El presidente del Confederal de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Diego Dlugovitzky, dialogó en exclusiva con VIS A VIS, ya que el 26 de noviembre finaliza su mandato y decidió retirarse de la dirigencia comunitaria. “Soy un convencido que las renovaciones son positivas”, aseguró.
Con respecto a la participación del interior en las decisiones de la DAIA expresó que “en la gestión de Schlosser nuestra participación era diaria, opinábamos y nos escuchaba”, y dijo que se siente orgulloso por la gestión que culmina, el crecimiento de las filiales del interior, y de sus dirigentes, y el apoyo recibido en el conflicto que culminó con la renuncia de Ariel Cohen Sabban.
No obstante, en el marco de las próximas elecciones de la DAIA afirmó que “es una realidad que a Jorge Knoblovits lo conocemos más, ya que gestionamos juntos en la anterior cadencia, pero todo está por verse”.
¿Se va a retirar de la política comunitaria cuando culmine su mandato el próximo 26 de noviembre?

Sí, por lo menos por ahora, cierro una etapa de mi participación en la comunidad. Es una decisión que ya la tenía tomada hace un año más o menos y que la había compartido con algunos compañeros del Confederal. También entiendo que seguramente, más adelante, volveré a participar de alguna actividad dentro de la comunidad, sea en DAIA o en otra instancia, es decir, esto es un “hasta pronto”.

¿Por qué se va?

Por varias razones. Soy un convencido que las renovaciones son positivas. No está bien quedarse demasiado tiempo en un cargo, incluso, habla mal de quien ejerce ese cargo, ya que una de las funciones cuando a uno le toca liderar un espacio es la generación de nuevos líderes para que continúen el camino y que lo mejoren.
También, en menor medida, los hechos lamentables que envolvieron a algunos dirigentes de la DAIA el último año ha corrido un velo sobre cierta dirigencia y el estado de nuestras instituciones. Vi cosas y actitudes que no me gustaron, que no van alineadas a los valores que debemos tener como dirigentes comunitarios y, como personas de bien, además de algunas agresiones personales que tuve que soportar y eso también ayudó a que la decisión sea un poco más fácil.

¿Quién asoma para conducir el confederal en su lugar?

El Confederal ha tenido un esquema de multi-liderazgo. Siempre se dio participación y todos han podido no sólo expresar sus posiciones sino también generar actividades y presentar propuestas. En éste sentido, y también vinculado a la enorme capacidad de mis compañeros y al crecimiento que se vio en todas las Filiales, hoy hay varios de ellos en condiciones de ser el nuevo presidente. Sin querer dejar a nadie de lado, puedo destacar a Fabián Neiman de Tucumán, quien lleva muchos años de trabajo en su Filial y en el Confederal, quien tiene la responsabilidad de liderar una Filial donde el trabajo que se hace es mucho y donde las amenazas son importantes y él ha estado a la altura. Del mismo modo, Gabriel Anmuth, de Bahía Blanca, ha demostrado un nivel de conocimiento, compromiso y de valores muy alto. Creo que cualquiera de ellos dos va a tener una gran gestión. Se suman a ellos grandes dirigentes que hoy prestigian al Confederal, así que las filiales del interior, con ellos dos o alguno de los demás compañeros, vamos a estar bien representados.

¿Qué piensa del lugar que tiene el interior hoy en día de acuerdo al que tenía cuando asumió?

Cuando comencé a participar del Confederal, hace 8 años, en las reuniones no participaban más de 6 o 7 filiales y las reuniones era casi catárticas. Cuando asumí como Secretario, y luego como Presidente, una de las premisas fue darle valor a las reuniones y generar mayor participación. Hoy con orgullo puedo decir que las reuniones no bajan de 17 o 18 filiales participando.
Respecto a generar valor, comenzamos a tener charlas y capacitaciones que nos han ayudado a formarnos como dirigentes. En nuestras reuniones participaron, desde marzo de 2014, Alberto Nisman (z´l), Carlos Pagni, Marcelo Birmajer, Rosendo Fraga, Claudio Zuchoviki, la Jueza Sandra Arroyo Salgado, Julián Schvindlerman, Gustavo Perednik, Marcelo Cantelmi, Fabio Quetlas y varios más.

Visitamos a Mauricio Macri cuando era Jefe de Gobierno de la ciudad, visitamos al embajador Ilan Sztulman, etc., tuvimos capacitación política a cargo de Alfredo Neuburger y coaching por parte de Gabriela López. Como verás, ha sido mucho lo que se trabajó y lo que nos hemos esforzado en capacitarnos.

¿Qué apoyo e injerencia tienen en Buenos Aires? 

Los espacios se ganan y se ceden. Es un juego de las dos partes. Alguien te tiene que dar el espacio y el otro debe “empujar” para ocuparlos.

En la gestión de Schlosser nuestra participación era diaria. Éramos parte de la mesa de decisiones y en un momento muy difícil como fue el memorándum, y todo lo que vino después, incluso el asesinato de Nisman, no sólo opinábamos y éramos escuchados, sino que participamos de decisiones muy importantes. En ese contexto nos hicimos cargo de nuestra porción de responsabilidad en la conducción y pudimos aportar y ser parte de la gestión.

En la cadencia siguiente de Cohen Sabban, y hasta hoy en día, se dio lo opuesto. Por más que quisimos aportar, opinando y dando sugerencia, lamentablemente no fuimos tenidos en cuenta. Digo lamentablemente porque quizás, de haberlas escuchado, de haber confiado en otra mirada, tal vez, no hubiera terminado ésta gestión de la manera en que lo hace.

¿Está arrepentido del grado de exposición que hubo cuando sucedió el pedido de renuncia a la Comisión Directiva de la DAIA?

En la parte que nos correspondió como Confederal, por el contrario, creo que debemos estar orgullosos de las posiciones que adoptamos, ya que siempre estuvieron dirigidas en tres sentidos: cuidar a la propia DAIA, aun cuando los propios involucrados en el escándalo no lo hicieron, proteger del escándalo a las Filiales y cuidar a la comunidad judía toda.

A quienes nos tocó actuar en éste escándalo tenemos la tranquilidad de poder mirar a nuestros hijos a la cara y poder explicar qué pasó y qué hicimos para cuidarlos. A modo de resumen y en breves palabras, al momento que nos enteramos lo que estaba pasando, que fue unos días después de que ocurrió, rápidamente les pedimos a quien correspondía, en primer lugar una aclaración, la cual nunca llegó y luego, ante la certeza de lo ocurrido, les pedimos por favor que tomen decisiones para cuidar a la comunidad, cuestión que tampoco hicieron y luego, estalló el escándalo público como era obvio que iba a ocurrir y que quisimos evitar.

En síntesis, y sin querer abundar en detalles, ya que es parte del pasado, del mismo modo que ésta gestión, la mayor tranquilidad está dada por el reconocimiento a todo lo que se hizo por parte de muchos dirigentes y referentes de Buenos Aires con quienes he hablado y que incluso, muchos de ellos esperaban que alguien del interior participe de las próximas elecciones de DAIA dentro del cuarteto. Es decir, no sólo nadie nos cuestionó, obviamente por fuera de la dirigencia actual de DAIA, sino también nos impulsó a tomar más espacios dentro de DAIA.

También hay que decir que, a modo personal, en ese momento me llamaron de muchos medios de Buenos Aires y a todos me negué a dar declaraciones, justamente, porque entendía que esa exposición de nuestra institución no era buena.

Del mismo modo, jamás hicimos cuestionamientos a título personal, por el contrario, siempre buscamos separar lo que estaba pasando de los nombres propios y de su vida personal, aún cuando otros sí me nombraron a mí a modo personal. Así que claramente podemos estar orgullosos de cómo reaccionamos y cómo mantuvimos una vara ética que nos destaca como dirigentes judíos, en contraste de lo que estaba pasando.

Como consecuencia de todo éste escándalo, que a los ojos de muchos no nos sorprendió ya que hubo una manera de gestionar muy alejada de las formas y objetivos de DAIA, también nos llevó al convencimiento a algunos dirigentes del Confederal, que para nosotros ser un apéndice de DAIA ya es un espacio que queda chico.

Por el nivel y cantidad de actividades que se generan en las Filiales, más la capacidad de los dirigentes, las relaciones políticas generadas en cada ciudad, por lo menos a mí, me lleva a pensar que el Confederal está en condiciones de ser una institución autónoma. La DAIA no nos da presupuesto, no aporta en nuestras relaciones locales ni en nuestras actividades, con lo cual también nos lleva a pensar por qué estar atados a una institución que muchas veces sólo piensa hasta el límite de la General Paz ignorando por completo qué sucede más allá. Pero bueno, esto será un tema para la próxima cadencia, si es que así lo consideran. En mi opinión, hoy por hoy, las instituciones del interior estamos en condiciones de ser una entidad central más de la comunidad judía, al lado de DAIA, AMIA, OSA, FACCMA y demás.

En consonancia con esto último, mucho se habla del desgaste y la falta de credibilidad de la DAIA. Esa situación en las filiales no ha ocurrido, ya que tenemos una gran participación e involucramiento en nuestras sociedades. Córdoba, Tucumán, San Juan, Rosario, Santa Fe, Salta, etc., participamos permanentemente de las actividades oficiales. En Rosario, el Gobernador participó del brindis de Rosh Hashaná, en Córdoba se han editado libros en conjunto al Gobierno y así en todas las Filiales hay ejemplos positivos, es decir, en el interior, la dirigencia judía goza de muy buena salud y prestigio.

¿Qué piensas de las próximas elecciones de DAIA?

Las próximas elecciones todavía son una incógnita. Hay dos postulantes al día de hoy y la conformación de ambas listas no les está resultando fácil. La DAIA necesita una renovación de verdad, no sólo de personas sino también de modo de gestionar. Seguir sosteniendo un esquema de liderazgo, igual al que tenía en su fundación, habla de quietud y de no evolución. Entiendo que hay que profesionalizar aún más el staff y darle mayor participación en la gestión. La conducción unipersonal no va más.

¿El Confederal tiene una posición tomada sobre el apoyo a alguna de las listas?

Aún no. Un poco por lo que decía más arriba, ya que no está muy claro quiénes y con quién van a participar. También es una realidad que a Jorge Knoblovits lo conocemos más ya que gestionamos juntos en la anterior cadencia, pero todo está por verse. Esperamos en nuestra próxima reunión del Confederal, que estén las cosas más claras y que las dos propuestas puedan presentarlas ante el Confederal.

¿Piensa participar en la política nacional? 

Muchos de los Presidentes de Filiales hemos tenido propuestas y las seguimos teniendo. En mi caso particular, ya desde el 2015 me han invitado a sumarme desde distintos espacios políticos y en ese momento a todos les dije que no, ya que entre otras cosas, no quería dejar la dirigencia comunitaria. Yo ya era presidente de mi Filial y del Confederal y privilegié ese lugar.

Hoy en día quiero poder seguir aportando a mi ciudad como lo hice desde mi rol en DAIA, así que la posibilidad está abierta. Va a depender en parte de mí y en parte de cosas que me resultan ajenas.

¿Seguirá haciendo cosas en Paraná?

Participo de la Kehilá de Paraná desde que tengo 3 años en el Gan. Trabajo de manera voluntaria desde los 15 años, es decir, gran parte de mi vida pasó por lo kehilatí, así que siempre voy a estar ligado, desde cualquier lugar, ya sea ayudando en una cocina o volviendo a ser dirigente.

Por último, quiero agradecer enormemente a quienes han gestionado el Confederal junto a mí, que son Ana Bercovich de Córdoba y Victor Kovalsky de San Juan. Ambos han sido determinantes en la gestión y hemos logrado armar un equipo donde nos respetamos muchísimo, donde siempre buscamos consenso y siempre nos brindamos mucho cariño. También agradecer a todos los javerim de las Filiales, a todo el staff de DAIA, que siempre han acompañado para que las cosas sean más fáciles, a los dirigentes de las distintas instituciones y referentes de Buenos Aires que han valorado el aporte que se hace desde las Filiales y en particular, a mi Kehilá de Paraná y a mí familia.

 

 

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