La alcaldesa Colau, motivada por su compromiso con las víctimas, ha vetado que la selección femenina saudí juegue un partido internacional de waterpolo en la piscina Sant Jordi. Las penas de muerte, la esclavitud de las mujeres, el asesinato de opositores, la propagación del islamismo radical, la homofobia y el resto de perversiones del régimen de los Saud la ha animado a no permitir este partido. La CUP pedía el boicot y ha aplaudido.

Perdón, rectifico: la selección femenina prohibida ha sido la de Pakistán, país que condena a muerte por blasfemia a los cristianos, permite su persecución sistemática y donde florecen algunas de las peores organizaciones terroristas. La CUP pedía el boicot y ha aplaudido.

Perdón, no: la prohibida ha sido la de Qatar, país que ha financiado al ISIS, que tiene mano de obra semiesclava y que niega sus derechos básicos a mujeres y homosexuales. O quizás era la de Turquía, cuyo Gobierno esparce el islamismo radical en todo el mundo, masacra a kurdos y persigue a periodistas y opositores, en plena destrucción de su democracia. O puede que fuera la selección de la dictadura atroz de Corea del Norte. O la de Venezuela, cuyo Gobierno ha condenado al hambre a su gente, persigue a la oposición y mete en la cárcel a líderes políticos, mientras le da un pase de entrada a Irán en toda Latinoamérica. Pues, no, again: la selección femenina vetada es la de Irán, teocracia perversa que lapida a mujeres, persigue opositores, encarcela a intelectuales, condena a muerte a homosexuales, y es el avalador del grupo terrorista Hizbulah. La CUP, feliz.

Error tras error, y mirando el lista- do de tiranías, complicidades con terroristas y persecuciones brutales, quedan muchos países de la bonita ONU a los que boicotear, de manera que no sé qué selección de waterpolo femenina, que iba a jugar en la Sant Jordi, será la que ha vetado el Ayuntamiento de ­Barcelona. A lo mejor no quiere a la palestina, por el terrorismo que practica Hamas, el masivo lanzamiento de misiles contra las poblaciones israelíes y la cultura de odio que ha secuestrado a generaciones enteras para la paz. Puede que sea esa, y por supuesto la CUP ha aplaudido.

Pues será que no, será que el boicot es contra la selección israelí porque el único país del mundo que preocupa a estos progres todo a cien es Israel, sometido a 70 años de guerra y terrorismo, con más de 20.000 muertos en su haber, rodeado de millones de enemigos y el único del mundo amenazado con la destrucción. El mismo país que se permite dotar a la humanidad de avances médicos, científicos y tecnológicos, mientras lucha por sobrevivir. Boicotean a nadadoras israelíes, pero permitieron que una defensora del terrorismo palestino se pasee por Barcelona. Es lo que tiene la izquierda reaccionaria, que si puede boicotear a Israel, ¿para qué perder el tiempo con las peores dictaduras del planeta?

Fuente: La Vanguardia

Autor: Pilar Rahola

Sin comentarios

Deje una respuesta