La AMIA y la DAIA acusaron al co-titular de la Unidad Fiscal AMIA, Roberto Salum, de encubrir el rol que tuvo Carlos Telleldín en el atentado contra la sede de la mutual judía, que en 1994 provocó la muerte de 85 personas. Por ese motivo, le pidieron al juez Rodolfo Canicoba Corral el “desplazamiento” de ese fiscal, a quien acusan de “una eventual pérdida de imparcialidad”, al asumir una posición “revisionista al extremo”, que podría “beneficiar al principal acusado de haber participado en el atentado”. Esta situación resulta, “como mínimo, alarmante y preocupante”, afirmaron los abogados de Agustín Zbar y Alberto Indi, titulares de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).

Roberto Salum fue designado en ese cargo al mes siguiente del asesinato del fiscal de la UFI AMIA Alberto Nisman. En febrero de 2015, la entonces procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, armó un equipo de fiscales para reemplazar a Nisman; mientras el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner intentaba aplicar el Memorándum de Entendimiento con Irán, que luego fue declarado inconstitucional.

El co-titular de la UFI AMIA, en su alegato en el juicio oral por encubrimiento del atentado a la AMIA, planteó que Telleldín “vendió” la camioneta Trafic que habría de ser utilizada como coche-bomba el 10 de julio de 1994, eliminando “toda responsabilidad de Telleldin en cuanto al hecho criminal”, plantearon los abogados de AMIA y DAIA, Miguel Bronfman y Alberto Indij. Y agregaron: “La postura ahora novedosa del doctor Salum viene a revertir casi 25 años de investigación judicial”, ya que previamente la UFI AMIA había planteado que Telleldín había “armado el coche-bomba” y lo había entregado al “siguiente eslabón de la cadena terrorista, cuya identidad se encargó de ocultar mediante la simulación de una venta a un sujeto inexistente”.

“A pesar de conclusión tan contundente, ahora el doctor Salum, en una postura revisionista al extremo, quiere sostener exactamente lo contrario: que Telleldín vendió la camioneta aquel 10 de julio de 1994. Esta contradicción insalvable entre una postura y otra, que únicamente podría, de prosperar, beneficiar al principal acusado de haber participado en el atentado, evidentemente choca de plano contra toda la prueba colectada durante estos largos años de investigación, y contradice nada menos que la principal hipótesis del juicio que se desarrollará ante el TOF 3 (Tribunal Oral Federal 3) a partir de marzo próximo”, plantearon AMIA y DAIA.

Clarin

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