El director de la Agencia Judía para la Argentina y el Cono Sur, Gustavo Rochman, habló con Vis á Vis a pocos días de concluir su gestión y regresar a Israel, y se refirió a los proyectos planteados, los desafíos cumplidos, cómo encontró a la Sojnut cuando asumió y cómo la va a dejar el 22 de julio cuando finalice.
– ¿Qué agencia te encontraste cuando llegaste y qué agencia dejás el mes que viene?
La situación de la organización acá en la Argentina y en la zona cuando llegué era bastante complicada. Lamentablemente por la realidad de que Claudio Manaker estaba en el cargo y se tuvo que volver por una cuestión de enfermedad, al poco tiempo falleció. Siempre lo recordamos con mucho cariño y en ese tiempo interino que él se volvió, hasta que yo llegué, hubo una persona que iba y venía. Fueron ocho meses que puede ser poco tiempo pero el suficiente para que lo que estaba organizado se desorganice nuevamente. El primer objetivo fue reorganizar la agencia. Ese fue el primer foco del primer año y volver a armar un equipo. Hago siempre una analogía: la agencia era una máquina en que cada una de las partes estaba en funcionamiento pero faltaba el eslabón central que sincronizaba toda la maquina, entonces no se producía. Hubo muchos cambios que se hicieron pero hoy por hoy estamos organizados y capacitados para aceptar cualquier desafío profesional y hay un gran equipo a nivel humano y tanto a nivel profesional.
– ¿Qué desafío te planteaste al inicio que pudiste haber cumplido y cuáles no?
El primer desafío fue la organización y de pautar ciertas normas de trabajo, ciertos parámetros de cómo queremos funcionar y empezar a posicionarnos nuevamente en este mercado. Una de las grandes falencias que vi cuando llegué es que hay muchos programas que se venían haciendo pero nadie sabía que eran programas de la SOJNUT (la agencia judía) entonces se los conocía por el nombre del programa, pero no que era nuestros. Unas de las formas básicas de posicionarse nuevamente es hacerse cargo de los que es tuyo.
– ¿Por qué no se hacían acá esos programas?
Esos programas se hacían pero nadie sabía que eran nuestros. Por ejemplo Jail, que está en escuelas secundarias, prácticamente nadie sabía que era un programa de la SOJNUT. Tuvimos que invertir tiempo, energía y presupuesto para ir lugar por lugar explicando primero por una cuestión de responsabilidad porque nos tenemos que hacer cargo y segundo por una cuestión de imagen. Yo quiero que no solo el director de la escuela y el docente sepa que el programa es nuestro sino también el alumno que participa, el padre y el abuelo sepa que el programa es nuestro  sobre todo cuando son programas que incluyen viajes educativos a Israel. Es parte fundamental. Empezamos a trabajar últimamente en campos que no estábamos presentes. Mas que nada en edades universitarias a nivel local, hasta ahora lo que hacíamos con gente de 18 a 30 años era ofrecer planes para viajar a Israel ya sea académico, voluntario o pasantías laborales. Y ahora empezamos a trabajar en forma local y operando con distintos marcos existentes tratando de formar nuestro propio marco.
– El objetivo de la Agencia es vincular a la diáspora con Israel, ¿cómo está la Aliá con respecto al momento de tu arribo?
La Alia está bastante estable en los últimos 5 o 6 años inclusive. Es sabido que en Argentina, los números responden a una situación socio-económica y política del país. Todavía no estamos viendo indicios en este momento de que haya un factor externo que esté incitando o empujando a la gente analizar esa alternativa. Son números bajos en relación a la comunidad judía en la Argentina pero siempre el potencial está presente y por eso también se sigue manteniendo cierta estructura en esta zona por el tamaño de la Comunidad Judía.
– Hay programas que se realizan en países latinoamericanos y en la Argentina no, ¿tiene que ver con temas presupuestarios?
Hay ciertos programas que se hacen en distintas partes del mundo y de a poco cuando se va viendo el éxito y se va regenerando en otros lugares. El programa específico que vos te referís se llama “Shnat Sheirut”que es el servicio social de un año en el cual en Uruguay se hizo el piloto para América Latina en últimos tres años. A partir del año que viene ya se decidió empezar a replicarlo en otros países. Básicamente la metodología de la agencia hoy por hoy es que los programas tiene que tener un socio local. Ya no existen programas que se presupuesten 100% de Israel, el costo del programa siempre tiene que tener un socio local y que se haga cargo de la logística. Este programa esta por empezar ahora en agosto. Hubo una intención de empezar en este año también en Argentina pero no se logró conseguir los socios locales para sacarlo a flote. Hay otros planes que corrieron el mismo destino ya que intentamos sacar un plan de capacitación académica para docentes en el área judaica. La capacitación de dos meses en una universidad de Israel pero se necesita un socio local que ponga una parte importante del presupuesto y tampoco logramos conseguirlo cosa que en otros lugares del mundo si se hace.
– Hablaste de hechos que podrían condicionar la Aliá, ¿en qué afecta a favor o en contra este rebrote de antisemitismo que se vislumbra en la región?
Sinceramente los factores externos que impulsan más el tema de Aliá son temas más económicos y sociales que el antisemitismo; por lo menos en esta zona del mundo. Puede ser que en otros lugares sí, como Francia, que el antisemitismo es un factor externo importante. En este momento, en Brasil el factor de la situación es de la seguridad personal de cada uno pero en la Argentina o Uruguay son los factores socio económicos.
– ¿En qué afecta al trabajo de la Agencia la grieta que se desató en la comunidad judía, fundamentalmente en la dirigencia con pedidos de renuncias y hechos de público conocimiento?
No tenemos percepción de que nos afecte en algo. Uno de mis objetivos personales como quién está a cargo de la institución desde que llegué fue mantenerme lo más posible en una posición neutro. Porque nuestra función no es ser parte de la dirigencia política comunitaria. Somos una institución nacional israelí que venimos a brindar un servicio y a cooperar en ciertos temas y es nuestra obligación ética y moral trabajar con todos. No podemos estar dentro de la comunidad estar pintados políticamente y trabajar con uno sí y con otro no por eso este tipo de antecedentes no nos afecta.
– ¿Cómo pudiste llevar en forma personal el pasaje del papel a la teconología?
Es un punto critico sobre todo en instituciones que son pseudoburocraticas porque de repente la burocracia cuando pasa a ser de papel a tecnológica es para una parte de la población fácil pero para la otra parte de la población puede hacer las cosas mas difícil y una parte de la sociedad donde no todo el mundo tiene acceso a una computadora en su casa o a internet. Lo vemos en ciertas poblaciones o en sectores de la comunidad que puede ser ultraortodoxos que no tiene acceso por elección a este tipo de tecnología o gente de una situación más vulnerable o gente de la tercera edad que no depende de la situación Socio – Económica que tiene menos acceso a este tipo de tecnología. Entonces nos vemos obligados todavía a tener que tejer entre estos dos mundos para poder ofrecer un servicio y ver que nadie quede en el camino para poder acceder a este tipo de tecnologías.
– ¿Tenés el nombre de quién te va a reemplazar?
No, todavía no hay una persona elegida. La idea es que entre diciembre y enero esté la persona que me reemplace acá. Estoy tratando de dejar todo organizado.
– ¿ Hay algún motivo particular o de la agencia para que haya ese bache?
Hoy por hoy no siempre es un cargo atractivo o es una alternativa atractiva salir de SOJNUT como había sido en el pasado. Una persona que viene a SOJNUT en esta parte del mundo no lo hace por una diferencia económica, al contrario, la situación que se está viviendo en la Argentina en los últimos años lo hace más difícil. Una persona cuando esta en pleno auge su carrera profesional, establecido económicamente no tiene una razón lógica dejar todo y venir a hacer un impasse.
– ¿Qué le dirías a tu sucesor?
Primero entender muy bien a donde esta viniendo. La comunidad judía en Argentina es una de las más complicadas del mundo.En la cual hay que entender la ideosincracia, la cultura y entender cuáles nuestro rol y nuestra función en él. Es muy fácil entrar en el juego,  no hay que tratar de ser otra institución comunitaria. Somos una institución Israelí que esta trabajando en la Argentina como en otros lugares. Es nuestra obligación ética y moral trabajar con todos.No podemos hacer diferencias ni de sectores por tendencia religiosa u ortodoxa o laica o cualquier tipo de elección.
– ¿Cómo sigue la agencia, cuáles son los proyectos y los tuyos?
Los objetivos de la agencia a nivel local es seguir manteniendo y aportando a construir los pilares del puente para que transite la mayor gente posible las dos direcciones: lo del servicio social que es un proyecto que viene gente de Israel a Argentina porque uno de los objetivos es conectar entre la sociedad de Israel la comunidad de la Diáspora. Es totalmente legítimo definir donde vivir su vida como judío, sionista, ortodoxo, como más o menos observante. Pero necesitamos como pueblo que exista la relación entre Israel y la comunidad judía de la Diáspora y la mejor forma es encontrarnos ya que la ignorancia es lo más difícil de superar. A nivel personal, volver a Israel y organizar nuestra vida buscar trabajo. No vuelvo con algo cerrado pero veo que algo se puede solucionar. Hay un equipo de gente muy valioso profesional y humanamente. Están por una identificación y compromiso. Lo más importante es la marca y la imagen de la institución y eso se da por este tipo de gente muy valorable.

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