«Los pueblos que no tienen memoria, no tienen futuro» (VIDEO)

Para no olvidar: Hoy 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

En todo el mundo democrático hoy se recuerda el horror, por decisión de La Asamblea General de las Naciones Unidas el 1 de noviembre de 2005, en la Resolución 60/71 se designa al 27 de enero Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

En Argentina, el acto central se realizó el martes en la Plaza de la Shoá en la Ciudad de Buenos Aires con asistencia de funcionarios del Gobierno de la Nación y de la Ciudad, diputados nacionales, diplomáticos y la dirigencia en pleno de la Comunidad judía argentina encabezada por el Presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban. También asistieron ex-dirigentes y miembros de la cultura.

En el acto se emitió un video con la locución en off del periodista Alfredo Leuco.

LA CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS seleccionó algunos testimonios de sobrevivientes que intentan reflejar lo que fue el peor flagelo de la humanidad. (Archivo)

“Alguien dijo un día que nosotros llegaríamos a ser tantos como estrellas hay en el firmamento. Seis millones de estrellas se apagaron entre 1933 y 1945. Cada una de ellas era uno de los míos cuya vida fue destruida y cuya familia fue tronchada como un árbol”.

“Me imagino a mi madre acurrucándome entre sus brazos para protegerme del hedor, de los llantos y del miedo que había dentro de aquel vagón. […] Me pregunto dónde estaba ella. ¿En mitad del vagón? ¿Estaba mi padre a su lado? ¿Dio ánimos? ¿Hablaron de lo que podían hacer? […] Mientras me envolvía con cariño en una manta, ¿susurraría mi nombre? ¿Me llenaría la cara de besos y me diría cuánto me quería? ¿Lloraría? ¿Rezaría?”

“Entre 1933 y 1945, seis millones de los míos fueron asesinados. Unos murieron de un tiro. Otros murieron de hambre. Y otros muchos murieron en hornos crematorios o asfixiados en cámaras de gas”.

«Yo fui deportada con mi madre y mi hermana a Auschwitz en abril de 1944. Después de pasar 1 semana en Drancy, un campo transitorio para judíos franceses, nos apilaron por 3 terribles días en vagones para ganado sellados, prácticamente sin comida, sin agua y sin saber nuestro destino. Mi padre y mi hermano fueron deportados a Kaunas en Lituania en un convoy de 850 hombres, de los cuales solo sobrevivieron 20. Nunca supimos que les sucedió a los demás, incluyendo a mi padre y mi hermano».

«Llegamos a Auschwitz en medio de la noche. Hacían todo lo posible por aterrorizarnos: fuertes seguidores de luces, perros ladrando, los deportados vestidos como convictos que nos sacaban de los vagones. El Dr. Mengele, el maestro de la selección de los SS, decidía quien ingresaba al campo y quien era llevado directamente a las cámaras de gas. Milagrosamente, las tres fuimos internadas en el campo».

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