Ingrid Werbin de Bercovich, integrante del Comité de Mujeres Líderes de Ieladeinu, habló en exclusiva con Vis a Vis por Radio El Mundo AM 1070 acerca de este institución de la comunidad Judía argentina creada con el fin de promover, proteger y restituir los derechos de las niñas, niños y adolescentes y superar el trauma que portan producto de padecer situaciones como el maltrato.

“Es un programa de la comunidad judía que se creó específicamente con un fin que es el de brindarles una oportunidad mejor a los chicos que en el lugar donde deberían haber sido educados y amados fueron maltratados. Conocieron lo que es la violencia. Ieladeinu se creó específicamente para devolverles a estos chicos adolescentes su segunda oportunidad para poder superar este trauma. Nos dedicamos a eso. A protegerlos y darles todo el amor que no han podido recibir en sus casas. También les enseñamos a las familias”, comenzó Werbin de Bercovich, quien agregó: “Después de hacer todas las evaluaciones con los profesionales, se trabaja para fortalecer a los propios hogares y enseñarles hábitos de convivencia, salud e higiene. Se les enseña cómo se efectúa una crianza, cómo se deben dar los vínculos con la familia. Ieladenu participa en todos los ámbitos no solamente con los chicos sino también con sus familias. Se trata de encontrar de vuelta sus redes. Muchas veces se puede con la misma familia y a veces no. Nosotros tenemos distintas formas de abordarlo: por un lado tenemos los hogares en los que están los chicos donde hay una decisión judicial por la que los niños debieron ser separados de su familias porque están en riesgo. En esos casos no pueden vivir con sus familias. Nosotros los recibimos con todo nuestro abrazo, están bajo nuestro cuidado en todo sentido. Nosotros nos convertimos en su familia. Les damos amor, educación, vestimenta y los acompañamos, entre otras cosas. Muchos de estos chicos después de las evaluaciones tratan de buscar familias de acogimiento donde ellos puedan tener vivencias familiares con personas que los reciben como si fueran sus hijos”.

¿Cómo se trabaja con estos chicos que provienen de casas violentas?

“Trabajamos con psicólogos, asistentes sociales, acompañantes terapéuticos, coordinadores, cuidadores, personales de la salud, agentes que los ayudan a llevar y traer. Cada persona que que está al lado de cada uno de los chicos, en cada momento, le está haciendo una terapia. Se les está dando ese amor, esa energía. Es acompañarlos en toda su recuperación y es maravilloso ver los resultados cuando los chicos vuelven a reír, a estar contentos, vuelven a tener seguridad en ellos mismos. Eso es posible gracias al apoyo de nuestros padrinos porque esta es una institución que funciona y vive gracias a la bondad y la solidaridad de nuestros padrinos que generan un vínculo. No se conocen padrinos con los chicos. Los padrinos nos aportan económicamente los fondos para que el programa pueda sostenerse y se hacen responsables de manera afectiva de un chico. Los chicos no están involucrados con cada uno de los padrinos y los padrinos sí con cada uno de los chicos. Sin esos padrinos sería imposible está institución, ya que el 80% de nuestro presupuesto son los padrinos”.

“La Justicia nos contacta en forma directa cuando es un chico judío de nuestra comunidad y nos derivan en forma inmediata para que nosotros podamos participar y podamos rescatar a ese chico. Es algo grandioso porque el chico no va a parar a cualquier lado. El juzgado nos llama cuando hay una intervención y una situación donde el menor está en riesgo y nos ponen en contacto para que nos hagamos cargo de ese chico. Hay un programa que se llama Prevención. Nosotros visitamos los colegios y les enseñamos todos estos temas para que puedan ver cuando al lado de ellos tengan un chico que está con una conducta diferente, que esté sufriendo. Los educamos para que no se callen, que hablen, que digan, que cuenten. Hay muchas familias disfuncionales donde hay malos hábitos de convivencia y eso a los chicos se les nota en el colegio, ya que no estudia bien, no viene bien dormido, no viene bien comido, no está vestido adecuadamente a la etapa del año que está. Estos chicos están sufriendo, algo les está pasando. Entonces en los mismos colegios, las mismas maestras y sus directivos se contactan con nosotros. Estas disfuncionalidades es cuando nos contactan y nosotros los vamos a ayudar con todos los profesionales. Uno desde su lugar puede hacer algo por otro”, reflexionó.

¿Qué sucede cuando termina este proceso y los chicos no pueden reconstruir su hogar original ni tampoco son recibidos en adopción? ¿Cómo se reintegran a la sociedad como adolescentes y adultos?

“Tenemos un programa que se llama ‘Potenciando Jóvenes’. Nuestros chicos van creciendo, pero no hay egresado que se vaya de Ieladeinu. Ieladeinu lo acompaña al chico cuando crece y se transforma en adolescente o en adulto. A cada chico se lo acompaña en cada uno de sus pasos. Tenemos departamentos donde agrupamos a jóvenes que pueden convivir entre ellos y pueden estar cada uno haciendo su vida y todo lo que le guste hacer. Lo incentivamos. Buscamos mentores y encontramos a quienes los pueden ayudar a tener esa red de contención que necesitan para poder salir a la sociedad. Los formamos en lo que ellos pueden hacer. Nosotros somos su familia y seguimos siendo su familia cuando van creciendo. Esos chicos no quedan solos en la calle cuando cumplen 18, 21 o la edad que tengan. Los acompañamos en sus casamientos y en los nacimientos de sus hijos. Estamos con ellos en cada uno de sus pasos. Nos convertimos en su familia. Muchos se fueron a vivir a Israel o Australia, entre otros países. También hay otros jóvenes que están distribuidos en distintos lugares de Argentina. Están en contacto con nosotros cuando nos necesitan. Hacemos actividades donde los chicos están juntos y se reencuentran. Es un programa muy hermoso porque se ve el agradecimiento que tiene los chicos que crecen y ven que han podido superar esos terribles traumas y pudieron armar sus propias familias. Nosotros tenemos padrinos que fueron ‘ex Ieladeinu’ y ayudan a los chicos que entran en situaciones que ellos entraron alguna vez. Es la segunda oportunidad positiva y es lo mas hermoso que puede recibir. Hay veces que no se puede y los chicos necesitan más ayuda, más acompañamiento y les vas costar muchísimo salir adelante solos por eso estamos al lado de esos chicos y vamos a seguir estando”.

El que quiera ponerse en contacto con Ieladeinu puede hacerlo visitandon www.ieladeinu.org.ar o enviando un mail a amigos@ieladeinu.org.ar.

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