El juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA continuó hoy con la presentación de Víctor Stinfale, acusado de participar en el pago ilegal de 400 mil dólares que realizó el Estado a un imputado en el marco de la causa más importante del país.

Esta mañana, pasadas las 10, Stinfale se sentó en el banquillo de los acusados y se dirigió al Tribunal Oral Federal 2 para presentar la primera parte de su alegato. Explicó que su defensa técnica tuvo un problema y se encargaría él mismo de leer su descargo, elaborado junto a otro de sus abogados Mariano Cúneo Libarona, quien por la tarde expuso el alegato técnico.

Según la fiscalía y las querellas, quien fue abogado de Carlos Telleldín cuando éste se encontraba preso por órdenes de Juan José Galeano, es culpable de participar de manera secundaria del delito de peculado. Esto es, por haber estado presente, consciente del origen de los fondos, de la operación organizada por la SIDE en la cual le entregó dinero del Estado a la pareja de Telleldín. A cambio, el doblador de autos declaró falsamente en la causa AMIA contra de un grupo de policías bonaerenses absueltos más tarde.

“Tal vez no estoy técnicamente preparado para ejercer la función pero sí para explicar cómo fueron los hechos realmente y tratar de llegar a la historia real”, comenzó Stinfale tras advertir que por la medicación que está tomando, podría tener problemas de dicción.

En primer lugar, mencionó las consecuencias que estar imputado en la causa encubrimiento le trajo a su vida. Y en segundo lugar, se desvinculó del resto de los acusados del Poder Judicial señalando al ex juez de la causa también imputado: “No tengo absolutamente nada que ver con lo que hicieron ni con ese señor que está ahí sentado”.

Tampoco, siguió, “tengo nada que ver con que Carlos Menem le haya prestado el avión a ese señor para que vaya a Venezuela. Ni con que Hugo Anzorreguy haya autorizado un pago. Ni tengo nada que ver con el poder que tenía Beraja en esta causa”.

En definitiva, sostuvo y lo repitió en numerosas ocasiones durante la mañana, “yo era un mosquito insignificante al lado de esa gente”.

También habló los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, a los que se refirió como “brazo” o “cabeza” de Galeano. Y sobre Carlos Corach, quien intervenía habitualmente en la causa AMIA en representación del Gobierno y estaba “muy pegado” a la camarista Riva Aramayo, quien a su vez -recordó- visitaba a Telleldín en la cárcel con el chofer y custodio de Hugo Anzorreguy, secretario de Inteligencia.

“Una camarista federal termina yendo a ver al imputado con el chofer de Anzorreguy y custodia. ¿Qué significa? Que Anzorreguy tenía pleno conocimiento de lo que estaban haciendo. Y esto demuestra el poderío que había en la causa”, expresó y siguió “Yo estuve ahí. A mí no me la contó nadie”.

La “pista siria” y el pago

Por otro lado, Stinfale fue categórico al hablar de la interrupción de la llamada “pista siria”, que involucraba con el atentado a Alberto Jacinto Kanoore Edul, allegado a Carlos Menem, y aportó información que supuestamente proviene de otra causa.

“Había pruebas contra Edul y lo dejaron de investigar. Él llamó a Telleldín buscando una camioneta y estaba suelto, le habían levantado las intervenciones telefónicas, había llamados de Beirut a la familia política de Edul. ¿Quién prohibió investigar a Edul? Edul está relacionado con la comunidad siria. Lo digo yo porque soy el abogado de Monzer Al Kassar, de relación directa con Edul, eran sirios y conocían a los Yoma. Es tan simple darse cuenta de esto”.

Y la explicación siguió en orden cronológico: “¿Por qué viene el Gobierno a pedir el supuesto libro de Telleldín (declaración contra policías)? Clarito el motivo: seguir con la negociación para mantener preso a Telleldín y dejar de hablar de Edul”.

Así, siguió, Galeano, quien ”hacía avioncitos con los pedidos de excarcelación de Telleldín”, negoció con el imputado una declaración (el “libro”) a cambio del dinero de las arcas del Estado. “¿En qué país un imputado le dice al juez ‘yo te lo pruebo’?”, preguntó con ironía y continuó: “Ese señor (Galeano) rompió todos los conceptos éticos y legales y rompió su palabra (porque le prometió libertad a Telleldín). Eso es ser miserable y no le importó”.

Finalmente y en relación directa con el delito que se le imputa, Stinfale insistió en que “no tenía conocimiento, desde ningún punto de vista, de que la plata salía de la SIDE. Siempre desconocí el origen de los fondos y eso no lo van a poder probar porque soy yo el que estuvo ahí”.

Sobre el tema también habló por la tarde y a un ritmo muy veloz, el defensor Cúneo Libarona al detallar los aspectos jurídicos del alegato.

Argumentó que “Stinfale no conoció que el dinero provenía de la SIDE. No hay ninguna prueba de ello, no hay testigos, escuchas ni nada” y que resulta “creíble” que haya pensado que los fondos provenían de Israel o del Mossad, ya que uno de los agentes de la operación se hacía llamar David y hablaba con acento extranjero.

“¿Frente a quién querían ocultar la operación? Frente a Stinfale y a todos. Tal vez le tenían desconfianza a Stinfale y no querían que la operación saliera en la prensa”, manifestó.

Lo que queda claro, cerró, es que Stinfale “actuó para ayudar a sus defendidos”, que “la causa AMIA no tenía límites” y que, dadas las pruebas que indican que desconocía el origen del dinero, solicitó al tribunal absolver al acusado.

La próxima audiencia, este jueves 8 de noviembre, alega la defensa de Rubén Beraja, ex presidente de la DAIA.

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