Sergio Kowensky, presidente del grupo Likud de Sudáfrica, fue asesinado en su oficina en la ciudad de Johannesburgo. Las circunstancias que rodean su muerte no son claras.

Kowensky era dueño de una empresa de aire acondicionado y estaba en su oficina cuando los agresores, no identificados hasta el momento, ingresaron lo mataron a balazos.

Los disparos, cerca del mediodía, alertaron a los trabajadores en su fábrica y de las empresas cercanas: “Los temores iniciales fueron que esto podría haber sido obra de fanáticos anti israelíes, ya que Kowensky pasó toda su vida dedicado a los ideales sionistas, con una intensa pasión por el bienestar del Estado de Israel”, publicó el Sudáfica Jewish Report.

“Por cómo va la investigación hasta el momento, su asesinato podría ser ‘simplemente otro acto sin sentido de violencia urbana en las calles plagadas de crímenes de Johannesburgo'”, finaliza el reporte del diario africano, aunque todavía no hay confirmaciones.

De hecho, este asesinato ocurrió poco después de las advertencias de los representantes de la comunidad judía de Sudáfrica que dijeron que hubo un repunte en la retórica antisemita, en la vida real y en las redes sociales: “En las últimas 24 horas se han producido una oleada de ataques antisemitas y amenazantes contra los judíos sudafricanos, tanto en las redes sociales como en los encuentros cara a cara”.

El líder judío de 67 años nació en Buenos Aires y se crió en Moisés Ville, un pequeño pueblo de Santa Fe. Vivía con su esposa y tenía tres hijos, con edades entre 32 y 42 años.

 

Vía JTA

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