Encabezados por Haim Yellin, presidente del grupo parlamentario de amistad entre Argentina e Israel, en los próximos días llegará un grupo de ocho integrantes que realizarán diferentes actividades y encuentros con funcionarios del gobierno, diputados a nivel nacional como así también con dirigentes comunitarios.

El parlamento israelí ya recibió a una delegación argentina en enero de este año encabezada por la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti.

Ya lo han dicho en muchas oportunidades los mismos protagonistas, que las relaciones entre los dirigentes de la AMIA y DAIA no pasan por su mejor momento y han habido distintas circunstancias que así lo certifican.

Desde la AMIA quieren que la DAIA deje el edificio. Desde la DAIA sienten que no se los respeta. El 18 de julio, por ejemplo, los dirigentes se mezclaron con el público ya que – según ellos- no han sido participados ni invitados al acto por el 24º aniversario del atentado a la mutual.

Este enojo tiene su génesis entre el presidente, Agustín Zbar, y el ex presidente de la entidad representativa de la comunidad judía argentina, Ariel Cohen Sabban. Luego se trasladó a la actual conducción ahora encabezada por Alberto Indij.

¿Qué tiene que ver esta grieta comunitaria con la llegada de los parlamentarios israelíes?

El embajador de Israel en la Argentina, Ilan Sztulman, convocó a los titulares de las dos instituciones centrales de la comunidad para organizar la recepción a los diputados. Cuando se tenía que decidir dónde se hacía, Zbar dijo: “Se hace en el 5º piso”.

No se hizo esperar la respuesta de Indij: “Nosotros somos el brazo político de la comunidad y nos corresponde hacerla en el 7º”.

Y así sucedieron las argumentaciones de un lado y del otro sin posibilidad de consenso, hasta que el embajador frenó la discusión y les dijo: “Perfecto, si no hay acuerdo, decido yo. Se va a hacer en otro piso. No se hace ni en el 5º ni en el 7º”. Y se hará en otro sector del edificio de la calle Pasteur.

Ninguno de los dos dirigentes salió conforme de la reunión y la sensación que quedó es que tampoco fue el final de una grieta que promete seguir teniendo capítulos.

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