“Al mismo tiempo que el ex presidente y héroe nacional brasileño, Lula, fue enviado a la cárcel por corrupción y Hezbolla estaba manejando drogas y lavado de dinero a través de las fronteras de Brasil con Argentina y Paraguay (la Triple Frontera sin ley), el presidente Michel Temer dio una Bienvenida de Estado al Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohammad Zarif, en Brasilia “, señaló el Director de Relaciones Internacionales del Centro Simon Wiesenthal, Dr. Shimon Samuels.

Junto con el Dr. Ariel Gelblung, Representante del Centro para América Latina, protestaron ante Temer y dos oficiales de protocolo, advirtiendo que Brasil estaba siguiendo el camino de Venezuela, gran parte de la cual está controlada desde Teherán y sus secuaces locales de Hezbolla.

El fiscal argentino asesinado, Alberto Nisman, compartió sus conclusiones con el Centro, alegando tal presencia terrorista en Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Surinam, Venezuela y células durmientes sembradas en el Caribe.

“El presidente Temer aludió a tratarse de comercio legítimo, aunque la primera responsabilidad de Brasil debería haber sido para su vecino y socio argentino y reclamar respeto por parte de Irán a las alertas rojas de INTERPOL dictadas sobre cinco sospechosos iraníes, especialmente el actual asesor coránico del Líder Supremo, Ayatolla Khameiny, Mohsen Rabbani quien, supuestamente, planeó el bombardeo de la mutual judía AMIA de 1994, dejando 85 muertos y más de 300 heridos “, informó Gelblung.

El 17 de abril, el supuesto sucesor del fugitivo Rabbani, el Sheikh chiíta Bilal Wehbe, referido como “Embajador de Hezbolla en América Latina”, fue recibido con honores por el gobernador del estado de Sao Paulo, Marcio Franca, (foto)

Wehbe, al parecer, huyó de Paraguay por asuntos legales, estaría involucrado en envíos de cocaína a Medio Oriente y es buscado por los Estados Unidos. Ahora dirige una mezquita en Sao Paolo.

“Brasil está jugando un juego peligroso. Estas relaciones son cualquier cosa menos comerciales, en una cultura de corrupción y displicencia en un continente de fronteras porosas y controles primitivos de seguridad antiterrorista. Esta situación no solo amenaza a América Latina. Es una amenaza directa. a los Estados Unidos, mucho más peligrosa que Cuba en el apogeo de la Guerra Fría”, alertó Samuels.

“Irán y su alter ego Hezbollá, buscan la destrucción del Estado de Israel, promueven el odio contra Occidente y están infiltrando América Latina. Lo más preocupante de Brasil es su indolencia frente a estas amenazas. Una situación que recuerda a la orquesta del Titanic que seguía tocando mientras el barco se hundía” sugirió Gelblung.

Fuente: Comunicado Centro Simón Wiesenthal Latinoamerica.

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