Vis á Vis entrevistó a Pablo Soskin, presidente de la Asociación Israelita de Paraná desde 2010, vicepresidente del confederal de la OSA y referente de la kehilá de Entre Ríos, sobre la situación que está atravesando la comunidad judía en su conjunto y la DAIA en particular.

Soskin dejó en claro que que cuando se habla de comunidad erróneamente se menciona sólo lo que sucede en Buenos Aires cuando “el interior del país tiene una actividad sionista pujante”. Además, aletó sobre que “sólo hemos escuchado una parte de la historia y debemos ser cuidadosos con prejuzgar”, aunque remarca que la conducción de la DAIA debería dar un paso al costado por haberse reunido con el padre de Esmeralda Mitre, debido a que “es algo que no deberían haber hecho”. También dejó en claro que “no puede ni debe juzgarse a una institución solamente por estos sucesos”.

“Quiero hacer una aclaración preliminar respecto al término ‘comunidad’. Es moneda corriente cuando se hacen consultas sobre la ‘comunidad judía’, que se tienda a hacer referencia a la kehilá de Buenos Aires sin tomar en consideración que existen numerosas kehilot en el interior del país que tienen una vida judeo sionista pujante con sus características, particularidades y sus problemáticas. Entonces cuando debemos exponer sobre crisis comunitaria debemos aclarar si nos referimos a todo el contexto nacional o a lo que sucede en Buenos Aires, en especial luego de los hechos de público conocimiento. Un claro ejemplo lo tenemos con AMIA que es la comunidad judia de Buenos Aires y muchos la sindican como la comunidad judía de Argentina”, expresó.

Además, aseguró que “existen organizaciones centrales comunitarias que si son representativas como la DAIA y la OSA que son nacionales y que tienen participación del interior a través de sus Confederales. Es relevante tener en claro este tema previo porque sino siempre seguimos sosteniendo una idea errónea de lo que es la comunidad, quiénes la representan y desde qué función. Por eso si hablamos de la crisis comunitaria nacional el problema principal surge por la pérdida de las enseñanzas, valores y tradiciones de nuestro pueblo en el seno de las familias judías. Considero que el hogar judío, que era la base de la educación, está perdiendo su potencial y eso está repercutiendo gravemente en lo comunitario. Antes la comunidad, la escuela judía, la tnuá o las entidades socio-deportivas eran el segundo hogar porque los chicos traían la base de sus hogares y hoy estas instituciones, en gran proporción, deben suplir el rol que antes tenía la familia y partir de cero. Eso tiene un efecto directo en la asimilación, la pérdida de interés, la desinformación, la apatía y en definitiva en la participación comunitaria”.

Soskin sostiene que “si queremos referirnos a la crisis comunitaria de Buenos Aires, desde afuera y con objetividad, creo que los egos, la falta de comunicación y los intereses particulares impiden el desarrollo y el crecimiento institucional. Se le pone más énfasis a ocupar lugares y posicionarse que al trabajo comunitario en si mismo. Luego institucionalmente existen grandes conflictos de intereses por el rol que debe ocupar cada entidad en la comunidad y hacia la sociedad”.

– ¿Qué tiene que pasar en la DAIA?

– Respecto de lo sucedido en la DAIA creo que debe analizarse con objetividad los hechos. Hasta ahora, la mayoría, solo hemos escuchado una parte de la historia y debemos ser cuidadosos con prejuzgar. Considero atinado que se haya separado del cargo a quien pudiera estar vinculado a los hechos denunciados.

Por otra me parece que quienes se mantienen en la conducción de DAIA cometieron un grave error al reunirse con el padre de la denunciante, su abogado o con el periodista que tenía la información. Debo aclarar que expreso esta opinión sobre la base de que se hayan dado estas reuniones.

Así como no fue apropiado que el presidente de DAIA haya concurrido sólo al domicilio de una persona que minimizó la Shoá, tampoco es apropiado que el ejecutivo de esa institución se haya reunido posteriormente con los premencionados.

Por lo tanto, así como corresponde la renuncia del presidente de la DAIA por esa sola conducta de concurrir solo a la casa de esta señora (Esmeralda Mitre), también corresponde la renuncia de los que posteriormente actuaron en nombre de la DAIA en reuniones que no debieron haberse efectuado.

Lo correcto hubiera sido separar del cargo al presidente y que luego la justicia determine sobre la denuncia y los hechos.

Esto no implica que lo expuesto por la Sra. Mitre respecto de la Shoá sea minimizado ni que la conducta de Cohen Saban, si resulta probada, merezca las sanciones comunitarias y judiciales que correspondan.

Por tal motivo considero que el ejecutivo debe dar un paso al costado y debe llamarse a elección en un plazo inmediato.

¿Cómo repercute interna y externamente en la comunidad?

Lógicamente que estos hechos tienen consecuencias tanto en el seno de la comunidad y en la imagen de la DAIA hacia la sociedad.

En la comunidad, mas allá del golpe, creo que esto deja una enseñanza y una oportunidad. La enseñanza es que no se puede dar vía libre al dirigente. Ningún dirigente debe tomar la suma del poder y actuar por sobre la institución que representa. Cada acción debe ser tratada en comisión y deben estar clarificados los límites de su actuación. Si no hay control no hay limites. No se trata únicamente de la elección del dirigente con mayor aptitud sino también del trabajo conjunto con la comisión que lo acompaña en su gestión y los controles que deben existir. Por eso es la oportunidad de corregir y seguir trabajando por los objetivos valiosos que debe perseguir la DAIA como brazo político de la comunidad judía. Respecto de la sociedad considero que la DAIA es una entidad que viene haciendo un trabajo importante en muchos aspectos de la vida social. No puede ni debe juzgarse a una institución solamente por estos sucesos.

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