El legislador radical por la Ciudad de Buenos Aires por el partido político Unidad Ciudadana, Leandro Santoro, dialogó en exclusiva con Vis á Vis y se refirió a lo sucedido en el programa de Rolando Graña en A24, cuando decidió  abandonar el programa para no compartir el debate con Alejandro Biondini, líder del Partido Bandera Vecinal y a quien calificó como antisemita. Además, aseguró que ahora existen “nuevos facistas con buenos modales y tonos cálidos al hablar”.

“A la producción le pregunte quiénes eran los invitados y en ningún momento me dijeron que iba a estar Biondini. Me enteré cuando entré al estudio y me lo sentaron al lado, pero fue cuestión de segundos”, señaló en primera instancia Santoro, quien luego fue consultado sobre porqué tomó la decisión de levantarse del programa en vivo y retirarse: “En ese momento tenés la duda de qué hacer…si hacerle un escrache o irte. El problema es que estos fascistas adquirieron modos agradables y muy civilizados, son muy hábiles para salir de las situaciones. Por ejemplo, en la década del ’90 caían fácilmente con discursos de negación del Holocausto o se asumían como admiradores de (Adolf) Hitler. Si yo le daba el debate político, él iba a ser ambiguo, se iba a mostrar cortés y educado, y no iba a dejar lo suficientemente clara la posición. Además, terminó legitimando la posición de un hombre a quien yo considero que no debería participar del debate público”.

Con respecto a una frase que mencionó durante su posición en el programa (“mi límite es Olmedo”), Santoro señaló: “Con (Alfredo) Olmedo tengo mis dudas de si realmente es justo sentarse a debatir o no por las posiciones extremas que tiene. No demostró antisemitismo manifiesto, pero no hay que ser muy lúcido para darse cuenta que lo debe ser porque es homofóbico y muy racista. Olmedo es una clase de estos ‘nuevos facistas’ de modales agradables y hasta de tonos cálidos para hablar. La diferencia Olmedo, creo yo, es que, mal o bien, al diputado lo votó más del 20% de la provincia de Salta y él representa a una porción de la sociedad salteña. Y uno, desde ese lugar, acepta sentarse a discutir con él. Pero hay un límite de lo máximo tolerable y de lo que uno no acepta: mi máximo tolerable es Olmedo por todo lo que mencioné anteriormente. El caso de Biondini es diferente porque piensa muy parecido a Olmedo, pero se manifestó, en más de una oportunidad, afin a una ideología nacional-socialista, más allá de que todos sabemos que efectivamente es lo que él piensa”.

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