A 24 AÑOS DEL ATENTADO A LA AMIA – Cuando uno escucha a Sofía Guterman hablar de su fortaleza; “Soy fuerte, nunca pensé que iba a ser tan fuerte…yo creo que lo hago porque quiero justicia y mi hija no tenía hermanos que trabajen para ella, así que me tuve que poner yo firme y hacerlo”, genera pudor el solo pensar que uno se queje de situaciones cotidianas que ni se acercan al drama que ella vivió ( y vive) como mamá de Andrea  quien falleció en el Atentado a la AMIA, aquel 18 de julio de 1994 en la Bolsa de Empleo de la mutual, a los 28 años.

“Yo no dejé la lucha ni un solo día de mi vida, sigo luchando hace 24 años, sigo exigiendo justicia y acudiendo a todos los lugares donde es necesario hacerlo. Pero también me dedique más al cultivo de la memoria porque nos estamos poniendo muy mayores y necesitamos que las nuevas generaciones tomen conciencia colectiva y puedan seguir nuestra posta, aunque no es un trabajo muy fácil el que le dejamos”,

La bomba le arrebató el sueño de ser una maestra jardinera en el interior del país: “ A Andrea no le gustaba vivir en Capital Federal (…) amaba la naturaleza”, según expresó Sofía en esta entrevista que le concedió al portal de la Comunidad Judía Vis a Vis dónde no solo habla del presente de la Causa AMIA, sino que también, hace hincapié en la importancia de “cultivar” la conciencia colectiva para que los más jóvenes tomen la posta de lo que ellos fueron construyendo a lo largo de estos 24 años.

– ¿Qué opinión te merece la renuncia de Mario Cimadevilla al frente de la UFI-AMIA luego de lo sucedido en el juicio por encubrimiento?

– El juicio por encubrimiento no llego a nada concreto. En su momento, se hablaba que la única solución que nos quedaba era apelar a un juicio por encubrimiento, de manera que aquellos que son los ejecutores del atentado y que están libres no mueran como hombres libres, sino, que tengan una sanción de la sociedad argentina. El juicio por encubrimiento trajo distintas opiniones entre los familiares: hay quienes lo apoyaban y quienes no lo querían. Nosotros nos estábamos asesorando con abogados qué convenía hacer, pero en ese ínterin, sucedió un entredicho entre el ministro de Justicia (Dr. Germán Garavano) y Mario Cimadevilla…se perdió todo porque Cimadevilla renunció. Durante el ejercicio de sus funciones a mí y a otros familiares no nos han citado a una reunión.

– ¿Nunca los citaron?

– Con Mario Cimadevilla tuvimos una reunión al principio: nos contó que iba a hacer, y también participé en recordaciones del atentado junto al ex titular de la Unidad UFI-AMIA. Tenía muchos planes y proyectos, aunque en la causa AMIA no se puede hablar de muchos proyectos, porque no tenemos absolutamente nada a 24 años. Pero al mismo tiempo, me generó pena porque a lo mejor se podía haber avanzado un poco más o a lo mejor no. Tenemos desde el principio esa incertidumbre: por momentos nos dan esperanzas y en otros nos desilusionan. En este momento estoy en la etapa de desilusión…

– ¿Considerás que las políticas del gobierno nacional, con respecto a la causa AMIA, no fueron suficientes? ¿Esperabas más?

– Yo esperaba más compromiso…yo entiendo que a 24 años del atentado es muy difícil lograr justicia. No nos olvidemos que han matado al fiscal de la causa (Dr. Alberto Nisman Z´L) por lo tanto, algo habrán tocado o a algún lugar hemos llegado para que el fiscal pague con su vida, pero todo tiene relación en la Causa AMIA. Este gobierno, por ahora, por la causa AMIA no hizo nada. No nos han citado a reuniones, no vemos absolutamente ningún resultado. No le pedimos que esclarezcan el atentado, pedimos que se ocupen de que esto no muera y siga adelante.

– Una de las políticas con respecto a la Causa AMIA fue el envío al Congreso de la Nación del proyecto del ley del  Juicio en Ausencia, que es discutido por distintos grupos de familiares, ¿Qué opinas?

– Al principio, el juicio en ausencia me causaba cierto escozor porque si no se puede penar, castigar a los ejecutores/culpables, en cierta forma, siguen en Irán, estamos como ahora. Ahora estamos pidiendo que Irán los entregue, que no los va a entregar, con el juicio en ausencia pasaría lo mismo. Estamos con ciertos adelantos de cosas que se llegaron a saber a través de Nisman y otras investigaciones, pero con cero condenados.

– Entonces, ¿el juicio en ausencia no lo ves como una solución viable para encontrar justicia?

– Si es la única solución que existe para llegar a algo, lo voy a apoyar. Pero, por ahora, no lo veo viable.

“Hace 24 años que no perdí un día de mi lucha por la Causa AMIA”

– ¿Cómo era Andrea?

– Andrea era maestra jardinera. Ella tenía devoción por los chicos y los ancianos porque son los dos extremos de la vida que no se pueden defender, según lo que decía (silencio) Era una típica escorpiana con las reacciones propias de este signo, muy bondadosa de corazón, muy preocupada por los otros como única hija. Ella amaba profundamente la Argentina y no se quería ir del país. Pero a pesar de ser porteña, no le gustaba vivir en la Capital. Su sueño era irse a vivir al interior del país, poner un jardín de infantes y que yo sea la directora de éste (NdelR: Sofía Guterman fue docente. En la actualidad trabaja como profesora particular). Le gustaba mucho estar en contacto con la naturaleza. En ese jardín rural anhelaba tener, a todos los chicos que no pudieran pagar su educación. Andrea soñaba con tener hijos y educarlos en un ambiente más amplio y libre. Al momento del atentado, Andrea estaba escribiendo con una compañera de trabajo un libro de cuentos infantiles  que quedó inconcluso. La compañera me pidió muchas veces que yo lo retome y lo terminé…muchas veces lo quise hacer y otras tantas lo deje porque era terminar algo que no sabía cómo lo quería terminar ella. No me daba el coraje, así como siempre escribo, agarrar una lápicera y terminar el cuento…la vida de ella quedó inconclusa, el cuento quedó inconcluso.

– Recuerdo que en algunas entrevistas que te han hecho vos mostraste la habitación de Andrea…¿sigue intacta?

– Sí, solo que se agregó la computadora, que en ese momento no estaba, y algunas cosas que me han regalado por Andrea. Pero la habitación sigue tal cual ella la mantenía porque, en su momento, Andrea me encargó que cuando ella se case, tenía pensado hacerlo a fines de 1994, mantuviera la habitación por que como ella iba a seguir trabajando, hasta tanto nos mudáramos al interior del país, ella me iba a traer sus hijos para que yo los cuidara.

– Siempre que tengo la posibilidad de entrevistar a los familiares de las victimas me pregunto: ¿De dónde sacan tanta fuerza?

– Hay familiares que no tuvieron fuerza, otros que murieron al poco tiempo. De los familiares que yo conozco es una barbaridad el número de fallecidos, hay otros que ya eran grandes en aquel entonces, por suerte, ya no tienen memoria y no sufren tanto (se emociona)…a mí los familiares me querían mucho y me sigo dando con todos los familiares, no conozco a todos. En su momento, en la AMIA hacíamos un acto todos los meses y se me acercaron dos familiares que me dijeron que tenían que hablar conmigo, me abrazaron, se largaron a llorar y me dijeron: “Tenemos cáncer. No nos queda mucho. Te encargamos a vos que hagas Justicia” (silencio y se emociona nuevamente) para mí fue muy duro…cuando vi que el juicio quedó en nada, yo decía: “Cómo les digo”…y todavía cada año que pasa y se escucha la sirena, yo siento que no llegamos a nada y que no vamos a llegar a nada, pero al mismo tiempo, siento culpa de las promesas que hice y no pude cumplir…es muy duro (…) Soy fuerte, nunca pensé que iba a ser tan fuerte…yo creo que lo hago porque quiero justicia y mi hija no tenía hermanos que trabajen para ella, así que me tuve que poner yo firme y hacerlo. Mi marido no tiene la misma fortaleza. Hace 24 años que no perdí un día de mi lucha por la Causa AMIA. Yo estoy mandando permanentemente información a la Universidad de Itaca y Princenton

 

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