La decisión del presidente Trump de retirarse del acuerdo nuclear con Irán generó la comprensible atención de las partes que lo negociaron. Pero la medida también tiene implicancias para otros estados regionales, como Egipto.

Al momento de la firma del Acuerdo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores egipcio, Bader Abdel Atti, declaró que El Cairo “esperaba que el acuerdo alcanzado entre las partes sea integral y satisfactorio para evitar una carrera armamentista en Oriente Medio”.

Tres años más tarde, el ex ministro de Relaciones Exteriores egipcio y actual secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit, expresó su escepticismo, diciendo que los acuerdos no deben centrarse únicamente en el programa nuclear: “No es el único aspecto que se debe buscar con Irán porque su gobierno implementa políticas regionales que conducen a la inestabilidad”.

Si bien el acuerdo limitó el enriquecimiento de uranio por un corto tiempo, Irán nunca dejó de apoyar a los grupos terroristas que atacan a Egipto, incluidos los Hermanos Musulmanes, Hamas y Hezbollah. Y el acuerdo no neutralizó las ambiciones expansionistas de Irán en la región.

 

Egipto ha estado en conflicto con Irán desde que la revolución de 1979 derrocó a Shah Mohammad Reza Pahlavi y propició el ascenso al poder del ayatollah Khomeini. El Cairo proporcionó refugio al destronado Shah un año después de que Egipto firmara un tratado de paz con Israel en Camp David. En respuesta, Irán puso fin a los vuelos comerciales con Egipto en 1979, y rompió relaciones diplomáticas con El Cairo en 1980. Hoy, Egipto sigue siendo el único país árabe sin una embajada en Teherán.

Irán provocó a los egipcios años más tarde al nombrar una de las calles principales de Teherán con el nombre de Khalid Islambouli, en honor al terrorista egipcio que planificó y participó en el asesinato del presidente Anwar Sadat durante un desfile militar en 1981. El nombre de la calle sigue vigente -a pesar de una promesa iraní destinada a mejorar las relaciones bilaterales- y grafitis del terrorista decoran edificios y barrios en Teherán.

Fue esa animosidad de Irán la que generó el apoyo total de Egipto a Irak durante la guerra contra Irán (1979-1988) en la que El Cairo vendió a Irak grandes cantidades de armas de la ex URSS. A pesar de estar en una disputa con Irak como resultado del papel de Saddam Hussein, que había intentado convencer a los estados árabes de boicotear a Egipto después del tratado de Camp David, los egipcios eligieron apoyar a Irak contra el régimen islamista por considerar a Irán la mayor amenaza a largo plazo para su país y toda la región.

Otros antecedentes que explican la posición egipcia actual son las operaciones de espionaje iraníes intentando penetrar Egipto con múltiples células terroristas infiltradas en la sociedad y sus instituciones. También Irán utilizó a un ex miembro de la Hermandad Musulmana para establecer un partido político islamista radical chiita en Egipto bajo el nombre de Partido de Liberación Chiíta y promover de esa manera las políticas de la revolución islámica iraní.

Hezbollah, representante de Irán en la región, planeó ataques terroristas contra objetivos egipcios. Las autoridades egipcias arrestaron a 49 miembros de Hezbollah en 2009 por planear tres atentados en Taba, ciudad que limita con Israel. Los miembros de la célula lograron escapar y huir del país después de que terroristas de Hamas irrumpieron en la cárcel de Wadi Al-Natrun, en enero de 2011, durante el levantamiento de ese año contra el gobierno de Hosni Mubarak. Uno de los terroristas fugados, Sami Shehab, apareció más tarde en el Líbano integrando una marcha militar de Hezbollah.

Con frecuencia, Irán ha irritado a Egipto al recibir y apoyar a líderes de la Hermandad Musulmana, incluido el ex vocero de la organización terrorista, Kamal Al Hilbawy, y al financista del grupo, Youssef Nadah.

También en 2016 en una reunión celebrada en Teherán con el líder supremo iraní Alí Khamenei, Hilbawy describió al Ayatollah Khomeini como el mentor más influyente para los miembros de la Hermandad Musulmana, tanto igual como su fundador, Hassan al-Banna, y el ideólogo de la Hermandad, Sayyid al-Qutb. “Siempre decimos que aprendimos del Imam Khomeini tanto como aprendimos del Imam Hassan al-Banna, el Imán Maududi y el Imán Sayyid Qutb, y todavía estamos aprendiendo de nuestros hermanos que están vivos en Irán”. Irán, agregó Hilbawy, es el país que esperamos sea el modelo para el resto del mundo árabe-islámico.

El presidente iraní, Hasan Rohani, en un acto con la imagen de los líderes supremos de fondo (AFP)
El presidente iraní, Hasan Rohani, en un acto con la imagen de los líderes supremos de fondo (AFP)
Además, Egipto acusa a Irán de haber sido el financista más importante del ala terrorista palestino de la Hermandad Musulmana, que es un obstáculo para una paz sostenible. Hamas también ha trabajado para desestabilizar la seguridad nacional egipcia tanto igual como con el acuerdo de paz con Israel. Ningún grupo terrorista complicó tanto la seguridad nacional egipcia como Hamas cavando túneles para contrabandear personal, armas y productos varios. Eso ha llevado al ejército egipcio a lanzar una gran campaña que destruyó cientos de esos túneles en la frontera entre Egipto y Gaza en los últimos años.

Los funcionarios de seguridad egipcios también sostienen que los términos del acuerdo nuclear otorgo a Irán concretas posibilidades hacia el desarrollo de un arma nuclear. Egipto es muy consciente de ese hecho y de la amenaza que representa el desarrollo de las capacidades de los misiles balísticos de Irán.

El misil iraní Khorramshahr, de rango medio, probado en septiembre pasado tiene un alcance de 2.000 kilómetros con una carga útil de 1.800 kilos de explosivo. Una vez que esté operativo puede llegar a Tel-Aviv y si lo perfeccionan podría viajar 700 kilómetros más, con lo que puede llegar a El Cairo. Por lo tanto, es comprensible que Egipto esté preocupado por las sanciones que imposibiliten a Irán a financiar tal tecnología.

Segun una publicación del diario cairota Al-Watan (La Patria), “las ambiciones hegemónicas de Irán incluyen financiar a los rebeldes chiítas hutíes en Yemen, quienes derrocaron a su gobierno en 2014 y controlan la capital yemenita, Sanaa”. Ese movimiento le dio a Irán el control del estrecho de Bab-al Mandeb y es una amenaza grave a los intereses comerciales y militares de Egipto en el Mar Rojo.

Los funcionarios egipcios creen que el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear puede ser un paso fundamental para frenar la expansión de Irán y evitar que la región caiga en un caos mayor. Si bien la mayoría está de acuerdo con la amenaza iraní a los intereses egipcios, el analista político Ahmed Sarhan, dijo que podría haber sido mejor renegociar, seguir presionando a Irán y no romper el acuerdo. Pero el experto Amir Bakly, director del Foro Liberal de El Cairo, elogió la medida: “Los últimos tres años han demostrado el fracaso de todos los intentos de la administración Obama de contener al régimen iraní”, declaró, Bakly al diario Al-Watan.

El resultado final de ese acuerdo, según Bakly, fue que Irán recibió fondos y privilegios económicos que permitieron al régimen khomeinista contener las crecientes protestas domésticas en su contra y sostener su continua infiltración regional a través de la financiación de grupos terroristas que generan inestabilidad en Yemen, Irak, Siria y Líbano.

 

Fuente: Infobae.com-George Chaya

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