El diseñador Galliano pidió disculpas en una sinagoga por insultos antisemitas

«No es fácil estar aquí». Nervioso, con voz temblorosa, John Galliano tomó la palabra en un seminario organizado el jueves por la noche por la sinagoga central de Londres. El diseñador, caído en desgracia hace cuatro años después de lanzar una retahíla de insultos antisemitas a los clientes de un café en París, hacía acto de contrición ante la comunidad que había ofendido. «Soy un alcohólico. Soy un adicto, pero eso no es en modo alguno una excusa», declaró en el acto, presidido por el rabino Barry Marcus, que tuvo lugar en la sede de la firma de abogados BDO de la capital británica. «Nosotros, alcohólicos y adictos, no somos responsables de nuestra enfermedad. Sin embargo asumo la completa responsabilidad de mi recuperación y de las enmiendas que debo hacer».

Galliano estaba borracho y bajo el efecto de otras sustancias en el momento del incidente racista, que le valió una condena de la justicia francesa y el despido de Dior. «He aceptado lo que pasó y mi parte de responsabilidad». El modisto, que hubo de abandonar la profesión y entrar en la clínica de rehabilitación Meadowns de Arizona, está ahora convencido de que aquel desastre le salvó la vida. Cuando durante la velada alguien le preguntó si hubiera dejado Dior de no haber sido despedido, respondió: «Creo que estaría muerto».

Galliano no exagera. Basta con ver su actual estado físico comparado con el de abandono lamentable que presentaba en el 2011. Entonces, luchaba con la gigantesca presión de tener que crear 32 colecciones al año, para Dior y para su propia marca. Discretamente la industria de la moda lo ha ido recuperando.

DE LA RENTA, WINTOUR, MOSS / El gibraltareño recibió la ayuda de Óscar de la Renta, de la directora de Vogue América, Ana Wintour, y de su gran amiga, Kate Moss, que en pleno escándalo se casó con un vestido diseñado por él. «No puedo pensar en ninguna otra persona capaz de llamar a alguien recién salido de la clínica de desintoxicación para diseñar su vestido de novia», bromeó Galliano, actual director creativo de la firma belga Maison Margiela.

Sentado en primera fila, durante el desfile de la primera colección estaba el rabino Marcus, quien ha jugado un papel decisivo en su rehabilitación moral y pública. Marcus pidió a la comunidad judía que no trate a Galliano «más duramente» que a un «número infinito de celebridades» que han hecho declaraciones injuriosas contra los judíos. «Quiero hablar de perdón», afirmó. «Lo pido, porque la mayor parte de la gente, aparte de los ángeles, hemos hecho algo que lamentamos».

Fuente: El Periódico

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