Juicio por encubrimiento al atentado a la AMIA

El juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA continuó hoy con el alegato de los imputados Eamon Mullen y José Barbaccia, ex fiscales de una de las causas más importantes del país, que estuvo plagada de irregularidades, coacción a testigos e imputados, soborno, interrupción de líneas de investigación por decisión política e invento de pistas y culpables falsos.

Al comienzo, la defensa liderada por Santiago Marino Aguirre realizó un comentario sobre el contexto judicial actual y comparó las maniobras que se juzgan en este juicio con la famosa “causa de los cuadernos” y sus aparentes ofrecimientos a los acusados para declarar, arrepentirse y salir en libertad. “Que la UFI denuncie a Stornelli”, dijo el abogado con ironía en clara aprobación a los procedimientos practicados por el fiscal queriendo sostener que no representa delito actuar presionando a testigos o imputados, como ocurrió, y la prueba lo demuestra, en el caso AMIA.

Luego, ingresó de lleno en la acusación y en particular en la participación que se le endilga a Mullen y Barbaccia en el delito de peculado. Tal como lo viene haciendo en las audiencias, el abogado de la defensa rechazó que sus defendidos hayan conocido o participado en el pago ilegal a Carlos Telleldín, realizado para que éste vinculara a policías de la provincia de Buenos Aires con el atentado. “Todos los testigos declararon que la operación de pago fue ocultada a los fiscales”, dijo.

Además, se basó en los tramos de su conveniencia de los testimonios de ex empleados del juzgado federal 9 para supuestamente probar que los ex fiscales nunca vieron los videos de las entrevistas entre Juan José Galeano y Telleldín en las que hablaban del pago y por lo tanto no se enteraron de nada. Por ejemplo, citó al ex secretario Carlos Velasco, quién no dejó bien paradas a las instituciones aliadas de los ex fiscales: “Velasco dijo que sólo le constaba que una de las partes había visto el video y no eran los fiscales. Eran la AMIA y la DAIA”.

Tampoco, agregó el defensor, era posible que los ex fiscales se enterasen del delito a través de las escuchas telefónica al imputado Telleldín porque no las escucharon en su totalidad. Le faltó aclarar al letrado, entonces, por qué sus defendidos citaron esas escuchas como pruebas para pedir la detención de los ex policías bonaerenses.

Intentó explicar también cómo fue posible que la firma de uno de los ex fiscales estuviese en el acta de la declaración comprada de Telleldín, si según la defensa, desconocían el pago y la consiguiente incorporación de información contra los policías bonaerenses en la causa.

Ante ello, el abogado explicó que los ex fiscales, si bien estuvieron un rato en la audiencia, justo salieron cuando se le avisó por celular a Telleldín que el pago se había efectuado y podía firmar su declaración comprada contra los bonaerenses. “Telleldín mismo dijo que cuando él habló por teléfono, los fiscales no estaban y su abogado Stinfale lo mencionó también y hasta expresó que seguramente los fiscales estaban fastidiosos con Telleldín porque iba y venía con sus declaraciones”, sostuvo Marino Aguirre, advirtiendo que Stinfale posiblemente haya estado en lo cierto respecto a que el “fastidio” de los funcionarios es razón suficiente para no ingresar a una declaración en el marco de la causa en la que trabajaban.

Esto lleva a pensar que tal vez fue también ese “fastidio” el que provocó que, como sostuvo hoy la defensa, los ex fiscales le permitieran al juez filme a un testigo/imputado en la fiscalía sin requerir información: “Sólo prestaron el despacho, no sabían para qué era”, explicó el abogado.

O debe ser que por simple “fastidio” no le preguntaron al ex juez Galeano de qué se trataba la conversación del video, cuando -según también afirmaron hoy- los imputados recién vieron las grabaciones cuando los presentaron en el Congreso. “Cuando se hicieron públicos, fue la primera vez que vieron los videos”, manifestó Marino Aguirre.

Será entonces que también actuaron con tanta impunidad en la causa que los tenía como garantes de la legalidad por “fastidio” o será que, como lo vuelven a confirmar en cada audiencia, son culpables de encubrir deliberadamente el mayor atentado de la historia.

Próxima audiencia: lunes 13 de agosto a las 10.

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