Cuando uno está feliz hay muchas formas en que puede expresar su felicidad, puede cantar, puede brincar, puede gritar o sonreír, también es usual que uno baile. En el judaísmo pareciera ser que tenemos una relación especial con el baile, bailamos cuando nuestros hijos se casan, cuando cumplen la edad de bar mitzvá y en algunas congregaciones, para celebrar el Shabat. Sin embargo, aunque todos estos bailes son una expresión de alegría ninguno se compara con los bailes de Simjat Torá. En ese día no sólo bailamos entre nosotros, sino que la principal actividad del festejo es bailar con la Torá. A diferencia de los otros bailes este baile toma un significado especial representa la unión del pueblo con la Torá. Los rabinos Tzvi Freeman y Michoel Gourarie nos hablan del carácter espiritual que toma este baile.

LA CELEBRACIÓN DEL PACTO
Rab. Tzvi Freeman nos dice que bailamos con la Torá porque ese baile representa la esencia de lo que somos como judíos. “En Pesaj un niño pregunta ‘¿Por qué es esta noche diferente a todas las demás?’ simplemente porque estamos masticando un pan aplastado y remojando vegetales en agua con sal. Sin embargo, en Simjat Torá cuando estamos bailando loca y apasionadamente con libros dando vueltas por la calle, nadie hace preguntas. ¿Por qué? Todo el mundo entiende que esa es la esencia del judío, alguien que baila con el libro de D-os.”

Para el rabino, bailar con la Torá es la metáfora de casarte con la Torá. El judío es aquel que nace con la Torá y jamás la abandona. Como en un baile se acerca y se aleja; la lee, la estudia, discute con ella y sin embargo nunca la abandona como dos imanes que jamás terminan de juntarse ni de separarse. La Torá es su única herencia y nadie puede quitársela. No importa cuánto se aleje, cuánto trate de excluirla el momento en que regresa a ella, es como si nunca se hubiera ido.

Finalmente bailar con la Torá representa celebrar el pacto que hizo D-os con el pueblo judío, cuando bailamos con ella no estamos bailando con un libro inerte que guarda sabiduría entre sus páginas; estamos bailando con un ente vivo, con el espejo de nuestra alma, con el origen de la vida. Cuando bailamos con la Torá también bailamos con el Autor de la misma, al mismo tiempo bailamos con D-os.

LA CONCLUSIÓN DE LAS GRANDES FIESTAS
Rab. Michoel Gourarie por su lado ve otra cara de los bailes de Simjat Torá, para él la festividad trae un aprendizaje sobre cómo refinar nuestro carácter. Nos dice que en la Cábala el cuerpo se divide en tres secciones: la cabeza, el corazón y la parte baja. A través de la cabeza aprendemos, estudiamos, pensamos, con el corazón manejamos nuestras emociones y con la parte baja, con los pies llevamos a cabo la acción. Cuando bailamos, nos dice, levantamos los pies, estamos actuando.

Decir que la felicidad se encuentra en el baile significa que la felicidad verdadera, la plenitud se alcanza únicamente cuando encontramos armonía entre nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras acciones. En los bailes de Simjat Torá estamos celebrando con todos nuestros recursos a la Torá. Estamos buscando la felicidad plena. Simjat Torá además, es el último día de las Fiestas grandes; es la conclusión de Sucot, después de Rosh Hashaná y Yom Kipur. Simjat Torá es el último momento que tenemos para integrar a nuestra persona todo lo que aprendimos en el ciclo de arrepentimiento; es nuestra oportunidad de terminar de unir ese aprendizaje a nuestras acciones y nuestro corazón.

Sin embargo, no es la única enseñanza de Simjat Torá, el rabino nos pregunta ¿Qué tal que aún no adquirimos ese aprendizaje particular? ¿Qué tal que no nos sentimos inspirados y estamos en un humor que no permite el crecimiento? Simjat Torá nos dice: aún así levanta los pies y baila. Es decir, actúa, aunque no estés inspirado comprométete con una acción buena y hazla. Las emociones siguen al comportamiento, en cuanto empieces a actuar, en cuanto empieces a comportarte come es debido, tus emociones se irán adecuando a ese comportamiento y luego los pensamientos a esas emociones. Eso traerá frente a ti la felicidad verdadera, la plenitud.

Enlace Judío

Sin comentarios

Deje una respuesta