El antisemitismo continúa siendo promovido agresivamente con el disfraz de anti-israelismo en dos escenas altamente influyentes: política, particularmente en Inglaterra; y en el campus. En Estados Unidos, el movimiento Boicot Desinversiones y Sanciones (BDS) está haciendo todo lo que puede para aislar a los estudiantes judíos.

La cuestión principal de agosto del BDS fue la continuidad de la crisis de antisemitismo del Partido Laborista británico, que comenzó hace dos años. Se reveló que el líder laborista Jeremy Corbyn había respaldado formalmente al BDS en el año 2015, había depositado una ofrenda floral en las tumbas de los terroristas de Septiembre Negro que orquestaron la masacre de Múnich de 1972, se había reunido con líderes de Hamás en la Margen Occidental durante un viaje no declarado en el año 2010, y había participado en una conferencia en el 2012 en Qatar con miembros de Hamás responsables por numerosos asesinatos terroristas.

La absurda excusa de Corbyn diciendo: “Yo estuve presente en el depósito de ofrendas, no creo que estuve de hecho involucrado en ello” fue excoriada por la prensa británica, los judíos británicos y muchos miembros del Partido Laborista. Su comentario posterior de que los “sionistas” no entienden la “ironía inglesa” complicó el problema.

Pero estas y otras atrocidades fueron seguidas por una explosión de abuso antisemita dirigido a los críticos de Corbyn, incluidas acusaciones de que afirmaciones falsas de antisemitismo están siendo usadas para difamar a Corbyn y arruinar al partido. El liderazgo divisivo de Corbyn y la crisis de antisemitismo están entre las cuestiones que llevan a algunos observadores a predecir una división permanente en el partido.

Las fuentes de la crisis del laborismo — la cual se originó en los campus universitarios — deben ser enfatizadas. La política de los campus en Gran Bretaña ha sido durante mucho tiempo incubadora para la política nacional, reflejando tendencias nacionales tales como la “interseccionalidad” y la política de identidad en los círculos progresistas.

La conexión entre el BDS y la escena política más grande se está desempeñando también en Estados Unidos. En el 13o distrito congresional de Michigan, Rashida Tlaib ganó las primarias demócratas y competirá sin oposición en noviembre. Tlaib, una legisladora estatal, había encabezado previamente una concentración del BDS del área de Detroit, y ha declarado en entrevistas que ella apoyaría “absolutamente” el cortar la ayuda a Israel.

Después de que Tlaib pareció retractarse y dijo que ella en verdad apoya una solución de dos estados (en vez de un estado) junto con la ayuda militar a Israel, el sitio pro-BDS Electronic Intifada la atacó, considerándola no muy partidaria del BDS, y la criticó por tomar dinero de J Street. Aunque su voluntad de fingir que tiene una posición matizada sobre la cuestión puede ser una señal de oportunismo político, sus posicione iniciales reflejan claramente sus verdaderas creencias. La presión ejercida por el movimiento BDS refleja también la extensión en la cual la presión extremista anti-Israel, pieza central para la política palestina y la cuestión palestina en la política musulmana global, están trabajando en la política musulmana estadounidense. Por su parte, J Street retiró su apoyo a Tlaib.

El candidato por Minnesota, Ilhan Omar, que compite por la banca del Congreso que está siendo desocupada por el anti-Israel, Keith Ellison, declaró en las redes sociales que el “régimen israelí de apartheid” ha “hipnotizado al mundo” para que ignore sus “acciones malvadas.” En una visita de campaña a una sinagoga dijo, sin embargo, que no apoya al movimiento BDS. No está claro por qué esta declaración debe ser aceptada literalmente.

Tlaib y Omar, junto con Alexandria Ocasio-Cortez, han sido celebrados en círculos progresistas y de extrema izquierda en parte debido a sus identidades minoritarias — y por activistas anti-Israel por sus posiciones contra Israel. Ambos son aspectos de política de identidad que se han expandido rápidamente desde los campus a la escena más amplia. El antisemitismo de Tlaib y Omar ha sido notado inclusive por comentaristas judíos de izquierda. Pero un autor judío de extrema izquierda los apoya de todas formas, y dijo que hacer lo opuesto “erosiona tanto el alma moral de nuestro sionismo como a nuestra defensa en el Capitolio.”

El impacto del BDS, primero como una cuña y luego como parte de una posición progresista más grande, no puede ser subestimada. Incluso demócratas tales como Cory Booker de New Jersey, anteriormente cercano a la comunidad judía, han visto apropiado posar con representantes del BDS como un medio de coquetear con la posición. Los demócratas Tlaib, Omar, María Estrada, Julia Salazar (nominada para el Senado por el estado de New York, quien parece haber mentido acerca de ser judía e inmigrante), Leslie Cockburn (nominada en Virginia y co-autora de un libro mordaz de 1991 que ataca a Israel), e Imtiaz Mohammad (un candidato al Senado estatal en Florida que compite contra un titular sobre la base que él apoyó legislación anti-BDS) manifiestan totalmente la tendencia creciente de candidatos anti-Israel y antisemitas para el Congreso.

En las noticias en los campus, cuando comienza el nuevo semestre, más capítulos de Estudiantes para la Justicia en Palestina (SJP) han salido a las redes sociales y amenazaron con violencia contra los “sionistas.” En la Universidad de Stanford un miembro de SJP renunció como miembro del personal de residencia después de que salieron a la luz sus amenazas. Se ha encontrado que otras filiales del SJP y líderes del BDS han elogiado a miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). La conexión del FPLP se expandió cuando un grupo de la Universidad Barnard recibió a miembros de la organización de defensa palestina Addameer como parte de un panel “anti-encarcelamiento.” Muchos miembros del personal de Addameer están vinculados directamente con el FPLP. La organización matriz nacional del SJP tiene agendado celebrar su convención anual en la UCLA en noviembre.

El activismo creciente del BDS, junto con actividades anti-sionistas, han contribuido a un deterioro continuo de las condiciones para los estudiantes judíos. Un informe de la Universidad John Jay notó que líderes del BDS orquestaron activamente el aislamiento de estudiantes judíos, poniendo en la lista negra a otros grupos que podían ser co-anfitriones de eventos con organizaciones judías e intimidar a estudiantes judíos individuales. Algunos estudiantes judíos se sienten presionados a denunciar a Israel y a organizaciones judías a fin de participar en la vida social en el campus.

Un nuevo informe de la Iniciativa AMCHA discute estos patrones. Entre otras conclusiones, muestra que “casi todos los incidentes relativos a Israel en el 2017 involucraban comportamiento intencionado en reprimir la expresión pro-Israel y/o que tomaban específicamente como blanco a individuos o grupos pro-Israel para aislarlos o comportamiento discriminatorio intencionado en excluirlos de participar plenamente en la vida del campus.” Si bien el número de eventos anti-Israel siguió siendo bastante constante, el comportamiento dirigido a aislar a individuos y grupos pro-Israel se expandió en el 2018.

Una demanda legal de Hillel International contra la Universidad Estatal de San Francisco, que alega que la universidad permitió un ambiente hostil para los estudiantes judíos excluyendo a Hillel y a otros grupos judíos de la vida en el campus, ilustra también la forma en la cual todos los “espacios” judíos están bajo ataque por parte del movimiento BDS. Un extraño informe de apoyo de “Open Hillel” acusó que como Hillel International no representa a “todos” los estudiantes judíos — o sea a los estudiantes judíos anti-sionistas y pro-BDS — la universidad no puede haber creado un ambiente hostil para los judíos. Los observadores destacan que este argumento debilita inadvertidamente a una franja amplia de la ley anti-discriminación.

El ataque de Open Hillel complementa las emboscadas pre-planificadas de IfNotNow a múltiples grupos Birthright durante el verano, tanto como las campañas continuas del BDS para recusar a las federaciones judías e impedir que las fuerzas policiales estadounidenses conduzcan intercambios de entrenamiento con Israel. Todos los aspectos, tanto de la relación judía con Israel, como las relaciones institucionales de las organizaciones de base estadounidenses están siendo atacados en forma sistemática.

En otras partes del ámbito académico, la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios emitió una declaración que deploraba la negativa reciente de Israel a admitir a líderes del BDS que son profesores. La declaración rechazó los boicots, pero sostuvo que son un medio legítimo de protesta.

El uso creciente de provocaciones por parte de líderes del BDS intentando entrar a Israel, y la aparente reacción exagerada israelí a la regulación del año 2018 dando a los funcionarios de seguridad la capacidad de excluir a activistas del BDS, estuvieron también en exhibición en agosto. La co-fundadora de IfNotNow, Simone Zimmerman y el crítico izquierdista Peter Beinart fueron interrogados al ingreso a Israel. Las detenciones temporales provocaron una ráfaga de críticas respecto al “Sionismo iliberal” — pero fueron atacados también por un gran segmento del establishment israelí conservador, incluido el Primer Ministro Benjamín Netanyahu.

 

Por Alex Joffe (arqueólogo e historiador, miembro principal no residente del Centro BESA y un Becario Shillman-Ingerman en el Middle East Forum)

Vía The Begin-Sadat Center for Strategic Studies / Enlace Judío

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