¿Cómo era Adolf Hitler, uno de los mayores genocidas de la historia, en la intimidad? ¿Cómo era trabajar en la casa del dictador austríaco mientras Europa se derrumbaba entre las bombas?

Un reciente libro recopila por primera vez los testimonios de Herbert Dohring, mayordomo; Karl Wilhelm Krause, valet; y la mucama Anna Plaim, las tres personas más cercanas al día a día de Hitler.

Los tres sirvientes del Canciller y Führer de Alemania sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial y dos de ellos murieron en edad avanzada, mientras que Anna Plaim tiene 98 años de edad.

El periódico británico The Daily Mail logró obtener un extracto del libro “Living with Hitler: accounts of Hitler’s Household Staff  (Viviendo con Hitler, testimonios de los sirvientes en el hogar de Hiutler), que fue publicado recientemente por la editorial Greenhill. A continuación sus principales revelaciones.

A cargo de la casa de verano de los Hitler:

Dohring se hizo cargo del “Nido del águila”, la residencia de verano del dictador en Berghof, en los alpes bávaros, en 1935, donde también trabajaba su esposa Anna como cocinera.

Allí conoció a Eva Braun, novia y futura esposa de Hitler, mucho antes que la opinión pública.

“En Berghof la regla era que no se podía hablar de Eva Braun, con nadie”, explicó.

El dictador cenando con Eva Braun, su novia y luego esposa hasta el final

“Cuando la conocí por primera vez, ella estaba caminando con Hitler por la terraza. Era elegante y muy bien vestida, pero parecía temperamental”, contó.

Una noche el dictador pidió ayuda a Dohring para organizar documentos en su estudio, mientras trabajaba “en un trance, totalmente perdido en sus pensamientos”.

Entonces alguien tocó a la puerta que conectaba su dormitorio con el estudio y era Eva, quien luego entró y comenzó hablar.

Pero Hitler perdió los estribos por completo. “Siempre vienes cuando no quiero ser molestado. Seguramente debes darte cuenta de que estoy tapado de trabajo, no tengo ningún uso para tí”, gritó, según Dohring, tras lo cual su novia tan sólo dejó la habitación, roja de furia.

El mayordomo consideraba que Hitler era un hombre “extraño y lleno de contradicciones”, que podía ser benevolente y buena compañía o completamente brutal.

“Si venía tarareando una canción, podías acercarte y era una compañía agradable. Pero si estaba silbando, cuidado. Todos debían salir de su paso y mantener la mirada baja”, relató.

Hitler junto a Geli, con quien se dice que tuvo una relación romántica muy intensa

Eva Braun intentó suicidarse muchas veces, la primera en 1932, cuando se disparó en el cuello y sobrevivió. Fue siempre inestable y finalmente se quitaría la vida junto a Hitler en 1945, en Berlín y cuando la guerra estaba a días de terminar.

Pero en el Berghof era sólo una novia aburrida que buscaba la atención de su pareja, como recuerda Dohring.

“Personalmente, creo que Hitler siguió con ella porque tenía miedo de que se suicidara. Pero él era una persona muy solitaria y se la pasaba trabajando en su estudio mientras Eva y sus huéspedes tenían actividades sociales”, explicó.

Pero distinta era la relación entre el dictador y su sobrina Geli Raubal, de quien siempre se ha dicho que estaba enamorado.

Adolf Hitler pasaba su tiempo de descanso en su residencia en los Alpes Bávaros (AP)

“Mi esposa Anna llegó a conocerla bien, ella tenía su propia habitación en Berghof.  Una día Anna entró en salón principal y los encontró abrazados en el sofá, así que en silencio se alejó y cerró la puerta”, contó.

Raubal, hija de la medio hermana de Hitler, Angela, se suicidó en 1931 en el departamento del dictador en Múnich, presionada cada vez más por la personalidad posesiva del futuro genocida y tras una fuerte pelea que tuvieron el mismo día de su muerte.

“Él no fue al funeral y visitó luego la tumba en secreto. Después pasó una semana entera encerrado en su cuarto en Berghof y le dijo a mi esposa que estaba pensando en dispararse. Tampoco comía, aunque con el tiempo Anna lo convenció de comenzar a alimentarse”, relató Dohring.

“A pesar de que luego vivió con Eva, era claro que Hitler amó a Geli y que seguía enamorado”, agregó.

Hitler y su sobrina Geli en un automóvil

Al cuidado del guardarropas del Führer:

Karl Wilhelm Krause obtuvo el puesto de valet tras una entrevista de sólo cinco minutos con Hitler. Realizar luego su trabajo no fue tan sencillo.

Hitler usaba ropa vieja y zapatos a los que les guardaba cariño, y rechazaba hacer cambios o enmendar. Tampoco sabía combinar colores, a pesar de que Krause le elegía todos los días un atuendo que el Canciller luego desestimaba a favor de su ropa de siempre.

“Hitler se cambiaba la ropa interior dos o tres veces al día. Una vez encargué la fabricación de ropa interior en el mismo estilo y tela que sus viejos pares, pero cuando la puse en su armario tiró todo a mis pies y me dijo que eran ‘inaceptables'”, recuerda en el libro.

“Así que empecé a usarlas yo. Un día Hitler se quedó sin ropa interior limpia y no había forma de conseguir nueva, así que coloqué en su armario la que yo ya había usado, limpia. La usó sin decir nada porque parecía gastada”, concluyó.

Geli Raubal se suicidió en 1931 en el departamento de Hitler en Múnich, agobiada por la vida junto al futuro genocida

Contrario a algunos investigadores que sugieren una presunta homosexualidad del dictador, Krause aseguró que Hitler siempre pedía que le presentaran a las actrices que le gustaban, como Olga Tschechowa y Brigitte Horney, e incluso cuando viajaba en auto podía excitarse cuando veía a una mujer hermosa en la calle.

El Führer llegaba incluso a enviar a sus ayudantes a averiguar el nombre y la dirección de estas mujeres para luego invitarlas a su casa tomar un café.

En estos eventos Hitler disfrutaba de dar consejos de maquillaje y gastar bromas en sus invitadas, recuerda Krause.

Pero no le gustaban para nada las mujeres involucradas en política, un asunto que creía reservado a los hombres.

La mucama de Hitler:

¿Cuál era el pastel preferido del hombre que dejó Alemania en ruinas y llevó al mundo a la guerra más destructiva de la historia, matando en el proceso a seis millones de judíos? El cheesecake, según recuerda Plaim, que se servía en todo evento oficial en el “Nido del Águila”.

Estas visitas eran uno de los pocos momentos en los que Eva y Hitler compartían algo de tiempo juntos, ya que el dictador, como mencionara también Dohring, pasaba los días casi en su totalidad dentro de su estudio.

“Como su mucama, no recuerdo haberlos visto besarse o tomarse de las manos, y puedo asegurar que sus camas permanecían sin tocar durante el día”, explicó.

“Pero ellos sí tenían intimidad. La esposa de mi primo, Gretel, también trabajaba en Berghof y me mostró un pequeño cuarto que conectaba las habitaciones de Eva y Hitler. Era ella la encargada de conseguir las medicinas que Eva tomaba para retrasar su ciclo menstrual cuando se enteraba de que Hitler llegaría a verla”, concluyó.

 

Vía Infobae

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