Fuertes contradicciones entre custodios de Nisman

Discrepancias entre los encargados de la seguridad de Nisman. Es entre policías que debían custodiarlo el día de su muerte. Uno dice que tocaron el timbre del departamento a las 17 y otro, tres horas antes. Y discrepan sobre dónde estaba el patrullero.
La fiscal Viviana Fein investiga las fuertes contradicciones entre los custodios del fiscal Alberto Nisman en cuánto a cómo procedieron el día de la muerte y por qué tardaron 11 horas en comunicar lo que pasaba a sus superiores.
Una de las diferencias más graves tiene que ver con la hora en que los custodios subieron al piso 13 del departamento de la torre Le Parc. Por un lado, el suboficial superior Armando Niz declaró quefueron a las 14.30 a tocar el timbre mientras que el sargento Luis Miño dijo que lo hicieron a las 17, es decir 2 horas y media. Además, uno afirmó que su móvil estaba estacionado en el subsuelo debido a la lluvia y donde no entraban llamadas telefónicas y el otro dijo que estaban en el estacionamiento de cortesía para invitados donde sí llegan las llamadas. Todos los custodios ya declararon ante la fiscal y fueron sumariados por orden de la presidenta Cristina Kirchner. Niz y Miño era la pareja asignada para la seguridad del fiscal del domingo.
Mientras tanto, el custodio Rubén Benítez, quien conocía al fiscal hace 15 años y le también cumplía funciones de chofer, reveló que el sábado a las 12, Nisman lo hizo entrar a su departamento y le pidió que el lunes le comprara una pistola calibre 22 porque estaba preocupado por su seguridad y la de sus hijas. A las 19.30 del mismo día, el técnico en informática Sergio Lagomarsino ingresó al departamento y le prestó su 22 la que le dio muerte el domingo en circunstancias misteriosas. 
Las declaraciones testimoniales de estos tres custodios fueron revelados por el blog Relaciones Internacionales. Co que dirige la periodista Teresita Dussart de la Iglesia, que es corresponsal de La Libre Belgique en Argentina.
Estos nuevos datos confirman que Nisman estaban muy preocupado por su seguridad y la de sus dos hijas. Lagomarsino dijo al diario Página 12 que el ex director de Contrainteligencia de la SIDE, Antonio Stiuso, lo había llamado para advertirle que se cuidara.
El secretario de Seguridad, Sergio Berni pidió el sumario para saber qué hicieron “minuto a minuto” los custodios el día de la muerte y por qué no le dieron aviso inmediato a sus superiores.
Nisman estaba desde el miércoles 14 en que denunció a la Presidenta por encubrir supuestamente a Irán como autor intelectual del atentado contra la AMIA expuesto a feroces críticas del Gobierno y el lunes debía defender su acusación ante el Congreso.
El sábado Nisman había pedido al sargento Miño “un auto para las 11 en mi casa y el otro auto que se quede en guardia pasiva”. El domingo, Niz y Miño llegaron puntualmente al edificio pero éste no respondía sus llamados de Nextel. Ante esta situación, recién a las 17 Miño dijo que llamó a la secretaria Marina quien le ordenó que suba y toque el timbre directamente en la puerta del departamento de Nisman, quien no dejaba entrar a los policías a su casa. Como no respondía y se veía un diario bajo la puerta, bajó y volvió a llamar a la secretaria quien le refirió que vayan a buscar a la madre del fiscal, Sara Garfunkel, hasta Roosevelt al 700. En el camino, Sara pidió recoger a una amiga.
Por la puerta de servicio no pudieron entrar porque la segunda cerradura tenía la llave desde adentro. Entonces, volvieron a la casa de la madre a buscar el código de entrada de la puerta principal. Pero era equivocado y no la pudieron abrir. Entonces, llamaron al cerrajero Walter a las 21.45 aproximadamente. Esta vez subió Niz con la madre y la amiga. Niz relató que el cerrajero abrió la puerta de servicio e ingresó primero la madre quien encendió las luces, luego la amiga y en tercer lugar entró él. Como estaba atemorizada, la madre le pidió que miraba en el dormitorio de Nisman “donde había un televisor encendido, una cama destendida pero no observó al doctor”.
También estaba vacía la habitación des hijas. Luego, Sara lo llamó y le pidió que se fijara en el baño donde había una luz encendida. La puerta estaba un poco entreabierta. Niz no logró ingresar dado que había algo que impedía abrirla, pero si observó que “en el piso había como un charco de sangre, y por la luz que dejaba la puerta del lado de la bisagra, también pudo ver el cuerpo del magistrado tendido en el piso, en posición de cúbito dorsal, con la cabeza hacia un costado, notando en ese momento, que la cabeza del doctor era la que impedía abrir la puerta completamente. Inmediatamente comunicó esa situación a Sara, quien se asoma y ve también el cuerpo, pero no ingresa”.
De estas contradicciones surge, por lo menos, cierta negligencia de los custodios. Pero es exagerado presentarlos como los máximos responsables de la falta de seguridad que tenía el fiscal sobre todo cuando el Gobierno sabía que desde el 2004 Irán había ordenado una fatwa, una orden religiosa de venganza, contra Nisman y el ex juez Juan Galeano.
Fuente: Clarín

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