la construcción de un gran monumento en el consejo de ministros.

El objetivo es “dar una señal permanente de la conmemoración”, señala la propuesta del canciller federal austríaco, Sebastian Kurz.

El monumento podría ser colocado cerca del Parlamento de Austria, en el “Ring”, la principal avenida de la capital.

La comunidad judía de Austria se mostró escéptica acerca del anuncio hecho por el Gobierno, recordando que un socio de la coalición (el FPÖ) sigue teniendo problemas con distanciarse del nazismo y del antisemitismo.

El presidente de la comunidad judía de Viena, Oskar Deutsch, señaló en declaraciones a la emisora pública Ö1, que este monumento “no es muy creíble”.

“Como presidente de la comunidad judía (de Viena) no puedo estar en contra de un monumento conmemorativo pero yo hubiese preferido tener un Parlamento y un Gobierno sin activistas pangermanistas y antisemitas”, dijo Deutsch en alusión a ciertos militantes del FPÖ.

Mientras, la cúpula del Estado, Gobierno, Parlamento y otras instituciones estatales conmemoraron en el antiguo Palacio Real de Viena (Hofburg) el 80 aniversario del llamado “Anschluss” (anexión) de Austria por Alemania el 12 de marzo de 1938.

El presidente federal austríaco, Alexander Van der Bellen, dijo que “Austria asume su responsabilidad y mantendrá el recuerdo de los horrores del nazismo, guerra, persecución y del Holocausto”.

“Hemos aprendido de la Historia y vamos a trasladar esta lección a las siguientes generaciones”, aseguró el presidente y precisó: “la lección es que hay que levantar la voz siempre de forma inmediata en contra de cualquier ideología inhumana”.

Kurz, por su parte, destacó que Austria “debe reconoce de forma honesta que ha mirado para otro lado durante demasiado tiempo, asumiendo tarde su responsabilidad histórica”.

Así alusión a que la república alpina se consideró durante décadas tras la Segunda Guerra Mundial como una mera víctima del nazismo, ignorando la responsabilidad de una importante parte de su población en el nazismo y en el Holocausto.

“La mayor parte de los cientos de miles de expulsados (por el nazismo) no fueron repatriados (después de la Guerra), no eran bienvenidos”, recordó Kurz.

“La mayor lección del pasado es que de forma activa debemos proteger el Estado de Derecho y los valores democráticos, y que debemos luchar contra cualquier forma de extremismo e intolerancia”, concluyó el canciller federal.

Durante el nazismo, que en Austria empezó hace justo 80 años, fueron asesinados 66.000 judíos y otros 140.000 se exiliaron, al tiempo que sus propiedades fueron confiscadas o adquiridas a precios irrisorios por jerarcas nazis.

Vía Aurora

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