El cuerpo quemado y apuñalado de Mireille K., una sobreviviente del Holocausto de 85 años, fue encontrado en su apartamento de París.

El Buró Nacional de Vigilancia Contra el Antisemitismo, o BNVCA, escribió en un comunicado que el asesinato de la mujer, identificada en los medios franceses solo como Mireille K., “es una reminiscencia del crimen cometido contra Sarah Halimi, una docente y médica judía de 66 años, quien según los fiscales fue asesinada por su vecino musulmán en conexión con su identidad judía”.

Según el BNVCA, el cuerpo de la octogenaria fue incendiado el viernes por la noche. Su cuerpo carbonizado también tenía al menos 11 heridas de apuñalamientos. La policía tiene un sospechoso bajo custodia en relación con su muerte.

La víctima fue encontrada muerta en su apartamento en la calle Philippe August, en el distrito 11 de París, en el este de la ciudad, cerca de la Plaza de la Nación. Ella informó en el pasado a las autoridades sobre un hombre de la misma calle, de quien dijo que había amenazado con “quemarla”, escribió BNVCA.

Un examen forense del departamento mostró que un pirómano provocó un incendio en al menos cinco áreas distintas de ese espacio, según el informe.

El mes pasado, el brutal asesinato de Halimi fue declarado acto antisemita, luego de una campaña para llamar la atención sobre el crimen.

Cuando Sarah Halimi fue asesinada en abril del año pasado en París, su familia y grupos judíos denunciaron la implicación del antisemitismo en el hecho.

Kobili Traore, de 27 años, quien fue arrestado el día después del asesinato, compareció ante el magistrado instructor, quien finalmente agregó el antisemitismo a los cargos.

Traore fue vecino de Halimi y supuestamente irrumpió en su apartamento en un complejo de viviendas públicas en el este de París la noche del 3 de abril. En medio de gritos de “Allahu Akbar” (Dios es grandioso), versos e insultos del Corán, él golpeó a Halimi antes de arrojarla por la ventana. “He matado al demonio”, gritó en árabe.

El asesinato provocó un debate sobre el antisemitismo y la violencia en los barrios obreros de Francia. Los funcionarios se habían mostrado reacios a atribuir el crimen al antisemitismo.

A principios de este mes, el juez desechó un elemento de crimen de odio de la acusación de Traore; la fiscalía apeló la decisión.

A pesar de haber tomado una gran cantidad de cannabis antes de la matanza, las pruebas psiquiátricas descubrieron que todavía era responsable de sus acciones, que “no eran incompatibles con una dimensión antisemita”.

 

Vía Aurora

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