A última hora de la mañana de este sábado, la Fuerza Aérea israelí atacó más de 40 objetivos del grupo terrorista Hamas en respuesta al lanzamiento de 35 proyectiles contra las localidades israelíes cercanas a la frontera. Las facciones armadas del territorio controlado por Hamas han respondido esta tarde al ataque aéreo israelí con el lanzamiento de un centenar de cohetes y proyectiles de mortero contra el sur de Israel.

Uno de los cohetes impactó en una sinagoga en la localidad israelí de Sderot provocando tres heridos, entre ellos una chica de 14 años y otra de 15. Poco después, Israel atacó un edificio en la ciudad de Gaza, causando la muerte de dos adolescentes de 15 y 16 años, según el Ministerio de Sanidad palestino. En un comunicado, el ejército afirma que el edificio servía como sede de entrenamiento de Hamas con túnel incluido y que antes del ataque habia avisado a los residentes.

La Inteligencia egipcia y el enviado especial de la ONU en la zona, Nickolay Mladenov lideran la mediación para intentar rebajar las llamas cada vez más descontroladas y así evitar una nueva guerra como la que estalló en el verano de hace cuatro años.

A última hora de la noche, fuentes de Hamas y la Yihad Islámica afirmaron haber llegado a un acuerdo de tregua en sus contactos con Egipto. Dada la experiencia de los últimos meses, conviene esperar si entra en vigor y, en tal caso, si se consolida o se vuelve a romper. Según medios locales, Israel había condicionado el acuerdo al cese del lanzamiento no sólo de proyectiles sino también de globos y cometas incendiarias que en los últimos tres meses han provocado severos daños en el sur del país.

Una de las jornadas más tensas desde el 2014 llega tras una noche en blanco. Al acabar un viernes más de las protestas y choques en la frontera entre Israel y Gaza iniciados el pasado 30 de marzo en el marco de la llamada ‘Marcha del Retorno’, un oficial israelí resultó herido por el lanzamiento de una granada. Como represalia, Israel alcanzó esta madrugada varios objetivos de Hamas que a su vez replicó de forma inmediata con más de 30 proyectiles sin provocar muertos o heridos. La mayoría de proyectiles cayeron en campo abierto y los que se dirigían a centros urbanos fueron interceptados por la batería defensiva israelí ‘Cúpula de Hierro’ en una noche marcada por el sonido de las sirenas de alerta.

“Anoche, un oficial israelí fue herido por el lanzamiento de una granada en otro ejemplo de las violentas protestas e intentos de penetración en nuestra frontera organizados por el grupo terrorista que afrontamos desde marzo. Este ataque unido a los proyectiles contra nuestros civiles y los ataques incendiarios en la frontera nos han llevado a tomar represalias contra objetivos militares de Hamas en Gaza”, afirma el teniente coronel Jonathan Conricus que confirma el aviso dado en las redes sociales a los habitantes de Gaza “a alejarse de edificios, infraestructuras y personas relacionados con el terrorismo”.

En Israel, se cree que Hamas busca una escalada “para desviar el enfado de los habitantes por la situación económica y por el fracaso de las negociaciones de reconciliación palestina”. En este sentido, el presidente palestino, Abu Mazen no ha retirado sus sanciones económicas contra Gaza (sueldos de funcionarios, recorte de presupuesto para electricidad) como castigo y presión hacia su gran rival interno, Hamas al que acusa de tomar Gaza con las armas en el 2007.

Negociaciones para una tregua a largo plazo
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que ha convocado para este domingo una reunión especial del minigabinete de seguridad, está sometido a una fuerte crítica interna por no lograr frenar la ola de fuego (un millar de incendios y miles de hectáreas de campos de cultivo y bosques quemados) en el sur de Israel provocados por el lanzamiento de cometas y globos incendiarios desde la vecina franja en los últimos cien días.

En las últimas semanas, varios actores (Israel, Egipto, Hamas, Arabia Saudí, EEUU, Jordania, la ONU…) han mantenido contactos para lograr, de momento sin éxito, un acuerdo que por un lado dé una solución económica a la paupérrima y bloqueada Gaza y por otro un acuerdo no escrito de tregua y calma duraderas. Abu Mazen se opone, ya que por un lado está abiertamente enfrentado a Hamas y por otro no está dispuesto a colaborar con EEUU después de que el presidente estadounidense Donald Trump, trasladara su embajada a Jerusalén.

Israel y Hamas reiteran que no desean un enfrentamiento a gran escala pero al mismo tiempo avisan de que no tienen miedo si no hay otra alternativa.

Agencias

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