La nueva duquesa de Sussex, Meghan Markle, que el sábado se casó con el príncipe William en la Capilla St. George en Windsor, en el condado de Berkshire, antes de contraer matrimonio se había casado con un productor judío, del cuál luego se divorció.

La actriz nortemaricana, que no solo debió abandonar la serie Suits, en la que actuaba hace más de siete años, también debió convertirse al anglicanismo: tuvo que ser bautizada y confirmada por el Arzobispo de Canterbury en el Palacio de Kensigton.

Ella antes se había casado con un productor judío de quién se divorció, aunque no está claro si ella se convirtió o no al judaísmo. En marzo de este año, tres meses antes del casamiento con el príncipe William, en una ceremonia privada en la Capilla del Siglo XIX, con los Duques de Cambridge, como testigos, fue bautizada y confirmada. Pero su camino religioso comenzó desde muy chica cuando nació en una familia protestante, pero fue educada en un colegio católico llamado Inmaculada Corazón, un instituto privado solo de chicas en Los Ángeles.

Fuente: Clarin.com

 

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