Karen Nisnik comenzó su carrera en la música como Jazanit (cantante litúrgica) en el año 1990. Oficia como cantante en los servicios de Shabat, festividades y altas fiestas en diversos templos de la Ciudad de Buenos Aires, siendo su última perfomance en La Comunidad Bet Hilel.  En una Sinagoga de Miami la descubrió Patricia Sosa y la invitó a hacer “algo” juntas. En una entrevista cuenta la verdadera historia de “Entrelazadas” el show que brinda con la exitosa cantante argentina.

¿…Patricia Sosa es judía?

-No, ella no es judía, su manager. Pero Patricia tiene mucha afinidad con gente de la comunidad. Trabaja con mucha gente judía en su staff pero además también es alguien muy espiritual y ecuménica… Por eso creo que fue al templo. Cuando la vi entrar no podía creerlo. Siempre, siempre había sentido admiración por Patricia. Y no vino sola.

-¿Con quién fue?

-Con Oscar (Mediavilla) su marido y productor. Se quedaron muy impactados de la ceremonia y de mi participación como jazanit, que es la voz principal del templo. Podría decirse que ahí nace el proyecto con Patricia.

-¿Qué proyecto?

-“Entrelazadas”, nuestro espectáculo.

-¿Vos sos Karen…?

-Karen Nisnik.

-…Y protagonizás con Patricia Sosa.

-Las dos solas. Lo hicimos el año pasado y ahora seguramente volvemos en noviembre.

-¿Por qué no te conocemos?

-Soy conocida en el ambiente. Empecé mi carrera en la música como cantante litúrgica en el año 1990. Fui cantante en los servicios de Shabat, festividades y fiestas en diversos templos. Patricia me vio cantando en una sinagoga y ahí me descubrió. Justo era Año Nuevo y se ve que Patricia quería ir a escuchar el shofar, que es el sonido del cuerno de carnero.

-¿Y cómo terminan haciendo algo juntas?

-Bueno, las cosas se fueron dando muy naturalmente. Después de que ella me vio en el templo, le gustó lo que hacía, hablamos de hacer algo juntas y llegamos a la conclusión de que lo que debíamos hacer era, justamente eso: “entrelazar” nuestros repertorios y nuestras voces. Le mostré algunos videos, le conté la idea y el nombre que había pensado y ella, que es una mujer divina, se entusiasmó enseguida. A la semana ya estábamos escribiendo el guión y a los pocos meses, lo presentamos juntas sobre el escenario.

-¿Sirve cantar con Patricia Sosa?

-Ay, no me gusta ponerlo en esos términos.

-A tu carrera, digo…

-Para mí tener un espectáculo con ella y seguir en contacto para concretar otros proyectos juntas es muy valioso e inspirador. Y si me preguntás, creo que son aventuras que la música va poniendo en mi camino y que yo disfruto enormemente. “Entrelazadas”, para mí, es una unión de voces donde se pone de manifiesto el encuentro de dos artistas. Más que un espectáculo es una confluencia multicultural donde predomina la emoción y la celebración de encontrar en la música un mensaje en común. Yo le comenté la propuesta de entrelazar canciones de su repertorio con el mío en hebreo y español y…

Perdoname, ¿Patricia Sosa canta en hebreo?

-Patricia Sosa cantan en dos idiomas. Hebreo y español. Vamos alternando. Ella canta temas míos en hebreo y partes traducidas al español, y juntas hacemos la emblemática Jerusalén de Oro. En hebreo y en castellano.

-¿Cuando me dijiste que actúan?

-Volvemos, creo, en noviembre. Pero ahora yo estoy presentando mi disco solista Sweetango, un show donde haré los temas del disco de tango fusión que grabé en 2017. ¿Puedo pasar el aviso? El 2 de agosto me presento en Sirhan, que queda en Palermo.

-¿No te da vergüenza que alguien pregunte quién es esa chica desconocida que está al lado de Patricia Sosa?

-¿Vergüenza? No, al contrario, me siento orgullosa, feliz, bendecida de que mi música crezca y que su público venga a mi show. Y aparte fue algo que se dio…. La gente no nos cree esta casualidad y me pregunta si somos amigas primas, parientes, jajajá… Patricia tuvo una actitud como de mentora. Muy tierna. Pensá que las dos estamos al frente del show.

-¿Ella acostumbra ir a sinagogas?

-Yo creo que era la primera vez que iba a una sinagoga o no sé, desconozco. Y aparte fue en Miami, en el templo de una comunidad que tiene mucha gente latina. Yo estaba en Miami y encima el plus de que de pronto se aparece Patricia…

-¿Un cuento de hadas?

-Para mí, un cuento de hadas. Ya en Buenos Aires, con mi marido y productor, le propusimos hacer el espectáculo. Tardamos mucho en llevarlo adelante; ella siguió con sus cosas y yo, con las mías, con el tango fusión. Yo quería cantar en castellano y ni sólo en hebreo. Lo importante es que en las charlas que tuvimos hubo un hilo imaginario que nos fue uniendo.

-¿Te gustaba La Torre?

-Yo crecí inspirada en su música. Tenía sus discos, no me perdía sus recitales, pero la empecé a seguir cuando era solista. En la época de La Torre era muy chica.

-¿Cómo es el público de los templos?

-Hace 25 años que trabajo cantando en sinagogas y fiestas comunitarias. El público es variado. Depende si es reformista, ortodoxo, conservador. Yo hice mi carrera en el mundo conservador y al principio fue difícil. Tuve que haceme un lugar. Cuando yo empecé a cantar en las sinagogas no le daban un lugar importante a la mujer. Estábamos al costadito o en un coro…. Para el 2001 entré como la cantora principal de la Comunidad Bet Hilel, una comunidad muy importante, y pude hacerme un lugar. Se me fueron abriendo puertas. Fui a cantar a los Estados Unidos, canté por Latinoamérica, en el Teatro Colón, en el Luna Park… Mi estilo es medio blusero, de jazz, de pop. Y eso lo llevé a la música litúrgica. ¡Imaginate! Quizá fui la primera mujer que cantó en una sinagoga…

-¿Te trajo problemas tu estilo?

-A ciertos sectores de la comunidad no les gustaba mucho. Cuando entré a cantar a esta sinagoga, alguno que otro se fue del templo. Primero, era una mujer. Segundo: mi manera personal y soulera de cantar las plegarias.

-Comparten el escenario y también las ganancias con Patricia?

-Sí, ya te dije, compartimos todo.

-¿En el Luna Park dijiste? ¿En el Colón…?

-En el Luna, el Colón, el San Martín. Más de una vez canté el himno de Israel en los actos centrales de la comunidad.

-Pero es como que no te conformás…

-Bueno, de hecho en 2008 dejé el templo porque sentí que quería hacer otras cosas. En las fiestas judías sigo cantando porque es algo que está en mi adn, pero sentía la necesidad de una carrera más de artista.

-¿No llega la ola feminista a la colectividad?

-¡Sin duda! Es un proceso que se está dando en todos los ámbitos. De hecho ya hay rabinas que, claro, les ha costado llegar, que llegaron a los codazos y que todavía son muy resistidas en los sectores más conservadores y en los ortodoxos, ni te digo… Yo siento que fui un poco precursora porque después de convertirme en la cantora de una comunidad tan importante, empezaron a aparecer otras mujeres para mi rol en otras sinagogas. ¿Te hago un agregadito? Yo soy abogada porque vengo de una familia tradicional…

-¿Y si Patricia Sosa fue a verte cantar buscando nuevos talentos en circuitos alternativos?

Jajjaja, no fue así, de verdad. Creeme que fue todo muy casual.

Hernan Firpo

Clarin

 

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