Incluso después de que las fuerzas de seguridad holandesas arrestaran a Jason Walters en 2004 por arrojar una granada de mano a la policía durante un ataque antiterrorista en su escondite, creía que “el resultado del juicio se determinará en Tel Aviv“.

Esa creencia fue resultado de una “extrema susceptibilidad a las teorías de la conspiración“, dijo Walters en una entrevista reciente.

Fue esa susceptibilidad lo que llevó a Walters, aún adolescente, a unirse al mortífero Grupo Hofstad que en 2004 mató al cineasta holandés Theo van Gogh.

Ahora Walters tiene 33 años y es un recién graduado universitario. Dice que se desradicalizó en prisión, donde pasó ocho años hasta su liberación en 2013.

Es por eso que Walters decidió hablar por primera vez con Esther Voet, editora en jefe del semanario judío ANN de Holanda, en una inusual entrevista en la que también presentó una disculpa a los judíos holandeses y otras víctimas, y su defensa del derecho de Israel a existir dentro de fronteras seguras.

Antes del 15º aniversario de la exposición del Grupo Hofstad, Walters es una de las dos personas vinculadas a esa red que están dando esperanzas a otros en la lucha contra el Islam radical acercándose al público judío y advirtiendo a otros musulmanes contra la radicalización.

Soumaya Sahla, una mujer musulmana que pasó nueve meses en la cárcel relacionada con el Grupo Hofstad, rompió su silencio el año pasado. Sahla, de 34 años, viajó con el grupo de presión pro Israel del CIDI a Jerusalén para asistir a un seminario sobre el Holocausto.

“Cuando un judío no puede usar kipá en la calle“, pero los musulmanes pueden usar atuendos tradicionales, “entonces algo está mal“, dijo el año pasado durante una fiesta de Januca en Utrecht.

La entrevista de Walters causó sensación en los Países Bajos porque, a diferencia de Sahla, fue declarado culpable de cometer un ataque armado y planear asesinar a políticos anti-Islam de alto perfil, incluidos el líder del Partido por la Libertad Geert Wilders y Ayaan Hirsi Ali. Los principales periódicos holandeses como Elsevier y Algemeen Dagblad cubrieron la entrevista de NIW, al igual que medios belgas.

Parte de la importancia de la entrevista se atribuye al “trauma nacional” que Holanda experimentó después del asesinato de Theo van Gogh por otro miembro del Grupo Hofstad en 2004. Van Gogh, quien enojó a los musulmanes holandeses con su película criticando el tratamiento de las mujeres en el Islam, fue disparado y apuñalado mientras iba a trabajar en Amsterdam el 2 de noviembre de 2004. Bart Olmer, un ex corresponsal de servicios de inteligencia para el diario Telegraaf, dijo a JTA que el grupo de Hofstad “cambió la realidad en este país“.

Además de Walters, Sahla y Mohammed Bouyeri, el asesino de Theo Van Gogh, otras 21 personas fueron arrestadas en relación con el grupo, cuyo nombre hace referencia a La Haya, su principal área de operaciones. Fue la primera, la mayor y más letal célula yihadista en la historia holandesa. Su descubrimiento provocó un endurecimiento sin precedentes de los esfuerzos de seguridad y antiterrorismo en un país cuyos líderes durante décadas habían ido a trabajar en bicicleta sin escoltas. También desencadenó una explosión de sentimiento antimusulmán que ha definido gran parte de la política del país hasta hoy.

La participación de Jason Walters en la célula fue particularmente impactante para muchos en Holanda porque, a diferencia de muchos otros en la célula, no provenía de un ambiente musulmán radical. Nacido de una mujer de origen holandés y un soldado estadounidense que trabaja en los Países Bajos, se convirtió al Islam a los 13 años con su hermano, Jermaine, quien en 2015 murió en Siria mientras luchaba con otros yihadistas.

Los hermanos se interesaron en el Islam después del atentado del 11 de septiembre del World Trade Center en Nueva York, dijo Walters. Los extremistas marroquíes tomaron a los dos hermanos bajo sus alas y los radicalizaron, según la acusación en el juicio de Walters.

En 2003, cuando los hermanos eran mayores de 18 años, formaban parte del grupo Hofstad, una red local de terroristas con armas y listas de víctimas y conexiones extensas con grupos terroristas sunníes internacionales.

 

Vía JTA / Enlace Judío

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