La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución en la que condena a Israel por el uso “excesivo, desproporcionado e indiscriminado” de la fuerza durante los recientes enfrentamientos en la frontera con Gaza y reclamando un “mecanismo de protección internacional” para los civiles palestinos.

Durante la dramática sesión, Estados Unidos intentó agregar un párrafo condenando al grupo terrorista islámico palestino Hamás, que aunque fue apoyado por la mayoría de los países miembro, fue rechazado por motivos de procedimiento.

Eventualmente, la resolución condenando a Israel, propuesta por Argelia y Turquía, fue aprobada por 120 votos a favor, ocho en contra y 45 abstenciones.

Los ocho países que votaron en contra de la resolución fueron: Estados Unidos, Israel, Australia, las Islas Marshall, Micronesia, Nauru, Togo y las Islas Salomón.

España y Francia apoyaron la enmienda de EE.UU., pero mantuvieron su voto a favor de la resolución promovida por Argelia y Turquía, cuando el intento de modificación norteamericano fue derrotado. En cambio, Gran Bretaña y Alemania, que votaron a favor la propuesta estadounidense se abstuvieron luego.

Estados Unidos propuso una enmienda que habría añadido a la resolución una condena explícita a Hamás, el lanzamiento de cohetes, la promoción de la violencia en la frontera con Gaza y la excavación de túneles para infiltrarse en el territorio israelí.

Pero Argelia pidió una “moción de no acción”, que habría precedido a la votación sobre la enmienda. De acuerdo con las reglas de la Asamblea General, la moción fue sometida a votación por todos los estados miembros. Sorprendentemente, 78 países se opusieron a la movida de Argelia, mientras que solo 59 lo apoyaron.

La enmienda de la embajadora de EE.UU. Nikki Haley triunfó con la ajustada mayoría, de 62 países a favor frente a 58 en contra, y 42 abstenciones.

Sin embargo, el presidente de la Asamblea General, Miroslav Lajčák, de Eslovaquia, dictaminó que se necesitaba una mayoría de dos tercios para que se agregue una enmienda a un proyecto de resolución. Haley apeló su decisión, lo que llevó a que la sesión se suspendiera durante varios minutos.

Cuando se volvió a convocar la sesión, Lajčák sometió a votación la apelación de Haley. Allí, 66 países votaron a favor, 72 en contra y 26 países se abstuvieron, lo que implicó que el borrador original se sometería a votación sin la enmienda de los Estados Unidos. Haley condenó la votación final como un “dictamen moralmente en bancarrota”.

La embajadora estadounidense criticó con mucha dureza la resolución porque culpa de todo a Israel mientras protege a los “terroristas de Hamás”. “No es de extrañar que nadie se tome a la ONU en serio como una fuerza para la paz en Oriente Medio”, dijo.

“Hoy, una pluralidad de 62 países votaron a favor del esfuerzo encabezado por Estados Unidos para abordar la responsabilidad de Hamás por las desastrosas condiciones en Gaza. Tuvimos más países en el lado correcto que del lado equivocado. Con sus votos, esos países reconocieron que la paz solo se logrará cuando se reconozcan la realidad, incluyendo los legítimos intereses de seguridad de Israel, y la necesidad de acabar con el terrorismo de Hamás”, aseveró la enviada norteamericana, quien fue elogiada por el embajador de Israel en la ONU, Danny Danon.

“Aunque se usaron maniobras de procedimiento para bloquearlo, estamos orgullosos de que al trabajar con los estadounidenses y nuestros amigos de todo el mundo, la mayoría de los países de la ONU votaron por primera vez para condenar a los terroristas de Hamas”, resaltó Danon.

Las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes, es decir no son legalmente obligatorias sobre los países miembros, a diferencia de las decisiones del Consejo de Seguridad. El 1 de junio pasado, 10 países votaron a favor de un texto idéntico propuesto por Kuwait en el Consejo de Seguridad, pero fue rechazado por el veto por Estados Unidos.

 

Vía Aurora

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