El Mundial de Rusia es todo un acontecimiento deportivo en cualquier lugar del planeta. Irán no escapa a esta realidad: la selección asiática, por segunda edición consecutiva, está entre las 32 mejores del mundo. Una ocasión única, pero especialmente para las mujeres. Paradójicamente, en un país que limita los derechos de ciertos sectores como el LGTBI, ellas encuentran la libertad…para ver a su equipo.

La estampa va camino de ser histórica, con un contenido ampliamente simbólico: mujeres iraníes en los exteriores y en las gradas del Krestovski de San Petersburgo esperando a ver el Marruecos-Irán. Una oportunidad que las amantes del deporte rey no han querido desaprovechar, ya que en su país, simple y llanamente, no se les permite hacerlo.

Las leyes de Irán, estado que se rige por la ley islámica, prohíben explícitamente que las mujeres acudan a los campos de fútbol, recintos exclusivos para hombres o, en todo caso, mujeres extranjeras. La razón: que las mujeres no pueden ver la carne desnuda de los hombres.

Ello obliga al género femenino a buscarse todo tipo de triquiñuelas que recoge El Mundo y que entrañan peligros en un país cuya policía moral está especialmente atenta para buscar posibles infracciones. En caso de ser descubiertas, pueden ser retenidas, arrestadas…o incluso ser objeto de tocamientos. Pelucas, barbas postizas o entradas con grupos de mujeres extranjeras, todas las estrategias son arriesgadas, pero buenas a la hora de intentar entrar a un campo de fútbol.

No las necesitarán en Rusia. A pesar de que las autoridades iraníes están en el Mundial, diferentes grupos de mujeres con ganas de disfrutar de su deporte preferido y de gozar de la libertad de elegir han llegado al país amparándose en que no se les prohíbe viajar. Y allí han dejado una estampa de felicidad.

Eco Diario

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