El nuevo presidente del Confederal de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, que sucederá a  Diego Duglovitzky, es Fabián Neiman, de Tucumán, quien fue elegido por sus compañeros y estará acompañado por Gabriel Anmuth de Bahía Blanca y Marcela Morquin de Cipolletti.

Durante la Cena Anual que llevo adelante la representación política de la comunidad judía, Neiman, quien estuvo presente, dialogó en exclusiva con VIS A VIS en referencia a su asunción, apuntó a la unidad, se explayó acerca de los desafíos que deberá afrontar la DAIA luego del cambio de conducción en la entidad y definió la verdadera misión de la institución.

– Es una responsabilidad inmensa representar a las comunidades del interior del país ante la DAIA central. Nuestra misión es la lucha contra ese viejo prejuicio, la judeofobia, que es el que trajo a nuestros bisabuelos a nuestro país, el mismo prejuicio que nos costó la masacre indecible que padeció nuestro pueblo en Europa hace ya casi 80 años, el mismo prejuicio de la Inquisición, que ahora se renueva con formas distintas: el BDS, el anti-sionismo y la judeofobia declarada de distintos sectores.

– ¿Que reflexión le merece lo que sucedió durante el año en la DAIA?

– Quiero ser muy prudente en lo que diga. Venimos de un año muy difícil. El presidente saliente del Consejo Federal, Diego Duglovitzky, ha sostenido el timón con mucha firmeza en momentos muy difíciles, muy difíciles.

– Como dirigente comunitario y como parte de la DAIA, ¿cómo cree que se debe sobrellevar este momento difícil en términos institucionales?

– Recordando la misión una y otra vez. Levantándonos todos los días, mirándonos al espejo y preguntándonos para qué estamos en la DAIA, para qué existe la entidad. La representación política de la comunidad judía argentina se fundó en 1935, cuando había asumido en Berlín el régimen que terminó ejecutando la peor masacre que haya sufrido nuestro pueblo, la mayor réplica que tuvo ese régimen fuera de Alemania fue acá en Buenos Aires, con aquella famosa reunión en el Luna Park. En ese contexto histórico nace la DAIA. Es importante que entendamos que, como toda institución, necesitamos financiarnos, pero no es nuestra misión la recaudación, no es nuestra misión la acción social. La misión de la DAIA es la representación política y la lucha contra la judeofobia y contra toda forma de discriminación, si nosotros tenemos claro para qué estamos y a qué nos dedicamos, supongo, que es más fácil no extraviarnos en el camino.

– El presidente saliente del Conferederal en una entrevista que le realizó Vis a Vis se refirió al tema de la autarquía del mismo. ¿Qué opinión le merece?

– Respeto la opinión de Diego (Duglovitzky), mi compañero y amigo, pero consideró que sería muy difícil instrumentarlo. Es un momento de Shalom Bait (Casa de Paz) y que tengamos paz en el seno de la comunidad judía. Cuando nos tocó pasarla mal, luego del atentado a la AMIA, no nos preguntaron si éramos de Capital Federal o del Interior, no nos preguntaron si eramos laicos o religiosos. El que estaba ese día en el edificio de la calle Pasteur fue sobreviviente o víctima. Yo creo que es importante, en está vuelta a la misión, que tratemos de sanar heridas internas, entre las distintas formas de pensar el judaísmo, y que cerraremos este año con un fuerte mensaje de Shalom Bait: que podamos tener más paz y solidaridad entre nosotros.

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