“Estoy en el aeropuerto, camino de Cracovia, y en este rato ocioso, a una hora imposible y con el sueño martilleando los ojos, decido escuchar la Wiegala, en la versión extraordinaria de Anne Sofie von Otter. Hacía años que no la escuchaba, pero sólo con las primeras notas, la piel se eriza, el alma se encoge y toda la pena del mundo revienta en la nana más triste del mundo. Quizás es una forma dura de empezar un día, pero es la manera más emotiva que imagino para iniciar el viaje …
Camino de Cracovia para participar en la marcha por la vida, os dejo la nana (canción de cuna) más triste del mundo. La escribió Ilse Weber para los niños que iban a las cámaras de gas, Ella misma hizo el camino a la muerte, cantando la Wiegala a su propia hija”.

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